Un comerciante disparó a un rapiñero para frustrar el atraco. En el enfrentamiento resultó herido. La Policía detuvo a un chico de 15 años, cómplice del delincuente baleado. En la misma manzana varios comercios han sido blanco de atracadores.
Los dos jóvenes llegaron en una motocicleta Yumbo 125cc. de color negro. El menor de los dos -luego identificado como F.L.R.R. (15)- era el que guiaba. El otro, Mauro, de unos 18 años fue el que entró al local.
La pollería Granja Santa Rosa se encuentra sobre la calle Ibirapitay en la esquina con Uruguay, a unos veinte metros de la avenida Giannattasio. Allí, sobre la avenida, se encuentra el Juzgado de Ciudad de la Costa, a una cuadra se encuentra el destacamento de la Brigada de Investigaciones de la Costa. Pero estas cercanías no impidieron a los dos jóvenes delincuentes elegir el comercio como blanco de su rapiña.
"Vamos a terminar con la pavada y dame toda la plata", le soltó el joven al tiempo que plantaba en el mostrador un revólver Colt calibre 38. Esta escena fue la que llegó a ver una de las empleadas de la pollería antes de encerrarse junto a su compañera en el baño del local. Solo quedó el dueño del comercio, Walter Heber Muñoz (57), cara a cara con el delincuente. Y allí comenzó un forcejeo.
"Mauro" intentó disparar el revólver, pero el arma se trabó. Luego la Policía descubriría la razón: en el tambor del arma había un solo cartucho, pero era de calibre 9 milímetros. El proyectil estaba percutido, pero la diferencia de tamaño determinó que el disparo no se completara y el comerciante salvara su vida.
El cómplice que aguardaba afuera advirtió la lucha y entró en apoyo de su compañero. El adolescente comenzó a golpear al comerciante con el casco. Muñoz pudo zafarse para tomar el arma que guardaba para su defensa y en medio de la refriega disparó. El tiro alcanzó a Mauro a la altura de la ceja derecha. El otro chico salió corriendo cuando vio caer a su compañero herido.
La Policía llegó de inmediato. Un móvil de Investigaciones partió en persecución del adolescente que halló a unas tres cuadras, oculto en un monte, y lo detuvo.
El joven delincuente herido fue trasladado al Hospital de Clínicas. El comerciante, en tanto, debió ser asistido por heridas en la cabeza y en una mano, ninguna de gravedad.
"Hace once años que estamos acá, nunca habíamos tenido ningún problema. Los otros comercios sí, pero estaba visto que en algún momento nos iba a tocar", dijo a El País la esposa del comerciante, Giselle Grunullu, que llegó poco después de los hechos al local.
En esa esquina fueron asaltados el kiosco y la farmacia en los últimos meses. En todos los casos participaron menores.