Pese a escándalo, Bo conserva popularidad

Creó empleos y logró aplastar al crimen organizado

BEIJING | AP

Bo Xilai, a pesar de tener en contra a toda la maquinaria del Partido Comunista Chino, aún conserva su popularidad. En parques y plazas de Chonquing, la urbe que gobernó los últimos cuatro años, la gente lo reconoció por su audacia en la creación de empleos y por aplastar al crimen organizado. Y negaron que hubiese cometido más excesos que otros políticos.

"Bo Xilai hizo realmente cosas benéficas para las personas ordinarias como nosotros. Tal vez fue un poco lejos, pero no tenía miedo y atrapó a muchos tipos malos", dijo Zhang Zhongnan, un vendedor de ropa en la plaza Monumento Liberación.

Bo, de 62 años, dio un inusual toque populista al gobierno que molestó a otros líderes. Esta semana el Partido Comunista lo destituyó de su puesto en el Comité Central y en el Politburó, la cúpula del gobierno, mientras que su esposa fue acusada de asesinato. La medida podría desembocar en su expulsión, su posible arresto y el probable fin de su carrera política.

Pero la persistente popularidad de Bo podría ser difícil de superar. En un momento en que una población cada vez más educada y próspera busca ser oída, él fue un ejemplo importante de un nuevo tipo de políticos capaces de cosechar apoyo de las masas y de usar a la prensa.

Su caída ofrece un inusual vistazo a las peleas internas entre los gobernantes de China, que normalmente arreglan sus diferencias a puerta cerrada. La duda ahora es si vuelven a las viejas prácticas o adoptan en parte los métodos más populistas de Bo mientras buscan mantener el apoyo público al gobierno del Partido Comunista.

"Bo cambió las percepciones sobre cómo la gente ve a sus líderes. Era único en su generación``, dijo un abogado de Chonquing que pidió ser identificado sólo como Wang, debido a que su despacho hace negocios con el gobierno de la ciudad.

Bo era visto como alguien que podía movilizar a chinos apáticos y llevar al país a una nueva dirección. Los analistas lo veían como un importante candidato para ocupar un asiento en el Politburó, el vértice del poder del partido.

Bo tiene un mensaje y una personalidad propios. Sus políticas -un papel firme del Estado en la economía, más programas sociales para las clases trabajadoras y un nostálgico mensaje comunista de esfuerzo colectivo para construir una nación fuerte- se conocían como el Modelo Chonquing, y Bo lo promovía. Trajo a académicos para que redactaran las políticas y cortejó a la prensa para que informara sobre ellas, cosechando fama nacional e incluso sus partidarios subían videos a Internet.

Bo, como hijo de uno de los principales aliados de Mao Zedong, es uno de los "príncipes" de China, cuyo pedigrí político les ha facilitado el ingreso al mundo empresarial y al liderazgo en el Partido Comunista, en contraste con aquellos como el presidente Hu, quien tiene antecedentes humildes.

Su bautismo político llegó con la Revolución Cultural, el experimento radical de Mao. Bo encabezó una violenta facción de la Guardia Roja conformada por universitarios, que tenían como objetivo a los funcionarios que no tenían su pedigrí revolucionario. Cuando cambiaron los tiempos políticos, estuvo cinco años encarcelado.

El mensaje de Bo en Chonquing resonó con los chinos que quieren una China fuerte y autoritaria y que critican a los actuales líderes de ser demasiado débiles y capitalistas.

Preocupado por la influencia de su nueva izquierda, la semana pasada el gobierno chino cerró algunos de sus sitios populares en Internet. Censores bloquearon las búsquedas en microblogs de "Bo Xilai" y otros nombres clave en el escándalo.

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