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Elecciones en EE.UU. Votantes republicanos creen que Mitt Romney es el hombre de negocios capaz de sacar al país de la crisis La contundente victoria en Florida ya lo lleva a acariciar el triunfo | w Sufragan muchos menos que en las anteriores elecciones | Elecciones en EE.UU. Gingrich aspira a ganar pese a los malos resultados; "todavía faltan 46 estados", dicen sus seguidores Obama espera que su rival llegue debilitado a las presidenciales de noviembre
MIAMI | THE ECONOMIST Y AP
En uno de los circuitos de votación cobijado entre las mansiones y muelles privados del suburbio de Coral Gables, en Miami, una pareja muy bronceada que lucía unos lentes de sol de marca, hizo una pausa mientras se dirigía hacia su Porsche.
Se disponían a explicar cómo fue su voto en las elecciones primarias del Partido Republicano. El hombre dijo que optó por el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, debido a que sus conocimientos de los negocios y las finanzas deberían equiparlo para abordar los males económicos de Estados Unidos. Su acompañante agregó que Romney tiene mejor chance que otros candidatos de derrotar a Barack Obama, en las elecciones presidenciales de noviembre.
Sin embargo, no fueron solo los ricos elegantes que dieron su voto a Romney. A unos pocos kilómetros de distancia, debajo de los enormes viaductos de una carretera, en la periferia de la Pequeña Habana, un cubano-estadounidense entrecano, con un sombrero Panamá, también declaró que Romney es el candidato más elegible. Un poco más al interior de la extensa área de Miami, en una de las nuevas y desoladas subdivisiones creadas por la burbuja inmobiliaria y que luego quedaron casi vacías al producirse el estallido, una mujer de avanzada edad argumentó que Romney tiene tanto el carácter como las ideas que ella quiere de un presidente. Algunos votantes se quejaron porque Romney no es un verdadero conservador o dijeron que es demasiado escurridizo en sus opiniones, pero aun muchos de los que piensan así dijeron que igual votaron por él como la mejor esperanza de derrotar a Obama. Eso ayuda a explicar la contundente victoria de Romney en Florida: logró el 46% de los votos, más que la suma de sus dos más cercanos rivales, Newt Gingrich y Rick Santorum.
El resultado vuelve a situar la carrera por la candidatura presidencial republicana en el estado en que estuvo durante gran parte del último año, con Romney como el supuesto candidato. Gingrich, un ex presidente de la Cámara de Representantes, había puesto en duda esa presunción, brevemente, al ganar las primarias de Carolina del Sur, el 21 de enero, y luego al aparecer liderando las encuestas en Florida. Pero, Romney, con su característica minuciosidad, luchó. Al igual que en otros estados, sus adherentes inundaron la radio y la televisión con avisos negativos. Gingrich denunció la implacable ola como "una masacre de cinco a uno".
Quizás lo más importante es que Romney claramente superó a Gingrich en dos debates televisivos, a pesar de ser el medio en el que Gingrich ha jugado su candidatura. Hasta envió a aliados para distorsionar los eventos de campaña de Gingrich. Uno de ellos, Connie Mack, un congresista y candidato al Senado, terminó en un altercado indigno con el vocero de Gingrich. El candidato pareció confundido por este asalto y dedicó gran parte de los días hasta las primarias a lamentarse por ese hecho.
Cuando Gingrich se dedicó a venderse, sus ideas, con frecuencia, parecieron quijotescas. En un estado con 9,9% de desempleo, habló de la construcción de una base en la Luna, y se ganó la mofa de Romney. Una llamada grabada a potenciales votantes que sostuvo que en sus tiempos de gobernador Romney había negado comidas kosher a sobrevivientes del Holocausto, pareció un acto de desesperación.
Sin embargo, el tono populista de Gingrich sintoniza con los republicanos que han sido golpeados con más dureza por la recesión. Los votantes más afectados por el derrumbe del mercado inmobiliario, tuvieron más probabilidad de votar por él. Un entusiasta voluntario de la campaña de Gingrich, que se ubicó a la entrada de un circuito de votación en un barrio donde una de cada 64 viviendas recibió la notificación de remate en diciembre, recordó cómo había perdido su empleo y su casa en la recesión y protestó contra la tendencia en Washington DC a "rescatar a los peces gordos". Pero, ese sentimiento no se diseminó lo suficiente para darle la victoria a Gingrich: al final reunió solo el 32% de los votos.
El resultado sugiere que el atractivo de Romney es más amplio de lo que insinuó su pobre rendimiento en Carolina del Sur. De acuerdo con las encuestas a boca de urna, conquistó tantos votos de quienes se consideran adherentes al Tea Party como de evangélicos, como Gingrich lo hizo. Dominó totalmente entre los republicanos moderados. Prevaleció en cada zona del estado, con excepción del área conservadora. En el Sur de Florida cortejó con asiduidad a la población cubana, que es fuertemente republicana, pero que lo desdeñó en su anterior intento a la candidatura presidencial, en 2008.
LARGA LUCHA. En un acto realizado en Hialeah, un bastión cubano, uno de sus hijos habló a la multitud en español. "Mi padre no habla en español, pero habla el idioma de la economía". Romney astutamente denunció al régimen de Castro. La comunidad cubana lo premió con casi el doble de votos que a Gingrich, quien también tuvo una pobre actuación entre las mujeres, que prefirieron a Romney por 52% a 28% (posiblemente los tres matrimonios de Gingrich, en comparación con uno solo de Romney, tuvo algo que ver en el resultado). El hecho de haber ganado en un estado líder, que tiene una demografía similar a la de la totalidad del país, muestra que es el candidato mejor situado para enfrentar a Obama, aseveraron los partidarios de Romney.
De cualquier manera, Gingrich pareció haber recobrado energía con este revolcón. Sus asistentes repartieron carteles que decían "Faltan 46 Estados", en su fiesta de la noche electoral, con el propósito de subrayar que su búsqueda de la candidatura apenas ha comenzado. Gingrich dijo pocos días antes de la votación, que la carrera se estiraría hasta junio o julio, "a menos que Romney abandone antes". Tanto Rick Santorum, quien obtuvo el 13% de los votos en Florida, como Ron Paul, quien cosechó el 7%, también prometieron seguir luchando y quizás realmente tengan esa intención.
Desde el punto de vista matemático, Gingrich tiene tiempo más que suficiente para resurgir. Después de todo, Florida es el único estado, hasta las votaciones de abril, que asigna todos los delegados a la Convención Republicana al ganador. La mayoría de los delegados necesarios para lograr la candidatura no será repartida hasta comienzos de ese mes. Todavía aventaja a Romney en algunas encuestas nacionales, aunque probablemente eso cambie a la luz de lo que ocurrió en Florida.
Pero, las próximas competiciones resultan fuertemente favorables a Romney. En su intento presidencial anterior, ganó en cinco de los seis estados que votan este mes, con excepción de Arizona, el estado natal del senador John McCain, quien terminó siendo el candidato. Un séptimo estado, Missouri, también realiza una primaria este mes, pero es solo para cumplir las formas: los delegados del estado serán asignados en asambleas convocadas para marzo. Solo en el "Súper Martes", el 6 de marzo, cuando se votará en algunos estados del Sur entre los diez que realizarán primarias, mejorarán nuevamente las perspectivas de Gingrich.
OBSTÁCULOS. Gingrich tendrá dificultades para mantener a sus adherentes entusiasmados hasta esa fecha. Cuanto más larga resulte la campaña, se fortalecerán las ventajas de Romney en materia de dinero y organización. Durante el último mes, las primarias se han movido a un paso cansino, con una sola contienda cada diez días. Ahora, eso cambiará: Maine, Colorado y Minnesota tendrán asambleas en breve, mientras Missouri realiza una primaria simbólica. Los aspirantes pasarán mucho tiempo en aviones y tendrán pocas oportunidades de estrechar la mano de los votantes. La publicidad y la organización para que la gente concurra a votar, serán decisivas. Romney tiene más dinero disponible que cualquiera de los otros aspirantes.
Si bien el triunfo que obtuvo en Florida lo sitúa de nuevo a Romney en el camino a la candidatura, igual guarda algunos presagios inquietantes para las elecciones generales. Los votantes independientes, que no pudieron participar de la primaria "cerrada" de Florida -estaba circunscripta a los ciudadanos registrados como republicanos- parecieron quedar marginados por el tenor virulento de la campaña. El número de independientes que tiene una visión pobre de Romney creció en los últimos días. Además, la concurrencia a los circuitos de votación entre los republicanos fue menor que en 2008, un año en el que el partido estaba bastante desalentado. El hecho de haber prevalecido en un estado clave como Florida, constituye un enorme impulso para Romney, pero el presidente Obama también encontrará cierto regocijo.
Ventaja demócrata. Obama ha sacado provecho de la prolongada contienda interna del Partido Republicano, que podría dejar maltrecho al que será finalmente su candidato. Su deseo podría cumplirse, una posibilidad que emociona a los demócratas al fortalecer sus filas e impulsar sus campañas en busca de fondos y voluntarios.
"Han despertado a varios gigantes dormidos", dijo Ira Leesfield, una abogada de Miami y, desde hace mucho tiempo, recaudadora de fondos para el Partido Demócrata.
Mientras las votaciones republicanas cambian de rumbo hacia las regiones centro-norte y oeste de Estados Unidos, Gingrich ataca cada movimiento y promete mantenerse en la contienda más allá de marzo.
El más reciente informe de la recaudación de fondos para la campaña de Obama mostró que cuentan con más de 80 millones de dólares, una generosa suma para este año.
Los demócratas saben lo que son las peleas interminables. Hillary Rodham Clinton no dejó la contienda sino hasta junio de 2008, pero ambos candidatos evitaron llegar hasta sus índices negativos.
El equipo de Obama trata de aprovechar el tiempo adicional en este año electoral usando las siguientes semanas para enfocarse en su mejor activo político: el ser presidente. Obama está invirtiendo su tiempo con una agenda posterior a su mensaje anual del estado de la Unión que subraya los temas de su puja por la reelección.
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Washington n La concurrencia de votantes sugiere que está decayendo el entusiasmo por el aspirante a la candidatura presidencial republicana que lleva la delantera, Mitt Romney.
En los cuatro estados que han votado hasta ahora en la puja partidista, la concurrencia ha sido mayor cuando la gente se entusiasmaba por algún otro candidato; hoy, los que deciden votar, son muy pocos.
En la Florida, donde Romney obtuvo el 46% de los votos esta semana, el número de votantes fue significativamente menor al de hace cuatro años.
Una revisión condado por condado revela que la concurrencia subió con respecto a la de hace cuatro años en los distritos en los cuales su rival Newt Gingrich anduvo bien y bajó en los que dominó Romney, según Michael McDonald, profesor en la Universidad George Mason que dirige el Proyecto Electoral Estados Unidos para rastrear los datos de las elecciones.
Romney está ganando, dijo McDonald, "pero el hecho de que no esté entusiasmando a estos votantes debería ser una señal de advertencia para la campaña".
En Carolina del Sur, donde Gingrich superó por mucho a Romney, la concurrencia subió considerablemente, de 445.000 hace cuatro años a 606.000.
"Por cierto, el entusiasmo en Carolina del Sur fue por Newt Gingrich", comentó Katon Daw-son, ex titular estatal republicano que respalda al candidato. Agregó que se verá si Romney puede suscitar la misma pasión, "según cómo siga su campaña a partir de ahora".
La concurrencia subió ligeramente en los primeros dos estados que votaron: Nueva Hampshire, donde Romney ganó fácilmente, y en Iowa, donde el exsenador Rick Santorum superó a Romney por escasísimo margen (incluso al principio se dijo que había ganado).
Los demócratas señalaron que los votantes independientes contribuyeron a establecer dichos récords de concurrencia, y la campaña del presidente Barack Obama competirá por esos votos en el otoño.
Por su parte la campaña de Romney dice que encuentra indicios esperanzadores en el número de votantes.
Su equipo destacó que en la Florida, donde la concurrencia de 1,7 millón de votantes en la primaria republicana fue inferior al 1,9 millón de hace cuatro años, una iniciativa en el año 2008 sobre impuestos movilizó a la gente a quien no le importaba en absoluto la puja presidencial.
Eliminando estos votantes, sostuvo la campaña de Romney, la primaria de este año superó a la anterior. AP
Es el número de delegados que se necesita lograr en la Convención para ser el candidato presidencial del Partido Republicano.
Son los delegados a la Convención que Mitt Romney suma hasta ahora. Newt Gingrich le sigue con 26 y Rick Santorum con14.
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