Río de Janeiro | La muerte de dos periodistas en una semana en Brasil ha hecho sonar las alarmas y aumentado la preocupación en el gobierno de Dilma Rousseff. Al asesinato de Mario Randolfo Marqués Lopes, secuestrado junto con su novia en su propia casa y cuyos cuerpos fueron hallados en una calle en Barra do Piraí, en el Estado de Río, se ha sumado la de Paulo Roberto Cardoso Rodríguez, muerto en la frontera con Paraguay.
Cardoso, un periodista muy crítico con la corrupción pero que nunca, según su esposa, había tenido amenazas, recibió en su cuerpo cinco de las doce balas disparadas contra su coche por dos motociclistas, que huyeron del lugar sin llevarse ningún objeto personal del periodista.
Aún con vida, Cardoso, de 51 años, fue llevado a un hospital, donde falleció a las pocas horas. La investigación apunta a una acción llevada a cabo por pistoleros contratados para acabar con su vida. El comisario Clemir Vieira Júnior, responsable de la investigación, dijo que todo apunta a que se trató de "una ejecución por encargo", consigna la agencia Efe, según cita El País de Madrid.
El año pasado, durante una conferencia, Cardoso ya había alertado del peligro que corren los periodistas que trabajan en una región fronteriza propicia para el contrabando de armas y drogas y para la corrupción política. El periodista dirigía el sitio web de noticias MercosulNews y era editor del diario Jornal da Praca, en el que trabajó por 30 años.
En 2011, cinco periodistas fueron asesinados en Brasil, país que quedó en segundo lugar en el índice de muertes de reporteros en América Latina después de México.
El hecho de que en lo que va de año ya hayan sido asesinados dos periodistas preocupa al gobierno. Un aumento de víctimas podría empañar la imagen internacional. El País de Madrid