Cinco inspectores de Tránsito heridos al ser atacados en tumulto

Violencia. El episodio ocurrió horas después de un ataque con molotovs

 20120416 800x514

Pocas horas después de un atentado contra una oficina municipal, cinco inspectores resultaron lesionados al ser atacados cuando realizaban tareas de contralor del tránsito. Las medidas contra los birrodados parecen explicar estos episodios.

Un total de cinco inspectores de tránsito lesionados y dos hombres detenidos -y después liberados-, es el saldo de una trifulca provocada por un grupo de personas, que en la noche del domingo agredieron a los funcionarios municipales que realizaban controles de rutina, en la zona del balneario municipal. Las autoridades sostienen que la acción violenta es reactiva a las medidas de control que la Intendencia viene adoptando, especialmente en relación a las motos y en pos del ordenamiento y previsión de accidentes, y se suma al atentado registrado en la madrugada del pasado sábado.

En la oportunidad, dos desconocidos arrojaron dos bombas incendiarias contra la puerta y una de las ventanas de la Oficina de Movilidad Urbana, generando un incendio, rápidamente sofocado por bomberos.

Fuentes policiales dijeron a El País, que por el momento las actuaciones no vinculan ambos episodios y aseguraron que se trató de dos hechos independientes. También informaron que las actuaciones realizadas en ambos casos fueron elevadas a la Justicia, que deberá continuar el trabajo. Por el momento, afirmaron, no hay datos ciertos que permitan dar con los responsables del atentado del sábado. Asimismo, informaron que si bien se sigue trabajando en el caso, las dos personas que fueron detenidas el domingo recuperaron su libertad por orden de la Justicia.

AGRESIÓN. El nuevo episodio ocurrió en la avenida Entre Ríos, que en las últimas horas de las tarde del domingo suele ser una de las zonas más transitadas de la ciudad. Con el apoyo de dos policías, un total de seis inspectores de Tránsito realizaban los controles de rutina, orientados especialmente a detectar las motos que circulan sin la documentación exigida y a aquellos conductores que no cumplen las ordenanzas, como la del uso de casco.

El encargado de Movilidad Urbana, Jorge Bartaburu, informó a El País, que todo comenzó cuando algunos jóvenes, aparentemente menores de edad, pasaron en bicicleta por donde estaban apostados los funcionarios. Los insultaron primero y después comenzaron a patear y mover los conos de señalización colocados para delimitar el área de control. En determinado momento, uno de los inspectores fue a levantar uno de los conos y fue agredido por uno de los menores. De esa manera se armó la trifulca, de la que participaron otras personas, que hasta ese momento se mantenían como meros espectadores. También fue la oportunidad para que un motociclis-ta al que poco antes le habían requisado su vehículo, intentara recuperarlo, subiendo a la camioneta donde la moto ya había sido acondicionada para ser trasladada a los galpones municipales. Ante la situación y para evitar que la violencia adquiriera más entidad, los funcionarios decidieron dejar el lugar y solicitar refuerzos de la Policía.

Las agresiones alcanzaron a cinco de los seis funcionarios municipales. Si bien Bartaburu aseguró que se trató de lesiones leves, que no ameritaron intervenciones médicas de entidad, destacó que una inspectora fue arrojada al piso y allí fue golpeada, que otro inspector resultó con lesiones en su tabique nasal y que una camioneta municipal terminó con su parabrisas roto.

El operativo policial detuvo a las dos personas, uno de los agresores que pudo ser identificado por un testigo y quien intentó recuperar su moto y además se resistió a ser detenido por los efectivos policiales. Mientras, las autoridades de la intendencia aguardan que algún vecino acerque material (ya sea fotos o filmaciones) que permitan identificar a otros involucrados.

Agente arrastrada por un motociclista

Una joven policía fue arrastrada varios metros por la moto de un adolescente que quiso huir de un control vehicular. La agente se encuentra en buen estado de salud y sufrió lesiones leves. Todo comenzó ayer en pleno centro de la ciudad de Pando, en calles Ituzaingó y Wilson Ferreira, en la esquina de la plaza principal. Dos inspectores de tránsito de la Intendencia detectaron un joven que circulaba a contramano y sin casco y procedieron a detenerlo. El joven se enojó y comenzó a increparlos. Un equipo de policías que patrullaban en moto, se acercaron a participar del operativo. Al verse cercado el joven encendió la moto. La agente quiso evitar la fuga pero el conductor la arrastró varios metros. Los efectivos lograron atraparlo a dos kilómetros de la ciudad.

Episodios reiterados en 2 años

El caso del inspector de Tránsito, Luis Alberto Medina, se convirtió en emblemático de los ataques que reciben los funcionarios. El 31 de enero de 2000 Medina se disponía a enguinchar un vehículo cuando se trabó en discusión con el propietario, un hombre oriundo de Cerro Largo, que en determinado momento tomó un revólver calibre 357 y le efectuó dos disparos al pecho al inspector.

Los casos de agresión comenzaron a propagarse al interior del país a partir de que las intendencias comenzaron a controlar el uso de casco protector en los motociclistas. En 2010, cuando esta medida comenzó a generalizarse, los problemas se multiplicaron. En Tacuarembó, por ejemplo, los inspectores se negaron a salir por las noches luego del ataque a un funcionario en abril de ese año. En Salto otro inspector fue atacado ese mismo mes por un joven que viajaba en un vehículo que detuvo.

El año pasado se registraron varios episodios en Montevideo. En el más grave un funcionario recibió un disparo cuando realizaba controles en la esquina de Aparicio Saravia y Belloni. Poco después otro funcionario de la División Tránsito recibió golpes de puño por parte de un automovilista al que detuvo para realizar controles en la esquina de Lanús y Garzón.

En algunos puntos del interior, como es el caso de Cerro Largo, el combate contra las picadas clandestinas de motos desbordó por completo la capacidad de los inspectores. También de los casos ocurridos en el interior, cabe destacar el ya reseñado en Paysandú, donde las propias oficinas de la dependencia de tránsito fueron blanco de un atentado.

La situación de tensión en la que trabajan los inspectores dio lugar también a casos de ribetes confusos, como el ocurrido el pasado 7 de marzo en 18 de Julio y Martín C. Martínez, cuando una automovilista se trabó en discusión con una inspectora de Tránsito y, en determinado momento, la mujer forcejeó con la funcionaria y como consecuencia de ello esta última resultó lesionada e internada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar