La multifacética personalidad de una intérprete e investigadora

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Concierto de órgano

ficha

Organista: Cristina García Banegas. En programa: autores anónimos, Luis Claude Daquin, Vincenzo Petrali, Johann Sebastian Bach. Sala: Iglesia Evangélica Alemana, viernes 6 de enero.

Con motivo de la celebración del día de Reyes la Iglesia Evangélica Alemana tuvo el gusto de invitar a la organista Cristina García Banegas para ofrecer un concierto dedicado a esta festividad. Se escuchó en primer lugar del Libro mo Organo violinito una selección de obras que fueron escritas entre 1743 y 1746 en las Misiones Jesuíticas de Chiquitos (Bolivia). Probablemente fue el misionero Martin Schmid quien realizó la recopilación de estas piezas para órgano, clave y monacordio, las cuales revisten un extraordinario valor artístico y didáctico. Entre ellas aparecen obras de Domenico Zipoli y Arcangelo Corelli entre otros. Los títulos de las obras eran elegidos por los propios indígenas de forma espontánea y sencilla. Se escucharon en esta ocasión: Sones mo Organo, Veranillo, Quitapesares, Lágrimas y Al Nacimiento, siendo las primeras tres de autores anónimos y las dos últimas de Corelli.

El organista franciscano y teórico catalán Antonio Martín y Coll compiló en un volumen titulado Flores de música en 1709 el repertorio más preciado de la música española del siglo XVII. Banegas interpretó de este libro Diferencias sobre la Gayta y Tamborilero. En ellas el órgano trata de imitar la sonoridad característica de estos instrumentos. Luego escuchamos del arpista y compositor español Diego Fernández de Huete La tarantela escrita alrededor de 1697 cuando se desempeñaba como arpista de la catedral de Toledo. Esta obra se diferencia de las tradicionales "tarantellas" italianas por su carácter cantábile y su subsiguiente disminución de velocidad. Banegas consiguió adaptar el órgano a las necesidades de las tres imitaciones de forma lúdica y precisa.

Luis Claude Daquin o D´Aquin nace en París el 4 de julio de 1694 y fallece en la misma ciudad el 15 de junio de 1772. Según sus biógrafos su apellido era D´Acquino, o sea de origen italiano, y fue deformado en Francia al trasladarse la familia a este país, adoptando también la religión católica, pues sus antepasados habían sido judíos. Daquin fue un niño prodigio, según nuestras fuentes, se habría presentado con sólo seis años tocando el clavicordio ante el rey Louis XIV. Al escucharlo el soberano exclamó: "Este niño será uno de los grandes hombres de este siglo". Su formación musical estuvo a cargo de los maestros Louis Marchand en órgano y Nicholas Bernier en composición. A los ocho años escribió su primer obra, Beatus vir para coro y orquesta. A los doce años fue el organista de Petit St. Antoine de París. En 1727 obtiene por concurso de oposición la plaza de organista de St. Paul, venciendo al gran compositor Jean Philippe Rameau. En 1732 al fallecer su maestro Marchand ocupa el cargo de éste en la iglesia de les Cordeliers. En 1739 es nombrado organista del rey y finalmente en 1755 será designado organista de la catedral de Notre Dame de París. De su obra destacamos las cuatros suites para clavecín (1735) y el Nouveau Livre de Noëls para órgano y clavecín (1745). De esta última obra, considerada ineludible para su género, Banegas interpretó el Nº 10 A la venue de Noël. La gracia de esta obra del rococó francés recuerda a su más famosa obra Le Coucou por el uso del triple trino, innovación que se le atribuye a Daquin.

De Johann Sebastian Bach se escucharon seis corales para el tiempo de Navidad; ellos integran el llamado Orgelbüchlein compuesto en Cöthen entre 1722-1723. Este libro didáctico religioso está integrado por piezas, que forman un conjunto cíclico para ser usado durante el año litúrgico. Los temas empleados por Bach fueron extraídos de corales luteranos y están trabajados en forma polifónica. Banegas mostró la simplicidad formal y el contrapunto conciso de los corales destacando especialmente el último "Das alte Jahr vergangen ist", en el cual su sabia técnica interpretativa supo hacer relucir el cantus en forma "ornada" en el registro agudo con gran empatía.

Sor María Clara del Santísimo Sacramento (o Clara Martínez Ramírez) proviene de una dinastía de organistas y organeros oaxaqueños cuyos orígenes remontan al siglo XVIII. Ella coleccionó durante la primera mitad del siglo XIX un conjunto de piezas de compositores oaxaqueños, que fueron titulados Cuaderno de tonos de maitines. De estas obras ligeras y alegres que tienen un carácter clásico y didáctico, Banegas interpretó los Siete versos de octavo tono. El entusiasmo genuino que despertó esta obra, calificó de simpática la reacción correspondiente del público de romper con el silencio y aplaudir fervorosamente.

Para finalizar el concierto se ejecutaron dos obras de Vincenzo Petrali, el Adagio per Flauto y el Versetto 6 per il Gloria. Este compositor italiano de origen lombardo nació en la ciudad de Crema el 22 de enero de 1830 y falleció el 24 de noviembre de 1889 en la ciudad de Bergamo. Se desempeñó como organista en las catedrales de Cremona, Brescia, Crema y Santa Maria Maggiore de Bergamo. En 1854 escribe su única ópera Giorgio di Bary. La organista logró transmitir el clima lúgubre del Adagio como también las notorias influencias del "belcanto" italiano en el Versetto.

García Banegas en esta ocasión mostró una vez más su multifacética personalidad artística, como insuperable intérprete en un repertorio en el cual se destaca como una incesante investigadora e innovadora única a nivel nacional y reconocida a nivel mundial. Al igual que muchos de sus antecesores, su saber se despliega de forma antológica. La imparcialidad de Banegas en el abordaje de los autores es elocuente de su visión profunda y universalista, pues ella sabe descubrir la magnificencia dentro de lo aparentemente simple y extraer la esencia de lo complejo de forma diáfana.

Este año se cumplirán 25 años del Festival Internacional de Órgano como también la creación del ensamble De Profundis, donde Banegas no sólo ha sido su artífice por excelencia sino la constante luchadora por la continuidad y proliferación de un género menospreciado en nuestro medio en sus inicios. Estos esfuerzos excepcionales y absolutamente sobrehumanos, donde el artista debe sacrificar su tiempo para ser también empresario, merecen todo el apoyo como sociedad y el máximo reconocimiento a nivel institucional.

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