El año 1791 es el último en la vida de Mozart. Muere en Viena el 5 de diciembre, en situación muy penosa.
Entre julio y diciembre compone el Réquiem, cuyo original inconcluso queda sobre su lecho de muerte. El origen de la obra tiene aristas poco comunes. Un personaje misterioso se acerca a él y se lo encarga. Mozart, torturado por dramáticos presentimientos, llega a pensar que el visitante es la Muerte y que la obra pedida está destinada a su propio fin. Saint - Foix en la monumental biografía crítica firmada junto con Wyewa, afirma que el tono del Réquiem justifica pensar que su autor presentía su muerte cercana.
En todo caso hoy sabemos que el Conde Francois Walsegg, que había perdido a su esposa en el mes de febrero de 1791, encarga el Réquiem con la intención de hacerlo pasar como obra suya, para celebrar la memoria de la muerta. Envía a su intendente Leutgeb a Viena, en el mayor secreto, quien entrevista a Mozart y concreta el encargo.
La obra es comenzada en julio de 1791 con interrupciones por un viaje a Praga y por otras razones por dos veces Las partes Réquiem y Kyrie fueron totalmente terminadas por Mozart. A partir de allí otros tramos están en situación inconclusa. Por ejemplo, del Dies irae, concluyó todas las partes vocales y, por debajo de ellas, el "bajo cifrado" totalmente anotado. Así por el estilo en otras fragmentos pero el Sanctus, Benedictus y Agnus Dei no fueron siquiera abocetados por Mozart.
Francois Xavier Süssmayer, termina la obra. Era entonces un joven de veinticinco años, colaborador de Mozart en los recitativos de La clemencia de Tito. Poco conocido y, en todo caso, más vinculado al género del "singspiel", teatro musical típicamente vienés que al mundo religioso. De todos modos, estuvo cerca del maestro y recibió de él, los conceptos e intenciones que abrigaba para la obra que la muerte le impidió culminar. Se afirma que en el manuscrito del Réquiem, la caligrafía de Süssmayer puede confundirse con la de Mozart.
La intensidad del Réquiem es tal que sin duda integra el núcleo más importante en la obra de su autor. Las interpretaciones de la Ossodre, coro y solistas anunciadas son una ocasión única para escucharlo una vez más.