El actor encara su primer papel principal en TV

| La serie "Luck" se desarrolla en el mundo de las carreras de caballos

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GUILLERMO ZAPIOLA

El "motto" es ya, por supuesto, un lugar común, pero contiene una cuota de verdad: "No es televisión, es HBO". Y se aplica sin duda a "Luck", una serie de televisión dirigida por Michael Mann y protagonizada por nadie menos que Dustin Hoffman.

La serie, cuya entrega inicial se emitió en los Estados Unidos el pasado 11 de diciembre y llegará a América Latina en febrero, está siendo anunciada como "el debut de Dustin Hoffman en la televisión", lo cual no es exactamente cierto. De hecho, Hoffman empezó en la pantalla chica antes de llegar a la grande, y en los tempranos sesenta desempeñó papeles ocasionales en series como La ciudad desnuda, Los defensores y alguna otra. Más cerca aportó su voz a un par de cortometrajes. De cualquier manera es correcto que, con esas excepciones muy laterales, desde entonces no había realmente hecho televisión, y que en Luck interpreta en ella, por primera vez, un papel protagónico.

Hoffman se desempeña también como productor de Luck, serie creada por David S. Milch, un veterano de la televisión frecuentemente asociado el legendario Steven Bochco (ha tenido que ver, entre otras cosas, con El precio del deber y Departamento de policía de Nueva York), quien más cerca estuvo involucrado en la desmitificadora serie "western" Deadwood y que también aparece entre los productores ejecutivos. Otro es Michael Mann (Vicio en Miami, Fuego contra fuego, El informante, Colateral) quien además dirigió el piloto de la serie.

CARRERAS. La acción de Luck transcurre en el universo de las carreras de caballos. Hoffman encarna a un personaje llamado Chester "Ace" Bernstein, quien al comenzar el programa sale de la cárcel tras purgar una condena de tres años en la que cargó con culpas ajenas. Ahora está decidido a desquitarse. La minuciosa elaboración de su venganza constituye una de las líneas anecdóticas centrales de Luck.

Pero al igual que otras series emblemáticas de HBO, desde Treme a El imperio del contrabando o True Blood, Luck se propone también como un cuadro coral. En torno al protagonista se desenvuelve una abundante y variopinta fauna humana: Michael Gambon como el principal adversario de "Ace"; Richard Kind como Joey Rathburn, el agente, algo tartamudo, de un jockey; Ian Hart como Renzo, un jugador que financia una serie de apuestas en el hipódromo; Nick Nolte como The Old Man, entrenador de uno de los mejores caballos de carreras; Tom Payne como Leon "Bug Boy" Micheaux, el jockey perfecto; Kevin Dunn como Marcus, un organizador de carreras más bien inescrupuloso; Kerry Condon como The Exercise Girl, educadora de caballos; Dennis Farina como Gus Economou, antiguo chofer y matón del personaje de Hof- fman. Jill Hennessey aparecerá en algunos capítulos como estrella invitada, interpretando a una veterinaria.

En el primer capítulo de la serie, Chester Bernstein, que no ocupa todavía el centro de la acción, es presentado como un sesentón "autodidacta, inteligente y apasionado por las apuestas". Su chofer (Dennis Farina) le hace saber que se ha registrado recientemente como propietario de caballos para servir a su jefe, Turo Escalante (John Ortiz). También ha comprado un caballo que se encuentra actualmente instalado en los establos de Escalante.

Esa línea de acción se entrelaza con la aportada por un cuarteto de irredentos apostadores que sospechan que Escalante ha hecho que sus entrenadores cabalguen un caballo particular para que luzca más lento de lo que realmente es. Espían al animal y a sus entrenadores, y advierten que, en secreto, puede alcanzar velocidades impensadas. Es un seguro ganador. Apuestan por él y se ven convertidos rápidamente en personas muy ricas. Pero eso es solo el comienzo. También a partir de ahí empiezan los problemas para varios de ellos.

El creador, productor ejecutivo y guionista David Milch ha dicho en alguna entrevista de prensa que el piloto de la serie es acerca de "una grupo de vidas que se entrecruzan en el mundo de las carreras de caballos". Milch reconoce que siempre se ha sentido particularmente atraído por el tema. Lo considera a la vez complicado y atrayente, y le interesa no solamente lo que ocurre en el hipódromo sino también entre bambalinas, en el entrenamiento y en el mundo de las apuestas. En todo ello hay drama, emoción y, naturalmente, también un poco de corrupción.

replanteos. En declaraciones de prensa, Hoffman ha dicho que Luck lo obligó a replantearse su forma de trabajar de los últimos 40 años. El actor afirma que la preparación para un papel de televisión es distinta de la del cine o el teatro.

Cuando uno hace una obra de teatro o una película, hay que tener claro desde el comienzo quién es uno como personaje, afirma Hoffman. Y en el caso del teatro, aunque el texto sea siempre el mismo, es posible adentrarse cada vez más en el papel función tras función. En cambio, en cine eso es imposible. Pero en la televisión se puede desarrollar e incluso alterar el personaje. "Nada está grabado en piedra", sostiene el actor.

Hoffman dice también que el aumento de los costos ha alterado totalmente las reglas del juego en Hollywood. "Cuando empecé a trabajar, un estudio se daba por satisfecho si recuperaba su dinero", recuerda. Pero eso cambió cuando los presupuestos comenzaron a crecer debido al "marketing" y la publicidad.

De ahí que los estudios estén menos dispuestos a correr riesgos. "Los guionistas se pasan a la televisión porque tienen más poder en ese medio y no sólo más poder creativo", concluye Hoffman. "Pueden escribir guiones a los que ya no se acercan siquiera los estudios. Algunos de los guiones más interesantes son los que se hacen hoy para la televisión".

El actor que representó a una generación

Dustin Hoffman estaba tan convincente en su papel de desconcertado veinteañero de El graduado, que poca gente recuerda que para entonces ya había cumplido los treinta. Su apetecible coestrella Anne Bancroft, que intentaba seducirlo y lucía bastante mayor que él, tenía realmente solo seis años más.

Nacido en Los Angeles en 1937, Hoffman acarició en su juventud la idea de ser médico, pero pronto la actuación pudo más. En la prestigiosa Pasadena Playhouse de Los Angeles coincidió con Gene Hackman, otro alumno con futuro. Cuando había adquirido ya una formación básica se trasladó a Nueva York para probar suerte en el teatro.

Realizó toda clase de trabajos menores y estudió una temporada en el célebre Acto`r Studio, siguió haciendo teatro, desempeñó algún papel pequeño en cine, y llamó la atención de Mike Nichols, que lo llamó para protagonizar El graduado. Con ese film y con Perdidos en la noche se convirtió en uno de los actores más significativos de su generación.

Hay quien sospecha que se durmió en sus laureles después, pero lo cierto es que cuando algo le interesa (hace poco, por ejemplo, Tu última oportunidad) es capaz de salir de su modorra. Es muy probable que lo mismo suceda con Luck.

Astros de un medio en el otro

El de Dustin Hoffman es el último nombre en sumarse a la larga lista de grandes estrellas que están apostando por las series de televisión. Antes que él lo han sido Steve Buscemi (Perros de la calle, Fargo), quien llegó a El imperio del contrabando de la mano de Martin Scorsese, o Jessica Lange, que se está haciendo notar en la muy gótica American Horror Story.

También Christina Ricci aparece en la reciente Pan Am, y la propia HBO acaba de reclutar a nada menos que Jane Fonda para su nueva serie Newsroom de Aaron Sorkin (el de Red social).

El giro de 360 grados de un director de cine y televisión

Para Michael Mann se trata de algo así como un retorno a las fuentes. El director, guionista y productor cinematográfico nacido en Chicago en 1943 comenzó en la televisión, la había abandonado hace más de veinte años, y vuelve a ella para desempeñarse como productor ejecutivo y director de algunos de los capítulos de Luck.

Hijo de un inmigrante ruso, Mann estudió literatura inglesa en la Universidad de Wisconsin-Madison, y se interesó también por la Historia, la Filosofía y la Arquitectura. Pero cuando vio Dr. Insólito de Kubrick decidió que lo suyo era el cine. Dirigió y/o escribió episodios de Policía femenina, Bronk, Starsky & Hutch y otras teleseries, pero se lo recuerda sobre todo por su vinculación con Vicio en Miami, una serie que en su momento parecía hecha para la gran pantalla. Luego vendría el cine de verdad, con films como El último de los mohicanos, El informante, Colateral o Enemigos públicos.

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