El gobierno consiguió ahorrar US$ 23.681.391 en las compras de alimentos en 2011 debido a su carácter de comprador mayorista, según un informe de la Unidad Centralizada de Adquisiciones del Ministerio de Economía al que accedió El País. Esto representa un incremento sustancial respecto de los ahorros alcanzados el año anterior en que habían sumado US$ 16.458.704. Pero también representó un fuerte aumento frente a los anteriores tomando en cuenta que en 2009 fueron por US$ 15,1 millones, en 2008 US$ 16,4 millones, en 2007 US$ 15,3 millones, en 2006 US$ 12 millones y en 2005 fueron US$ 10 millones.
Para el cálculo de los ahorros conseguidos en las compras de aceite, arroz, azúcar, carne, fideos, harina, leche en polvo, leche larga vida y leche fluida se tomaron en cuenta los precios obtenidos por la Unidad Centralizada de Adquisiciones y se compararon con los precios de mercado minorista de cuatro supermercados de plaza. En este sentido, los mayores ahorros se concretaron en leche en polvo donde el gobierno dejó de gastar US$ 14,2 millones en 2011 debido a los precios que consiguió por sus compras mayoristas respecto de los que hubiese obtenido en un supermercado.
También se dieron ahorros de US$ 4,4 millones en carne, US$ 2,2 millones en harina. Cifras inferiores se obtuvieron en otros productos como aceite (US$ 313.070), arroz (US$ 949.690), azúcar (US$ 237.791), fideos (US$ 726.669), leche larga vida (US$ 478.631) y leche fluida (US$ 220.737). En todos los casos las cantidades adquiridas fueron similares a las del año anterior.
El año pasado la inflación general al público fue de 8,6% mientras que la específica de los alimentos y bebidas no alcohólicas alcanzó a 8,66%.