Eduardo Casanova
Médico de UCM
Es frecuente escuchar que para cumplir la recomendación médica de caminar, basta con el ejercicio realizado diariamente en el propio lugar de trabajo, donde es preciso desplazarse continuamente de un lugar a otro. Sin embargo, la finalidad médica-preventiva del caminar, para disminuir el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, no se alcanza de esta manera: es preciso realizar un esfuerzo sin interrupciones, medido y continuado, durante un tiempo previamente fijado.
El significado saludable del caminar, como ejercicio físico planificado y realizado de acuerdo a una prescripción médica, implica unas exigencias mínimas, diferentes a las de quien camina con las manos en la espalda, o en los bolsillos.
Es importante adecuar el esfuerzo de la marcha a la situación peculiar de cada uno, que puede estar condicionada por limitaciones cardíacas o respiratorias, músculo-esqueléticas, sobrepeso corporal o falta de entrenamiento. En estos casos, un esfuerzo desmedido podría producir efectos dañinos por lo que es necesario consultar antes al médico para avanzar lentamente en la exigencia, tanto en la duración como en el ritmo del andar.
Es conveniente mantener el ejercicio todos los días, en lo posible a la misma hora, comenzando por un período de 20 a 40 minutos, para ir alcanzando recorridos cada vez más largos, hasta una hora. La velocidad de desplazamiento también se irá incrementando progresivamente hasta llegar a recorrer 5 mil metros en la hora, es decir, a una velocidad entre 80 y 90 metros por minuto.
Si se trata de una persona de más de 60 años, o si padece sobrepeso o alguna afección articular, muscular o cardio-respiratoria, es imprescindible la indicación del médico para regular el esfuerzo hasta lograr el grado de entrenamiento deseado. En estos casos deben planificarse recorridos sobre superficies planas, evitando subidas pronunciadas y viento en contra.
Aunque la escenografía de nuestras costas y parques es apropiada para recorrer a pie, debe evitarse las horas de calor más intenso escogiendo las del inicio de la mañana o el fin de la tarde. Se recomienda el uso de indumentaria ligera y holgada, gorro con visera y lentes de sol. Es preciso usar calzado adecuado, con suela de goma, sobre todo si se transita sobre hormigón, para amortiguar el peso corporal sobre las articulaciones de la columna, cadera y miembros inferiores. También es conveniente usar medias para evitar que se traumatice la piel del pie por la transpiración y el rozamiento contra el calzado.
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José Mazzini 2957
Para mantener el equilibrio.
Al caminar, el movimiento de las piernas, para mantener el equilibrio, se coordina con el del tronco y los brazos. Ello le hace el ejercicio más fisiológico activando toda la musculatura corporal, sin una excesiva demanda sobre la musculatura cardíaca y respiratoria.
Efectos de la caminata.
La caminata diaria contribuye a mantener un metabolismo general más activo, mayor vasodilatación y un mejor intercambio de oxígeno y glucosa entre sangre y tejidos. En vacaciones se puede aprovechar para introducir este hábito saludable para continuarlo durante el año.