RICARDO REILLY SALAVERRI
En medio del desastre de gestión gubernamental instalado que viene desde el período Vázquez, a medida que el tren fantasma avanza y que a unos horrores suceden otros, resulta que al que le pasan cosas terribles es "al Estado". Parecería que se trata de una persona que anda de tropezón en tropezón, ajena a todos nosotros, y que es un torpe incurable que pasea invictamente sus falencias sin referencia de tiempo y espacio.
Todos los entuertos que los gobiernos frentistas llevan adelante solo pueden tener curso al estilo "Mr. Magoo", merced a que nuestra República Oriental del Uruguay, en sus tiempos de Nación soberana y democrática, construyó cimientos que sirvieron a una bonanza actual considerable, debida a una situación internacional que nunca se había conocido, vinculada principalmente a los precios de las materias primas.
Hoy somos una colonia. Los moderados -los astoristas- pioneros del fiscalazo (IRPF, IASS, ICIR, etc.) vienen concretando acuerdos mandatados por la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, una logia de países ricos e invitados especiales, que suponen una entrega de soberanía, que hiere a la Historia nacional, con genuflexión innecesaria ante los poderes financieros internacionales y son puñalada trapera al destino nacional.
Hacer acuerdos de información tributaria con Argentina, con su gobierno corrupto, que no cumple un solo tratado internacional (¿acaso alguien no ve que nos toma el pelo todos los días con la incapacidad y complicidad alegre del "Pepe"?). Un país que está en una recesión económica creciente según analistas calificados. Que desesperadamente ya no sabe a quién sacar dólares para atender sus compromisos internacionales y fondos para atender su presupuesto interno. Con una inflación descontrolada que oculta pero a la que "todos en París conocen". Y, que ya ha anunciado, nos pedirá información tributaria sobre los inversores agrícolas que han contribuido a una provechosa revolución productiva en nuestro país y sobre cuanto argentino tenga propiedades y bienes en el Uruguay.
Lo hará para "carnearlos" allá y sacarles lo que pueda a través de la autoridad fiscal argentina que es un brazo armado incondicional de la corrupción institucionalizada que regentea al vecino país.
Somos colonia chavista. ¿Cabe mayor decadencia nacional. ¿Hay que explicarlo?
Y, en nuestro tren fantasma nacional, que es distinto al "tren de los Pueblos Libres" inaugurado por la señora K y el "Pepe", símbolo de la unidad y la liberación latinoamericana, que hoy descansa como chatarra en algún lugar de la Argentina, el último susto es el de Pluna. Un auténtico producto de Váz-quez, de Astori, de Víctor Rossi, de todo el Frente Amplio -Mujica incluido- que levantó la mano en el parlamento con el autismo característico avalando la entrega de la aerolínea a Leadgate y Matías Campiani.
Y, el que debe dinero según las jerarquías oficialistas es el "Estado", que además (¡cuánta irresponsabilidad!) es garantía de la compra de aviones de la empresa fallida. En primer lugar el Estado, "los paganini", somos todo el pueblo vivito y coleando. Y, en segundo lugar el desaguisado le pertenece al Frente Amplio que fue en exclusividad quien llevó adelante lo que termina en el desastre al que estamos asistiendo.
Queda investigar y raspar hasta el hueso.