RUBEN LOZA AGUERREBERE
Si un libro no deja a la gente más feliz de lo que estaba antes, para qué escribirlo, para qué leerlo. Por ello, en estos días de vacaciones del verano, ideales para la lectura bajo una sombrilla playera, en el sillón preferido o donde sea, dedicamos la columna a señalar obras que acaban de aparecer y que ayudan a soñar con los ojos abiertos, pensando en la frase inicial, de E.M. Forster.
Las novedades abundan, así que comencemos por uno muy llamativo. El autor, Miguel Syjuco, nacido en Manila, es licenciado en letras inglesas; con su primera novela, precisamente la que les presentamos, "Ilustrado" (Tusquets/Urano), ganó el premio más prestigioso de las letras filipinas. La novela del escritor tiene tres elementos que atrapan: sorprende, divierte y conmueve. La trama gira en torno a la muerte de un patriarca de las letras filipinas que es sacado del Hudson, en Nueva York. Se rumorea que se ha suicidado y, de esa manera, ha desaparecido, quizá con él, el manuscrito que escribía, revelando la vida de familias muy notorias de su entorno filipino. Amigo, discípulo del fallecido, Syjuco regresa a Manila para tratar de rehacer ese manuscrito con vidas, historias menudas y otras extravagantes. Edifica un laberinto del cual la mejor manera de salir, es quedarse.
Otra novela reciente: "Diez mujeres" (Alfaguara), de una escritora muy conocida de nuestros lectores, la chilena Marcela Serrano. En estas páginas la autora de "Nosotras que nos queremos tanto", reúne a numerosos protagonistas para ofrecer una mirada reflexiva sobre las relaciones humanas de nuestros días. Se unen y desvinculan los temas de hoy a estas mujeres que viven o sobreviven. La autora saca a la luz los artificios absurdos y algunos alocados remolinos que anudan, unos y otros, en el corazón femenino. La comprensión y la nostalgia de estos temas encuentran en Marcela Serrano la pluma sutil y honda que recorre su vasta obra, esa que, con almas de mujeres diversas, ramifica el espíritu de su lector.
Y pasemos a otra escritora. Es un debut sorprendente, y su joven autora ha vendido más de un millón de ejemplares y recibido elogios críticos en Europa. Se llama "En el país de la nube blanca" (Ediciones B) y con ella la alemana Sarah Lark entrega su saga sobre la colonización de Nueva Zelanda. Aquí hacia 1852, cuando dos jóvenes marchan desde Londres al extremo opuesto del mundo, donde les aguardan dos hombres, a los que no conocen, pero que serán sus esposos. El destino de una tierra que fue comparada con el paraíso marca sus vida, que se entrelazan con la pintura de ese mundo nuevo que crece y se expande. Hay momentos en que los libros son el puente entre nosotros y el lugar a donde queremos llegar.
Finalmente, recomendamos "Verano y amor" (Salamandra/Gussi) de William Trevor, considerado uno de los mayores escritores irlandeses vivos, comparado nada menos que con su compatriota James Joyce. La novela se ambienta en su tierra, en los años cincuenta, siguiendo los pasos de una pareja a la que sobresalta inesperadamente la pasión a través de un melancólico jovencito; tan turbadora es, que afecta a no pocos habitantes del pueblo, camino de un final sorprendente. Trevor escribe con una prosa refinada: un atractivo más.
Recordemos, al discurrir por estas páginas, que Borges se jactaba de los libros leídos, no de los que había escrito.