El agua puede estar helada, revuelta o hasta claramente sucia. Pero nada mantiene afuera del mar a los veraneantes como ellas: las aguavivas. Desde hace días, en la Mansa de Punta del Este es difícil bañarse. Y llegan hasta pasando Piriápolis.
Se trata de un "fenómeno normal" ocasionado por diferentes condiciones ambientales, explicó a El País Daniel Gilardoni, Director Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara).
"En los últimos dos meses las condiciones de salinidad fueron altas, con poca descarga de agua dulce al Río de la Plata. Y estos son animales de aguas saladas. Se dio también un corrimiento de este fenómeno de salinidad más hacia el oeste, llegando hasta las costas de Maldonado, cosa no tan frecuente. Y no hablo sólo de Punta del Este. Yo estoy en Piriápolis y, por ejemplo, se pueden ver medusas muertas, agua salada y bastante fría, con aguavivas en abundancia", relató el director de la Dinara.
Los vientos fuertes también colaboran a su concentración sobre la costa. "Estos vientos más fuertes han arrimado a las aguavivas contra la costa", expuso Gilardoni sobre la combinación de fenómenos ambientales que, en algunas playas, hacen casi imposible meterse al mar sin riesgo de ser rozado por un aguaviva.
Según el principal de la Dinara, las mediciones de salinidad que se hacen a diario en La Paloma, indican la presencia de 31 miligramos por litro de agua, tanto en Rocha como en Maldonado. "Es una cifra bastante alta", indicó.
Gran cantidad de aguavivas se pueden ver sobre la arena, pero muertas. Las saca el oleaje, aunque también hay personas que se entretienen retirándolas del agua.
Para Gilardoni, esto no debe preocupar a nivel de contaminación "pero sería bueno que las que quedan sobre la costa estuvieran fuera del alcance de las personas", sugirió.
El hecho de que se vean montones muertas sobre la orilla no implica que haya menos cantidad en el agua. "Eso indica, por el contrario, que hay mucha cantidad en el agua", aseguró el director de la Dinara.
FRAGATAS. Con mucha menos frecuencia, y principalmente en las aguas de Rocha, se ha detectado la presencia de Physalias, conocidas popularmente como "fragata portuguesa", una especie similar al agua viva, pero que produce una reacción más fuerte al contacto con la piel. "Se han visto en pocas cantidades, pero aparecieron. Hace como tres años no se detectaban por nuestras costas", informó el director de la Dinara.
En las playas de Rocha, sin embargo, la presencia de aguavivas no es preocupante. El presidente de la Asociación de Guardavidas del departamento, Alberto González, que ejerce en Santa Teresa, afirmó que sólo se reportó una picadura de aguaviva y sostuvo que no hay "epidemia" como en Maldonado.
RECOMENDACIONES. La picadura de aguaviva es agresiva y molesta. La zona de la piel que tiene contacto con este animal queda colorada, se hincha y, en ocasiones, puede generar estados febriles. El ardor es tan fuerte que suele confundirse con dolor. Además, puede causar reacciones alérgicas de diversa índole.
Las recetas de antaño indican que, para que calme el ardor, hay que pasarse arena o tomate. Sin embargo la arena no hace más que empeorar la piel, ya que la irrita.
Entre las recomendaciones de los médicos de emergencias médicas consultados por El País, están la de lavar bien la zona afectada con agua fría y jabón neutro, secar con secador frío y colocar alguna crema para quemaduras. Se puede aplicar hielo por unos minutos para aliviar la inflamación y el dolor, pero no en forma directa. Es recomendable que la zona afectada no esté al sol por unas horas luego de la picadura.
Rocha: Según dicen los guardavidas, allí no ha habido problemas con las aguavivas.
Verano con más rescates que el anterior en playas de Rocha
ROCHA | Los guardavidas de las playas de Rocha están teniendo más trabajo que el verano pasado, aseguró el presidente de la asociación que los nuclea, Alberto González. Si bien las estadísticas estarán prontas una vez finalizada la temporada, González adelantó que los casos serán "muchos más" que el verano pasado, cuando unas 300 personas en riesgo fueron rescatadas por los profesionales que custodian las playas. González dijo que tanto en Santa Teresa como en Aguas Dulces, los casos han sido más de los habituales. En La Paloma la situación se repite.
Otras fuentes indicaron que entre el 3 y el 7 de enero, los días soleados y buen oleaje provocaron que los bañistas "arriesgaran un poco más". Esto determinó máxima atención en la tarea para quienes trabajan en la costa.
González expresó que lo más preocupante es cuando se presentan situaciones de riesgo fuera del horario de cobertura de los guardavidas. Dijo que compañeros suyos han intervenido en numerosos casos, estando "fuera de servicio", tanto de tardecita como en horas de la mañana.
Los horarios dependen de la dinámica de cada balneario. En Santa Teresa bajan de 10 a 18, en Punta del Diablo de 10.30 a 18.30 y en La Paloma desde las 11 a las 19. (Producción: Eduardo González)