Más control, la clave que hace crecer a privados

Educación. Las instituciones públicas pierden terreno mientras los colegios crecen

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La matrícula de la educación pública tiende a disminuir en los distintos niveles, mientras que los centros privados crecen en la mayoría de los casos. Los padres buscan seguridad y más controles, y los encuentran por fuera de las opciones oficiales.

"Los paros son menos, hay más seguridad, más atención al niño, más actividades extracurriculares y si mi hijo no va, me avisan", dice Ana al resumir los motivos que la llevaron a buscar un liceo privado para su hijo que empieza Secundaria.

Jorge da Silva, por su parte, se arrepiente de haber pasado a su hija a un liceo público, porque las notas bajaron y su actitud hacia el estudio cambió.

La misma realidad preocupa a cientos de padres, que a la hora de elegir un centro de estudios para sus hijos valoran distintos factores más allá de lo que es la propia calidad de la educación.

Estela es profesora en un liceo privado de la periferia. Afirma que los padres de clase media y baja "hacen un esfuerzo" para acceder a la "contención y los controles" que encuentran en los centros privados.

"Los padres nos dicen que deciden pagar un privado porque buscan controles y seguridad, quieren saber dónde van a estar sus hijos", explicó la docente.

Para que aumente el acceso a los centros de educación privada, la bonanza económica jugó un papel fundamental. Con la crisis de 2002 muchos alumnos emigraron hacia el sistema público, pero en los últimos años los privados comenzaron a recuperar el alumnado.

Eduardo Tornaría, presidente de la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep), dijo que el crecimiento de la matrícula privada acompaña el crecimiento del PBI del país, con dos años de atraso.

"Es como el crecimiento en la venta de autos 0 kilómetro, no es que la gente ahora piense que esos autos son mejores que antes, sino que los compra ahora porque puede", dijo Tornaría en comparación con el crecimiento de anotaciones en los centros de educación privada.

En el mismo sentido se expresó Julio Fernández Techera, director de Educación de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica y exdirector académico del Colegio Seminario. "Creo que la ecuación es sumamente clara, por un lado estamos en un momento de bienestar económico bastante fuerte y sostenido, y por otro hay una crisis educativa muy fuerte", dijo el educador.

Además, agregó: "La educación en general se deterioró mucho, pero particularmente la enseñanza pública. Las familias buscan ámbitos donde los chicos estén más cuidados, buscan control y atención personalizada, que es mayor en un privado que en una institución pública".

La caída más fuerte en las matrículas se registra en Primaria, donde a nivel público cada año las generaciones descienden de a varios miles.

De 2008 a 2009 hubo 6.450 alumnos menos y de 2009 a 2010 la caída fue de 6.647 (ver gráfica). Entre 2010 y 2011, la escuela pública tuvo 8.041 alumnos menos y los privados aumentaron en 1.436 estudiantes entre Primaria e Inicial.

A la hora de señalar los motivos del descenso en la matrícula, las autoridades hacen referencia, como primer motivo, a la caída en la natalidad y la consecuente reducción de la población en edad infantil.

Después, mencionan la "mayor eficacia del sistema" y explican que en los últimos años son menos los alumnos que no alcanzan la promoción, lográndose un mínimo histórico de repetición, ubicado en 6,10%. Y, luego, también hacen referencia a la mejora económica.

LICEOS. La educación secundaria está en el tapete por el aumento del abandono, por los malos resultados de los alumnos y por los problemas de seguridad en los centros.

Para Claudia, una docente que ejerce en varios liceos públicos y en un privado, el problema es que en los centros estatales "nadie controla nada".

"Si tenés vocación docente trabajás, si no podés no trabajar o trabajar de forma muy liviana; parecería que cada uno hace lo que quiere", agregó la profesora al analizar el sistema.

Marcelo Fontona, de la Asociación Uruguay de Educación Católica (Audec), también advirtió sobre los problemas que hay en los liceos públicos.

"No se puede generalizar a la hora de hablar de la educación oficial, pero creo que la dificultad mayor está en Secundaria; es donde se visualiza que los alumnos no permanecen en el sistema y es donde hay más repeticiones", opinó.

La última caída fuerte en la matrícula de educación media pública fue entre los años 2006 y 2007, cuando el sistema perdió cerca de 7.000 estudiantes.

Posteriormente, se recuperaron 8.000 estudiantes en dos años y de 2009 a 2010 la matrícula aumentó en una cifra cercana a los 600 alumnos, de acuerdo a los datos publicados por el Observatorio de la Educación de la ANEP.

En tal sentido, y según adelantó el director general de Secundaria, Juan Pedro Tinetto, a El País, de 2010 a 2011 también hubo un incremento de los alumnos, en el entorno de las 1.000 inscripciones nuevas. El miércoles las autoridades darán a conocer las cifras de las inscripciones cerradas para 2012.

Fontona también opinó que la confianza y la seguridad que ofrecen los centro privados, tales como los católicos, son un atractivo para los padres a la hora de elegir un lugar para educar a sus hijos.

"Hay confianza de los ciudadanos en las instituciones que hace muchos años están trabajando en el país y que manifiestan valores; la propuesta que se realiza en las instituciones católicas da confianza", dijo.

El representante de Audec recordó que un relevamiento reciente mostró que, de contar con el dinero necesario, más de la mitad de los uruguayos consideraría enviar a sus hijos a un centro privado de enseñanza.

Tornaría, en tanto, dijo que la opción por un centro privado o uno público no parece basarse en un "juicio de valor" sobre la educación oficial, sino que muchas veces se fundamenta en los servicios que ofrecen unos centros y otros, como por ejemplo el horario extendido.

Fernández Techera opinó en igual sentido. "En los privados hay un cuidado de los chicos mucho más cercano, si el niño falta a clase te llaman, si estás disconforme lo planteas; te prestan más atención", dijo, y entendió que los padres deciden pagar porque buscan eso.

A través de su experiencia docente, Claudia señaló que al problema de la organización pública se le suma el entorno en el que viven los alumnos.

"Los chiquilines no vienen a estudiar, vienen a pasar el rato. No hay un incentivo importante, vienen mal comidos, mal vestidos y sin bañarse. Hay una realidad que afecta al rendimiento", expresó la docente, que da clases en una zona carenciada de la capital.

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