Hora de pensar en serio II

IGNACIO DE POSADAS

El I, (12/5) fue criticado por no contener propuestas, (también por otras cosas, pero de aquellas que resultan ser la prueba del 9). Apresuradamente: todo a la vez no se puede.

Para que "después no digan", aquí va lo que faltaba. No todo, porque tampoco se cuenta la historia en un solo fascículo.

Veamos: de los problemas señalados el 12, algunos son de manejo o gestión: hay una sorprendente incapacidad e inexperiencia para dar el golpe de vista, encarar, organizar, hacer y seguir. Aquello que los romanos llamaban "agibilibus", la capacidad de hacer.

Pues, este gobierno no la tiene: desde la seguridad a la educación, pasando por AFE, la energía, los PPP y todo lo demás que se les ocurra, de agibilibus ni hablamos. Lamentablemente, esto no tiene cura, ya que depende exclusivamente del gobierno.

Es el mucho hablar y el poco trabajar, durante tantos años. Ahora no hay remedio. Ya lo decía Martín Fierro: al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen.

Algo parecido ocurre con otro de los problemas genéticos del gobierno: la falta de autoridad.

Es más curioso que el anterior: uno puede comprender que quien haya pasado su vida hablando, entre asamblea, mateada y reunión, no sepa cómo encarar una tarea real y práctica.

Pero ¿cómo puede ser que, añorando el poder durante décadas y escrutándolo para criticar a sus detentadores, no percibieron que el poder, legítimo, se ejerce con autoridad?

Autoridad de gobierno, que no es imponer mayorías para sacar leyes abstrusas. Es descargar con dignidad y dentro de la ley, la obligación de gobernar. Tampoco aquí hay algo que pueda remedarse desde el llano.

Otra fuente de los problemas que vive el Uruguay, en esta realidad de decadencia con confort, viene de las mismas raíces ideológicas. En este caso, de las más profundas.

El menosprecio por el Estado de Derecho y el funcionamiento de la Democracia, sometiendo normas e instituciones a lo que yo quiero, porque yo tengo la mayoría, nace y se nutre de la vieja dicotomía marxista, que distinguía entre el derecho formal (burgués, fastidioso con la Constitución) y el derecho "material", aquel que contiene lo que yo quiero.

Otros problemas nacen de una cultura muy enraizada, con vetas nostálgicas de cuño batllista, igualitarista, aislada del mundo, platónica pero a la vez epicúrea.

Si el ideal es el Uruguay de Maracaná (época en la cual ya se había estancado y comenzaba a retroceder), difícilmente estaremos dispuestos a encarar y poner los medios.

Envueltos en todo eso, habiendo tomado del postmodernismo lo más fácil: el "yo primero", "si no me sirve no creo…", ¿cómo extrañar que seamos una sociedad flácida, sin valores y sin coraje?

¿Qué se puede hacer? Igualmente importante: ¿quién puede hacer? Porque ya nos han mostrado que no es mucho lo que del gobierno podemos esperar.

Fácil no es. Pero si por ello nos quedamos en la sola crítica al gobierno, fritos estaremos, todos.

Para empezar, hay liderazgos en el país que, si levantan la vista de lo próximo y meditan sobre lo profundo y relevante, podrán recobrar las posiciones que han perdido.

Dirigentes políticos y empresariales, periodistas y propietarios de medios, jerarquías espirituales y líderes de la sociedad civil: no es imposible abstraerse de la aburrida politización de temas o de los lugares comunes, para enfocar una reflexión sobre los problemas de fondo y luego jugársela, con opiniones francas y valientes.

A nadie, a absolutamente nadie le interesan los escarceos en los que viven "calesitiando" los políticos y los medios. Ya ni venden. ¿Por qué no jugársela a lo que el país realmente necesita? Implica mirar más allá que la línea del offside contrario.

¿Por qué no empezar por reclamar, para la sociedad civil, (no para partidos o sindicatos), espacios que el gobierno y los grupos de presión han demostrado ser incapaces de entender y atender ?

¿Acaso no es cierto que no tienen la menor posibilidad de encaminar problemas como la violencia, el descalabro carcelario, el desastre educativo, el colapso vial y la inminente crisis de la atención de la salud, (entre otros)?

Es hora de pensar en serio.

Y después, de actuar.

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