Aunque los actos protocolares son momento de celebración y de lucimiento para los artistas, también pueden ser oportunidad para algunos oportunistas. Es lo que vivió Antonio Banderas en Budapest. Apenas aterrizó en el aeropuerto, fue recibido por una multitud y, en medio de la muchedumbre, alguien le robó la billetera. En el medio del asombro y la confusión, Banderas llamó a la policía. En la billetera tenía dinero pero también documentos. No se conoce qué hará Banderas en el futuro y si volverá a aceptar ser recibido por multitudes de admiradores que se apretan contra él durante un buen rato. En la web del diario Austrian Times, una nota asegura que la policía local cree que un grupo de carteristas profesionales aprovechó el gentío para dar el golpe perfecto.