Consideraciones magistrales

Carlos Maggi

La Conferencia inaugural del Congreso Nacional de Educación que organizara recientemente el "Colegio y Liceo Elbio Fernández", fue dictada por el mayor estadista de nuestro continente latinoanoamericano, un hombre de izquierda, de la "izquierda viable", como él mismo definió su orientación.

Henrique Cardoso reformó y consolidó de tal manera la enseñanza pública de su país, que Brasil está colocado entre los países de América del Sur que mejor progresan en materia de educación.

La presente nota procura mostrar la gravitación que puede tener un hombre que crea los temas a tratar. Si los programas se ocupan de la realidad en la cual viven los educandos, el interés se redobla.

A fines del siglo pasado, fuimos consultados junto con los profesores Claudio Williman y Diosma Piotti, sobre el contenido de ciertos programas de historia en secundaria y comprobamos con sorpresa, que había baches graves.

Figuraba en esos programas, la creación de la Unión Soviética en 1917, pero no figuraba la caída del muro de Berlín en 1989. Ese programa ignoraba las instituciones de las Naciones Unidas.

En otro de los programas, Artigas, a penas estaba citado en la historia de la revolución de la independencia, en un capítulo donde se comparaban las diversas doctrinas sostenidas por los grandes libertadores.

La historia habla del pasado, pero tiene que atender al presente y al futuro de los estudiantes.

Importa saber que en el siglo XIX, empezó la Revolución Industrial; y cómo, el desarrollo de los países dependía de sus riquezas naturales; tener hierro y carbón. En el siglo XX el desarrollo dependía más que nada, del capital con el cual instalar grandes fábricas; ahora, lo que más interesa es que en el siglo XXI, el mundo globalizado, condiciona la riqueza de las naciones, principalmente, al conocimiento y las invenciones de cada país.

¿Qué destino le espera pues, a un país pequeño y poco poblado, cuando falla el desarrollo del conocimiento porque falla la enseñanza pública?

En el Uruguay, las cosas van bien porque podemos importar todo cuanto nos hace falta; y las personas van mal, porque la gente inteligente tiene que irse; y la importación de gente que sabe o inventa, es insuficiente.

La economía refiere a las cosas y está en manos de un equipo contemporáneo y eficaz, como el que creara Danilo Astori. (¡Que ojalá no sea destruido!) Pero eso no basta.

Pongo un ejemplo expresivo: cuando necesitamos un radar en el aeropuerto.... lo importamos cueste lo que cueste.

En cambio, cuando necesitamos alguien que nos diga como orientarnos en materia de educación, formamos una comisión multipartidaria.

Imaginen el control de los aviones que bajan en Carrasco sometidos a lo que resuelvan de común acuerdo, los gremios junto con los colorados, blancos, independientes y frenteamplistas.

Hablé con admiración del caso Julio Bocca, prueba que con uno, basta, si es brillante.

Sigo ese camino. Muestro fragmentos de un texto magistral: la Conferencia de Fernando Henrique Cardoso en la apertura del Congreso Nacional de la Educación.

- "Hoy en día, se crean por Internet, comunidades en el ciber espacio; y esas comunidades no tienen nada que ver con estar juntos físicamente, pero sí tienen que ver con estar "antenados", guiados por una antena; están en lo mismo y comparten experiencias a distancia.

La idea de democracia supera nuestros cánones que son los valores nacionales, estatales. Debemos replantear esa idea. Hay otras formas de conexión que se globalizan y que hacen no solo a la tecnología, sino a los valores; y a la consiguiente capacidad de actuar.

Son formas distintas; y son nuevas; y la educación tendrá que hacer frente a eso: cómo garantizar las formas de solidaridad internacional; cómo compartir valores extra territoriales.

Estamos asistiendo a un mundo que fue inimaginable, porque la idea que nos formó fue la idea de una nación, y un Estado, democracia y sociedad; compartir un determinado territorio. Eso ya no es así; digamos, ya no es solo así.

Hay otra forma simultánea. El hombre tiene muchas dimensiones; y tiene una nueva, que es esta.

El ideal de los grandes pensadores en el pasado fue que algún día fuera posible pensar en humanidad.

Kant tenía su visión de la paz universal y decía: "No podrá haber una paz universal sino cuando sea posible tener una norma jurídica universal".

Hegel maneja la idea del hombre universal.

Marx dijo: "No es así. Hay que tener un universal concreto", y un universal concreto solo podía haber cuando una clase (los obreros, los trabajadores, el proletariado) por su condición igualitaria, generalizaran para todos, el mismo modo de vivir. Si hay igualdad absoluta, no habrá Estado y recién entonces, ahí si, el sujeto de la historia será la humanidad.

Ciertas cuestiones del mundo actual no pueden ser resueltas, sin contar con la existencia cierta de un ámbito global.

¿Cómo poner fin al terror atómico?, esa fue la pregunta de Gorbachov, el gran capo del Partido Comunista de la Unión Soviética. Descubrió que las clases no son suficientes para poner freno al terror atómico. Hay que buscar la interacción entre varios Estados, una regla internacional para solventar esa cuestión.

El tema refiere a lo mayor; mayor que el individuo, más que el Estado y más que la nación: el conjunto, la humanidad como un ente presente tiene que participar en el proceso educativo.

Tenemos que valorarlo y ver cómo encaramos el personaje.

El tema trascendió sus límites históricos y estamos en los umbrales, en el comienzo de un nuevo momento de la historia humana, que va a requerir una educación todavía más compleja para dar cuenta de esta novísima diversidad e integrarla con lo conocido.

Porque tampoco se puede decir "entonces no más Estado", "entonces no más interés nacional". No, no es "no más", es "además de", cómo se crea este otro nivel que debe ingresar a nuestras discusiones para alcanzar una educación que tenga la amplitud necesaria.

Tal vez sea posible replantear en este Congreso del Elbio Fernández, todas las cuestiones con ese telón de fondo de los próximos programas globales.

Hay un punto que amerita consideración especial. Así como dije que nos estamos acercando a una situación en la que se puede pensar en la humanidad como sujeto, cuando se habla de los derechos humanos hay que tomar en cuenta que hay que buscar la consolidación de un núcleo de derechos fundamentales.

No se puede permitir que el relativismo cultural disuelva todos los valores que han sido creados en cierto momento de la historia de Occidente.

Entonces, ¿cómo separar este núcleo fundamental de derechos de la persona, de otros que no son de la persona, que son de la tradición? ¿Creyendo que toda tradición es buena, por el solo hecho de ser una tradición? Si fuera así, no habría evolución histórica del Hombre.

Hay que ver qué debe quedar de la tradición; y qué no. No es aceptable, por ejemplo, la discriminación contra la mujer, a despecho de cualquier teoría y de cualquier sistema religioso. No es aceptable que no haya libertad de palabra.

También es cierto que si son aceptables las más diversas instituciones, no se puede imponer una regla democrática, pero ciertos valores tienen que ser discutidos ¿Qué es lo que constituye el meollo de la condición humana?

A eso tenemos que aferrarnos y aceptar que ese meollo se manifieste en las formas más diversas.

Tal vez aprendamos unos con los otros y manteniendo la tolerancia como un valor fundamental, podamos convivir en paz.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar