Marfrig: Carne uruguaya juega en primera y puede valorizarse más

Cuota UE. Secco se muestra optimista en poder hacer negocios en 2012

PABLO ANTÚNEZ

La tonelada de carne bovina exportada por Uruguay cerró el año con una valorización de 29,2% respecto a 2010 y llegó a US$ 3.964. La industria frigorífica ve un futuro promisorio pese a la crisis económica que afecta algunos mercados.

La carne vacuna uruguaya hace rato que juega en primera. Cerró 2011 con una valorización de 29,2%, pese a la crisis económica y aún no pudiendo entrar en Corea y Japón, los mercados de más alto valor.

La industria frigorífica ve un futuro promisorio y espera seguir el camino de la valorización. Marcelo Secco, director comercial del grupo Tacuarembó/Marfrig le aseguró a El País que que el camino de la valorización "es una buena señal para el desarrollo de la cadena cárnica".

-Este año el grupo Marfrig Alimentos tuvo algunos problemas económicos en Brasil que afectaron la imagen empresarial e hicieron bajar la cotización de sus acciones en la Bolsa de Valores; en Uruguay la empresa tiene independencia económica. ¿Cómo cerró el ejercicio económico local?

-El cierre del ejercicio es bueno para lo que preveíamos en el marco de un nivel de actividad menor (Uruguay cerró con una faena de alrededor de 2.010.000 reses bovinas). Fue un año que tuvo fuertes cambios. Comenzamos con un precio de ganado y de venta y pudimos evolucionar -nosotros y todo el sector primario- a precios históricamente altos, para luego volver a un mercado más ordenado, como es la situación de valores de hoy, con todas las convulsiones económicas que tuvo el mundo. Entonces, en función de lo que pasó y de los números, el resultado es bueno. Siempre queda el sabor de que es mejorable y ni que hablar que el nivel de actividad condiciona mucho el resultado.

-¿Los problemas económicos generados en Brasil repercutieron en la credibilidad del grupo en Uruguay?

-En julio y agosto, por falta de información, los coletazos de Marfrig en Brasil le generaron un poco de incertidumbre a la empresa en Uruguay. La única manera de crear certidumbre en el mercado es hacer camino al andar. En eso Marfrig continúa trabajando, cumpliendo sus compromisos y generando más compromisos con el sector primario. El año termina y la empresa cierra trabajando con sus cinco plantas de faena y el corral de engorde. Esa es la mejor señal que puede dar a un problema que es ajeno a la operativa de Uruguay y que es básicamente, por el comportamiento del mercado de valores que hace, por momentos, cuestionarse la inversión en una empresa abierta como la nuestra. Pero bueno, esas cosas siempre se sienten.

-¿Cuáles son las perspectivas para la carne bovina uruguaya en el contexto internacional actual de crisis?

-Las perspectivas siguen siendo muy buenas en un mundo donde hay que pelear por la competitividad, en un mundo en donde Uruguay compite en materia de carne y valor de haciendas con las mayores economías cárnicas del mundo, en un país que tiene una oferta exportable que no condiciona los volúmenes de carne exportada en el mundo y por lo tanto, su capacidad de incidencia es baja. En un momento en el cual hay algo de incertidumbre en el mercado, nos permite pensar que estamos viendo un futuro promisorio en cuanto a la capacidad exportadora de Uruguay. ¿Qué es lo que va a pasar? Eso nadie lo sabe. Lo que sí sabemos es que hoy estamos jugando en primera división y que todavía nos quedan algunos elementos de tipo sanitario y político que aplicar para poder estar en los mercados de mejor valor del mundo. Eso es garantía de una buena señal para el desarrollo de la carne.

-¿La industria esperaba una valorización de la carne bovina tan marcada como la que se registró este año?

-No se esperaba. La mejor prueba de eso es ver los presupuestos que hicimos el año pasado en materia de precios por tonelada y en materia de valores del ganado. Lo bueno es que se valorizó la carne y el ganado con una menor producción. Los uruguayos también tenemos que reconocer cuándo nos vamos de la pista. Cuando Uruguay tiene un ganado que en dólares estadounidenses está más caro que el de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, hay algo que se salió de la pista. Esa es la posición de la carne de Uruguay hoy, está en la primera línea y maneja una situación de competencia que nos expone a mucha imprevisibilidad en materia de valores.

- La caída en la oferta de ganado preparado para faena obligó a cerrar temporalmente varios frigoríficos y las perspectivas no son muy alentadoras en 2012. ¿Cómo percibe la industria que será la oferta de ganado?

-La oferta de ganado para faena va a ser igual o algo menor a la que se registró este año. Hay algunas incertidumbres que condicionan la capacidad de invernada. Estamos en un proceso de retención de vientres, de enlentecimiento de los ciclos de invernada y estamos en un proceso donde venimos de granos caros. Los granos están ajustando a la baja, la carne también y eso le da una redistribución de la frontera agrícola. Esa es una señal a la que hay que estar atentos porque Uruguay puede volver a acortar los ciclos de invernada y mejorar su capacidad de producción.

No podemos desconocer que hay un agujerito en la categoría de novillos de dos años que por efectos climáticos y sumando la exportación en pie, están faltando. Por eso, más que nunca creemos que ese faltante va a pegar fuerte.

-El acceso a la cuota de la Unión Europea para carne de alta calidad (conocida como 620) fue uno de los mayores logros de la cadena cárnica durante 2011. ¿Las ventas de carne dentro de ese cupo podrían hacer bajar el precio del Hilton?

- Hay operadores en la Unión Europea que especulan que el Hilton podría perder efervescencia en materia de valores de consolidarse el aumento de la cuota 620, que el año que viene pasará a 45.000 toneladas (será abastecida por cinco países). Todo va a depender de las licencias de importación que se otorguen, de la oferta exportable y la capacidad de competencia de Uruguay, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos. Si la cuota 620 y las licencias presionan contra el mercado, sin duda que va ir en detrimento del Hilton. Por otro lado, creo que la oferta de carne no va a ser tal como para generar una afectación de valores. Soy optimista en que si Uruguay, a partir del verano o del otoño, termina de hacer los deberes internos (como el registro de los feed lot) y llega con un costo de dieta razonable, no va a perder valor en la Hilton.

Preocupa capacidad de competencia con costos altos

El director comercial de Tacuarembó/Marfrig, Marcelo Secco, dijo a El País que "no se puede desconocer que Uruguay continúa siendo un país que tiene un potencial importante en cuanto al desarrollo de su economía" y lo destacó como uno de los "elementos positivos de 2011".

Para el empresario Uruguay "hizo bien los deberes económicos y los continúa haciendo bien". Sin embargo, sostuvo que hay algunas cosas que le inquietan, "como nuestra capacidad de competir en materia de costos y por otro lado me preocupa como uruguayo y no tanto como empresario, es que en un país tan pequeño nos cueste tanto poder concensuar las grandes ideas".

Según su visión, este problema no sólo se ve a nivel político, "es para todos los sectores del Uruguay; es un país que avanza poco en cosas que creo que todos podemos concensuar y ahí entramos en la generación de empleo, de inversiones y en la educación". En esos temas "se ven diferencias muy profundas en la discusión, cuando da la sensación de que hay poco camino por recorrer para poderlo llevar entre todos hacia el mismo lado".

Secco dijo que "en el Uruguay económico, lo que me preocupa es que el país pueda seguir teniendo un desarrollo económico y un crecimiento social importante. Para eso, ver cómo se afecta nuestra competitividad es básico para empresarios y trabajadores. Todos tenemos que tener ese nivel de diálogo y de discusión permanente para poder llegar hacia donde todos podemos llegar".

Mirando estrictamente hacia lo productivo, si se busca tener un equilibrio, "se tiene una linda oportunidad de seguir creciendo". En lo social, para el empresario del grupo Tacuarembó/Marfrig, Uruguay "es un país que precisa reencontrarse con el desarrollo de su gente en trabajo, educación y varios otros temas".

Ya en lo estrictamente político, Secco estimó que el cuello de botella es "la poca capacidad de consenso de las ideas para conseguir un Uruguay mejor. Lo más difícil es salir de esa especie de depresión que hay, donde todo se tranca".

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