DAMASCO | AP, AFP Y ANSA
El portavoz del Ejército Sirio Libre (ESL), el comandante Maher Nueimi, afirmó que los enfrentamientos con el ejército regular de Siria se intensificaron ayer y ya casi llegan a Damasco. Unos 66 murieron.
Los enfrentamientos entre disidentes y el ejército regular se produjeron ayer en Ain Tarma, a unos 4 km de Damasco, y Kafar Barna, en la misma zona, son los más violentos y los que más cerca de Damasco se llevaron a cabo desde que comenzó la revuelta a mediados de marzo, indicó, en tanto, el jefe del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Raman.
Los tanques que ingresaron en Kafar Batna son modernos, agregó precisando que "el régimen se prepara para importantes combates en la provincia de Damasco".
Según Nueimi, el régimen lanzó en "las últimas 24 horas un ofensiva sin precedentes, utilizando artillería pesada" contra localidades de la provincia de Damasco, en especial Qalamun, Rankus, Ghuta y Hama (centro).
En Rankus "la ciudad fue atacada los últimos cinco días con artillería pesada. El ejército está desplegado alrededor de la ciudad. En la zona en la que me encuentro, más de 25 edificios se derrumbaron", indicó por teléfono un militante, Abu Ali Rankussi.
Según el OSDH, los violentos combates entre militares disidentes y tropas regulares dejaron ayer unos 66 muertos, 26 de ellos eran civiles.
Estas informaciones no pueden ser confirmadas por una fuente independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades a la prensa extranjera en Siria, en donde una revuelta contra el régimen es duramente reprimida desde hace más de diez meses.
Nueimi dio cuenta además de una "ola de deserciones en el ejército regular". Según él, 50 militares y oficiales desertaron el sábado en Rastan y en la provincia de Homs (centro), y la mayoría de ellos se unió al Ejército Sirio Libre, que reivindica 40.000 combatientes.
Presión. Burhan Ghaliun, jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), que reúne a las principales corrientes de la oposición, acudió ayer a Nueva York, encabezando una delegación cuyo objetivo es influir, dentro de la ONU, en las negociaciones sobre un proyecto de resolución apoyado por los países europeos y árabes.
Al mismo tiempo, el CNS ha reclamado "una protección" internacional para los civiles y llamó a manifestarse en todo el mundo hoy ante las embajadas de Rusia, aliada de Damasco, que impuso su veto a una primera resolución sobre Siria en octubre, y que declaró ya su oposición al nuevo texto.
Moscú anunció el sábado su oposición por franquear las "líneas rojas". Rusia rechaza cualquier sanción o condición previa a las negociaciones dentro del Consejo de Seguridad.