La vicepresidenta que no fue

Personaje. La actriz interpreta a Sarah Palin en el drama de HBO "Game Change"

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¿Cómo reaccionó la cuatro veces candidata al Oscar Julianne Moore cuando le ofrecieron interpretar a Sarah Palin en la nueva película de HBO "Game Change"? No duda en responder: "¡Demonios! No sé por dónde empezar. Hay campos minados por todos lados".

Mujer que no esquiva el desafío o la controversia (interpretó a una estrella porno en Boogie Nights, 1997, a un ama de casa de suburbio involucrada con su jardinero negro en Lejos del Paraíso, 2002, y a una madre incestuosa en Savage Grace, 2007), Moore reconoció todos esos campos minados y dijo que sí.

Basada en el libro de John Heilemann y Mark Halperin Game Change: Obama and the Clintons, McCain and Palin, and the Race of a Lifetime (Harper Collins, 2010), la película de HBO se estrenará en la televisión norteamericana el 10 de marzo. Además de Moore como Palin, tiene a Ed Harris como el senador John McCain y a Woody Harrelson como el estratega republicano Steve Schmidt.

Mientras el libro cubre toda la campaña presidencial de 2008, incluyendo el duelo demócrata entre los senadores Barack Obama de Illinois y Hillary Clinton de Nueva York, el film se centra en los republicanos y en cómo Palin, hasta entonces la novata y poco conocida gobernadora de Alas -ka, se convirtió en la compañera de fórmula de McCain.

"Contamos una historia específica en medio de esos particulares sesenta días de campaña", dice Moore, de 51 años.

Moore reconoce que nunca había oído hablar de Palin hasta que McCain anunció que la eligió como su candidata a la vicepresidencia.

"Fue entonces que todas las mujeres del país supimos que existía", dice Moore. "Sarah apareció, McCain la presentó, y fue electrizante y chocante a la vez".

"Particularmente, las mujeres liberales de los Estados Unidos estábamos aterrorizadas", continúa. "Hillary había desaparecido de la elección, y creo que había mucho desencanto entre las mujeres. Y de pronto aparece esta persona increíblemente carismática, lo que resultó histórico para su candidatura. Fue la segunda vez que tuvimos a una mujer postulada para un cargo de ese nivel. Nos hacía pensar en Hillary o en Geraldine Ferraro, la candidata demócrata a la vicepresidencia en 1984".

Luego de dos meses de investigación y preparación, incluyendo una cuidadosa lectura de las memorias de Palin, Going Rogue: An American Life (Harper Collins, 2009), Moore se sentó en una sala de maquillaje durante dos horas y medio por día a lo largo de todo el rodaje.

"Realmente no me parezco a Sarah", dice. "Ella tiene una personalidad muy reconocible, con un cantidad de manierismos físicos y vocales y expresiones faciales. Había mucho material con qué trabajar".

Lo que más impresionó a Moore durante su investigación fue la eficacia de Palin en su lucha contra la corrupción en Alaska.

"Fue una verdadera cruzada por la transparencia en el gobierno", dice la actriz. "Fue una verdadera populista en una tierra donde la mayoría de los políticos son blancos, hombres de la Ivy League. Venía de fuera del sistema y trabajó para llegar hasta el gobierno local. Como gobernadora obtuvo un ochenta por ciento de aprobación".

"Sarah era una madre trabajadora con cinco hijos", agrega. "El mayor estaba a punto de ir a Irak y el menor era un niño discapacitado. McCain dijo que en campaña era la mejor que había visto".

Game Change no es un documental, pero Moore insistió en que su diálogo fuera adecuado. "Si no había una fuente para algo, no quería decirlo", explica. "En las escenas en la que hubo que crear el diálogo me sentía incómoda, preferí decir las cosas en el verdadero lenguaje de Sarah, cosas que dijo en su libro, o en discursos y apariciones públicas".

"Yo sentía una enorme simpatía por la situación en la que se encontraba", dice Moore. "Entró en campaña por ser quien era y lo que representaba, e inmediatamente intentaron cambiarla. No se le permitía decir lo que pensaba. Era algo desafiante para representar".

Moore trató de evitar caricaturizar a Palin, del modo que Tina Fey lo hiciera de manera devastadora en Saturday Night Live durante y después de la campaña.

"Tina Fey hizo una brillante sátira política", dice. "Pero eso no es lo que yo quería hacer. Estoy afiliada al partido Demócrata, todos conocen mis opiniones políticas, pero quería acercarme a Sarah como personaje. Quise ver cómo era, de dónde venía, qué le interesaba y con qué obstáculos se tropezaba. Quise crear un personaje lo más creíble posible sin haberla conocido ni hablado con ella".

¿Le gustará a Palin el trabajo de Moore?

"No creo que su opinión sea muy favorable", sospecha la actriz. "Tampoco fue muy positiva con el libro".

Moore ve Game Change no como un ataque partidario contra "el otro lado", sino como un cuestionamiento del proceso político norteamericano de hoy.

"La elección de una compañera de fórmula para la campaña de McCain estuvo cuidadosamente calculada", dice. "Estaban desesperados porque se hundían en las encuestas. Tenían un candidato que no estaba preparado para una elección presidencial, y eso se volvió evidente muy pronto".

Moore tiene dos películas en espera de estreno: What Maisie Knew es una adaptación moderna de una novela de Henry James escrita en 1897. Y en The English Teacher encarna al personaje titular, una mujer que quiere montar una producción teatral sobre un texto de uno e sus antiguos estudiantes.

Luego vendrá The Seventh Son, basado en el libro para niños del 2005 The Spook`s Apprentice.

"Hago de una bruja muy mala", dice Moore. "Creo que come bebés".

La carrera de una actriz que se arriesga

Tras debutar en cine en Tales from the Darkside: The Movie (1990), Julianne Moore creció gradualmente desde pequeños papeles hasta grandes labores protagónicos a través de películas como La mano que mece la cuna (1992), El fugitivo (1993) y Parque Jurásico: El mundo perdido (1993). Se encontró particularmente cómoda en películas independientes como Vanya on 42nd Street (1994) y Safe (1995), y todavía hoy se mueve fácilmente entre producciones de estudio y el más arriesgado trabajo independiente. Ciertamente ayuda haber sido cuatro veces candidata al Oscar, por Boogie Nights, El ocaso de un amor (1999), Lejos del paraíso y Las horas (2002), aunque aún no ha ganado la estatuilla.

"Hasta los treinta años no pensé que podría tener realmente la carrera que quería", dice Moore. "Entonces comencé a tener más control sobre los trabajos que elegía, y las puertas se abrieron". Reconoce que ha hecho algunas malas películas, pero eso es parte del juego.

"Soy eminentemente práctica, y sé que debo ganar dinero", declara. "También soy un poco testaruda. Me gusta que un proyecto me excite. Si uno va a ser un actor, que es la cosa más loca que se puede ser, tiene que hacer cosas sobre las que pueda decir "Guau". Es algo que aprendí. Si hago algo que no me gusta me siento miserable".

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