Cinco ministerios eran clientes de agencia de viajes clausurada

Defensa. Compraba pasajes para misiones

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Empleados de la agencia de viajes Grupo Mundo (Simply), clausurada por el Ministerio de Turismo tras más de 50 denuncias de clientes por incumplimientos, afirmaron que el dueño no traspasaba las "señas" de los clientes a los proveedores.

Más de 50 clientes de la agencia de viajes Grupo Mundo, ubicada en Colonia 969 esquina Río Branco, se vieron afectados por el accionar del propietario de la misma, que ante una situación de insolvencia recurrió a quedarse con las señas de sus clientes, en vez de depositarlas a sus proveedores, según dijeron a El País empleados de la firma, hoy en seguro de paro.

Ahora, con la agencia clausurada y las denuncias efectuadas, el Ministerio de Turismo gestiona frente a la aseguradora de la empresa (Banco de Seguros del Estado) el cobro de la garantía para reintegrar el dinero a los afectados. La incertidumbre es si dicho fondo de garantía, de US$ 150.000, alcanza para cubrir las deudas generadas con todos los clientes.

Empleados consultados por El País dijeron que si bien la situación "era complicada" no esperaron el cierre repentino de la empresa, sobre todo por los comentarios que hacía su dueño. "Veíamos que la situación era complicada, porque se empezó a atrasar en el pago de sueldos, pero el cierre nos cayó de sorpresa. Habíamos tenido una reunión con el dueño días atrás y nos dijo que nos quedáramos tranquilos que íbamos a salir adelante, que estaba solucionando el problema y que la empresa iba a seguir. Nunca dijo `voy a cerrar`", contó a El País una de las agentes de venta de la empresa.

MINISTERIOS. La "esperanza" que tenía el propietario, según contaron los empleados era que, varios de los ministerios que tenía como clientes, le pagaran. "A él le debían dinero. Nosotros trabajábamos con cinco ministerios, que supuestamente pagaban a los 90 días, pero nunca pagaban a los 90 días. Eso era cierto. Se extendían por meses más los pagos. Por ejemplo, les vendíamos pasajes aéreos al Ministerio de Defensa, para sus misiones oficiales y eso eran miles de dólares, porque no mandaban uno, mandaban un montón. Esos pagos se fueron atrasando", reafirma un empleado.

La sorpresa fue mayúscula cuando la agencia cerró y los agentes de venta, por su cuenta empezaron a "dar la cara" frente a sus compradores. Algo de lo que no estaban al tanto era que las señas de los usuarios no habían llegado nunca a destino.

"Cuando explotó el problema empecé a llamar a los clientes para informarles que fueran haciendo la denuncia al Ministerio de Turismo, que paralelamente me comprometía a hablar con los proveedores para el reintegro de la seña. Cuando empecé a a llamar a las aerolíneas y cruceros para explicarles la situación, me decían que no tenían seña. Se me cayó la cara. El dueño no había señado, se había quedado con el dinero. Habíamos dado hasta recibo y todo. Creo que el dueño quiso solucionar el problema de la peor manera", explican.

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