RÍO DE JANEIRO | AP
Manuela D`Avila espera junto a otras mujeres como ella cambiar el rostro del gobierno de Brasil, una nación donde la presencia femenina en la política se ha quedado rezagada con respecto a países vecinos, a pesar de la elección de Dilma Rousseff.
D`Avila, una legisladora estatal con dos períodos en el puesto quien encabeza la contienda electoral por la presidencia municipal de Porto Alegre, es una entre un número sin precedentes que disputarán puestos municipales en 2012.
Otras 47 mujeres son candidatas a alcaldesas de las capitales de los 26 estados. La lista de contendientes aún está cambiando, pero estas cifras son un salto real con respecto a las elecciones municipales pasadas, cuando sólo 28 mujeres participaron para alcaldes de capitales estatales.
Expertos dicen que esta cosecha extraordinaria de candidatas municipales señala una avidez nueva de los partidos políticos por capitalizar la popularidad de Rousseff. Durante su ocupación del cargo, varios ministros acusados de corrupción fueron expulsados de su puesto, con lo cual Rousseff se ganó entre los votantes una reputación de ser fuerte.
"Ella tiene una actitud diferente, está demostrando que tiene agallas``, dijo la experta en ciencias políticas María do Socorro Sousa Braga, de la Universidad Federal de San Carlos. "Esto va a ayudar a las mujeres a perseguir lo que quieren, a volverse autónomas, a tomar mayores responsabilidades, a unirse a la lucha", agregó.
Al final de su primer año en el cargo, Rousseff tiene un índice de aprobación de 72%, y nueve mujeres en su gabinete de 24 miembros, comparado con tres bajo su predecesor.
"Con la elección de Dilma, vimos que los votantes confían en las mujeres``, dijo D`Avila.
El género de Rousseff no fue un tópico durante las elecciones. Los debates se centraron en política, y la mayor parte del apoyo que recibió vino de votantes que querían una continuación de las prioridades establecidas por su popular mentor del Partido de los Trabajadores, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
No obstante, la imagen de Rousseff, una ex rebelde marxista convertida en tecnócrata de carrera que recibió la banda presidencial en compañía de su hija, fue poderosa. Ella carece del carisma de Da Silva, pero los votantes brasileños ven en su conducta sin evasivas una señal de eficiencia y concentración en el trabajo por hacer; y quieren ver más de eso.
Este apoyo popular podría ayudar a las candidatas como D`Avila a cerrar la brecha de género en la política, dijo Braga.
En Minas Gerais, el estado natal de Rousseff, el número de mujeres compitiendo en las elecciones municipales por parte de su Partido de los Trabajadores subió de aproximadamente 10% en 2008 a cerca de 30% para 2012, dijo el congresista Reginaldo Lopes, un líder local del partido.
Según la Brecha Global por Género del Foro Económico Mundial 2011, las brasileñas han alcanzado paridad o han superado a los hombres en tres de las cuatro áreas examinadas: acceso a la salud, participación en el mercado laboral y logro educativo. Las mujeres representan ahora 60% de los graduados universitarios, pero la brecha de género en la política sigue siendo amplia. Las presidentas municipales en Brasil pasaron de 317 en el año 2000 a 405 en 2004, a 504 en 2008, pero eso es sólo el 9% del total, muy por detrás de sus vecinos.