Jueces en las noticias

JUAN MARTÍN POSADAS

La jueza Mariana Mota efectuó la semana pasada unas asombrosas declaraciones a un medio de prensa argentino. Dijo -palabra más, palabra menos- que la actitud del gobierno argentino respecto al cuidado de los derechos humanos era ejemplar, mientras que la del gobierno uruguayo no lo era tanto.

Como si no fuese suficiente imprudencia que un miembro del poder judicial se internase en tales comparaciones justo en momentos en que las relaciones entre ambos gobiernos están agrias y tirantes, procedió a meter, con nombre y apellido, a quienes ella considera responsables de la mediocre actitud uruguaya: José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro.

El Presidente dejó pasar un tiempo prudencial y luego se preguntó, en público y mirando hacia la Suprema Corte de Justicia ¿y? ¿No va a pasar nada?

La jueza Mota inauguró su dudosa notoriedad hace un tiempo cuando se despachó contra el principio de presunción de inocencia y sostuvo que está entre las obligaciones del encausado facilitar las pruebas o los materiales necesarios para su acusación. En base a ello dictó sentencia.

Los Dres. Jorge Batlle y Gonzalo Aguirre consideraron, con razón, que la gravedad del asunto justificaba hacer un planteo a la Corte y a la opinión pública, y así lo hicieron.

Luego la jueza fue pillada in fraganti por un medio de prensa en una marcha por los desaparecidos. Presentó una excusa infantil y poco creíble. La Suprema Corte de Justicia no la sancionó, aunque aclaró que la jueza había caído con esa concurrencia en una falta ética. Si no son justamente las faltas éticas de un juez las que merecen sanción no sé cuáles pueden ser. ¿Las faltas administrativas?

Todo esto sumado lleva a que la ciudadanía se esté planteando la misma pregunta que planteó el Presidente: ¿no va a pasar nada?

La Suprema Corte asegura que está reuniendo información. Se sabe que cuando las respuestas no son consistentes ellas no apagan las preguntas. Al revés: las semirespuestas generan suspicacias y dan lugar inevitablemente a suposiciones que en otra circunstancia serían censurables pero aquí son provocadas por esa falta de respuesta.

¿A qué se debe un trato tan condescendiente hacia una jueza que ha tenido tan comprometedoras andanzas?

Esta jueza es la que condenó a Bordaberry: ¡qué lío sería para la Corte sancionarla! El Uruguay padece una división tan radical y tan obtusa que no ha de faltar quien suponga que una sanción a la jueza Mota equivale a reivindicar a Bordaberry.

La Suprema Corte, en un aparente empeño dirigido a salvaguardar su prestigio de toda sospecha lo ha expuesto y comprometido a dos puntas. Si no hace nada frente a esta situación quedará como la Corte que no se animó a censurar a la jueza que condenó a Bordaberry, teniendo sobradas razones para ello.

Y si la sanciona quedará como la Corte que se dejó mover por la intervención pública y radial (aunque bastante medida, por cierto) del Presidente.

Cuando se habla mucho de la justicia y los jueces aparecen a cada rato en los diarios eso indica que las cosas no andan bien allí. En cambio cuando no se oye hablar de los jueces ni de la justicia es que todo anda bien.

En los últimos tiempos han dado mucho que hablar.

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