Uno pasó una carrera trabajando al lado de Hosni Mubarak, el ex presidente. El otro, años en sus cárceles. Ahora, ambos son los principales contendientes en lo que promete ser la primera elección creíble y competitiva en la historia egipcia.
Amr Moussa, carismático ex canciller, es el claro candidato a la cabeza. Sin embargo, la variable más impredecible en la contienda es su principal desafiante, Abdel Moneim Aboul Fotouh, uno de los exlíderes de la Hermandad Musulmana cuya campaña ahora está atrayendo el apoyo no solo de jóvenes islamistas sino también de un número creciente de liberales, como Rabab el-Mahdi.
En términos prácticos, al parecer casi todos coinciden en que los temas de mayor importancia en la contienda son el resurgimiento económico y la seguridad pública. Sin embargo, también se está desatando el primer diálogo sobre el equilibrio entre el mercado libre y un gran gobierno, la aplicación de la ley islámica, las mujeres y los cristianos, y las relaciones con Estados Unidos e Israel.
DUDAS. Escasean los sondeos de opinión confiables, y en los días transcurridos desde que se abrió el registro, más de 300 personas han buscado entrar a la contienda.
En el fondo, está esperando la Hermandad Musulmana, el grupo islamista cuyo partido político ganó casi la mitad de la votación parlamentaria. La Hermandad prometió poco después del derrocamiento de Mubarak que no presentaría un candidato presidencial. Sus dirigentes dijeron que temían que una victoria pudiera provocar una represión militar.
Los gobernantes militares que tomaron el poder después de Mubarak también han prometido mantenerse fuera de la contienda, de la cual afirman que será su gran final. Después de una primera ronda de votación el 23 y 24 de mayo, un desempate entre el 16 y 17 de junio y el nombramiento de un ganador para el 21 de junio, los generales han prometido regresar a las barracas.
Pero, intencionalmente o no, el gobierno de transición encabezado por militares ya ha inclinado el campo de juego a favor de los candidatos mejor conocidos, que en la práctica equivale a Moussa.
FAVORITOS. Los militares han mantenido las normas electorales de la era de Mubarak que obstaculizaban a desafiantes potenciales. Una programación comprimida, intrincadas normas de financiamiento y estrictos topes al gasto dificultan en su totalidad a los recién llegados acercarse a los votantes.
Solamente la campaña de Moussa, que está muy por arriba en cuanto a reconocimiento de nombre, está conforme con las reglas. Moussa, de 75 años, pasó una década en los 90 como el canciller de Mubarak, durante la cual condujo un legendario debate televisado con su homólogo israelí que lo convirtió en un héroe nacional. Fue en ese momento que Mubarak cambió a Moussa a un puesto de menor perfil como el secretario general de la inofensiva Liga Árabe. Estuvo en dicho puesto hasta que renunció para postularse para presidente.
Sin embargo, no se prevé que Moussa altere radicalmente el gobierno egipcio.
Aboul Fotouh, en tanto, educado como médico, no es tan bien conocido fuera de círculos islamistas o políticos. Captó la atención nacional por primera vez como estudiante en la Universidad de El Cairo, después de un foro público con el presidente Anwar Sadat. Desafió directamente al presidente con respecto a la remoción de un jeque islamista de una importante mezquita, diciéndole a Mubarak que estaba rodeado de "sicofantes" e "hipócritas". Muchos habían ido a prisión por menos. Grabaciones del desafío de Aboul Fotouh, actualmente legendario, siguen circulando en Internet.
Más adelante fue elegido para encabezar la asociación de los médicos, uno de los bastiones de la Hermandad. Pasó más de seis años en la cárcel por su trabajo con dicho grupo, en esa época la principal oposición al monopolio de Mubarak sobre el poder. Sin embargo, también se expresó en voz alta como un defensor de la liberalización dentro de la Hermandad.
En una purga conservadora de moderados hace dos años, fue removido del Consejo de Guía que rige al grupo. El año pasado, fue expulsado por completo por desafiar la decisión de la Hermandad de no ofrecer un candidato para presidente.
Sus asesores dicen que muchos integrantes de la Hermandad Musulmana, particularmente la generación más joven, lo siguen apoyando, y ha ganado la aprobación de algunos prominentes académicos religiosos. Aboul Fotouh argumenta en entrevistas de televisión, sello distintivo de su campaña, que la Hermandad debería dejar de llamarse islamista y decir más bien que es conservadora, ya que en una sociedad abierta los islamistas también pueden ser moderados o liberales.
De todos los contendientes, Aboul Fotouh ha sido el más franco con respecto al pleno control civil de las Fuerzas Armadas, la protección de libertades civiles y el gasto gubernamental en cuidado de salud y educación.
LAS CIFRAS
75
Son los años que tiene el excanciller de Mubarak, Amr Moussa, que actualmente se perfila como el favorito en los presidenciales.
6
Son los años pasó en la cárcel, Abdel Moneim Aboul Fotouh, de 60 años, que va segundo en los sondeos de cara las elecciones.
Procesadas 75 personas, incluidos 9 policías, por drama del fútbol
EL CAIRO | El fiscal general de Egipto anunció en la semana que pasó que inició acciones judiciales contra 75 personas, incluidos nueve policías y tres responsables del club de fútbol Al Masry, después de los disturbios que dejaron más de 74 muertos y centenares de heridos, tras un partido en Port Said (norte).
Una investigación parlamentaria apuntó a la negligencia de la policía, a la que acusó de haber subestimado la posibilidad de enfrentamientos en este estadio de Port Said cuando incluso algunos aficionados habían abandonado el estadio porque temían un estallido de violencia en el lugar.
Dos de las personas procesadas son adolescentes que serán presentados ante un tribunal para menores, precisó el fiscal en un comunicado.
El estallido de la violencia en el estadio de Port Said empezó poco después del silbido final del partido el pasado 1º de febrero, en el que Al Masry, un club de Port Said, había propiciado su primera derrota de la temporada (3-1) a al Ahly, un prestigioso equipo de El Cairo. Cientos de aficionados de Al Masry invadieron el terreno y lanzaron piedras y botellas en dirección de los de Al Ahly. El drama reanudó la protesta en contra del ejército, que dirige el país desde la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011. Numerosos testigos y responsables políticos apuntaron a la inercia de las fuerza de seguridad y los fallos del dispositivo de seguridad.
En los cinco días que siguieron el drama, miles de personas desfilaron en contra de las fuerzas de seguridad. La violencia entre policías y manifestantes dejó 16 muertos en El Cairo y en Suez (norte).
Fuentes de la investigación señalaron que la lucha entre los dos cuadros de fútbol se desencadenó, en realidad, entre los que gritaban a favor del rais Hosni Mubarak, y aquellos cantaban en contra del régimen caído. AFP