Lucha por la vida
Tras una complicada y larga operación que separó a dos hermanas siamesas en el Hospital de Niños Luis Calvo Mackenna, de Chile, el domingo falleció una de ellas, María José, y la otra, María Paz, se recupera favorablemente aunque permanece en estado delicado. La compleja cirugía que se practicó fue considerada un hito en la historia de la medicina chilena. En 1993, en el mismo hospital chileno, se había separado a dos hermanos siameses. Uno murió ocho años después; el otro vive y es universitario.
La siamesa que sobrevive en Chile a la operación que la separó de su hermana superó el riesgo vital y evoluciona de forma favorable, seis días después de la maratónica intervención a la que fue sometida, según informó ayer el centro médico.
"Afortunadamente tiene una evolución favorable; día a día hemos tenido avances", dijo el jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Niños Luis Calvo Mackenna, Juan Carlos Acuña. "Sigue en una situación de extremo cuidado, pero teniendo una evolución favorable por lo que da la sensación de que riesgo vital ya no debería tener", agregó el médico y señaló que el hecho de que la niña haya despertado en las últimas horas es una excelente señal. "Ella está despierta desde que su condición sistémica permitiera que le bajáramos la ceo-analgesia para poder cambiarla a un ventilador más favorable y despertó muy bien", relató el médico.
Pero su hermana, María José, falleció el domingo a las 8 de la noche a causa de varias complicaciones derivadas de la operación, que duró unas 20 horas y en la que intervinieron un centenar de profesionales.
El director del hospital, Osvaldo Artaza, anunció que María José "falleció producto de una falla orgánica múltiple fundamentalmente asociada a sus problemas cardíacos. Se hicieron todos los esfuerzos", dijo.
La beba ya había presentado complicaciones el jueves, cuando sufrió un episodio de braquicardia extrema que requirió reanimación y medidas extraordinarias, y que agravó sus problemas cardíacos. Artaza dijo que los padres estuvieron "en todo momento con las niñas", y que enfrentan "un momento de profundo dolor" tras conocer el deceso de la beba. "No hay palabras para expresarlo", agregó el médico.
SUPERVIVENCIA. Los médicos a cargo de la separación de las siamesas habían advertido que las primeras 48 a 72 horas tras la operación eran críticas.
La compleja cirugía que se practicó fue considerada un hito en la historia de la medicina chilena. Estadísticas del Centro Médico de la Universidad de Maryland indican que de todos los siameses que nacen anualmente en el mundo, el 35% sobrevive solo un día, y que el rango de supervivencia fluctúa entre el 5 y el 25%.
María Paz y María José estaban unidas desde la parte alta del esternón hasta la pelvis y compartían el hígado, parte del intestino y el colon. Tenían sus uréteres cruzados, es decir, cada riñón desembocaba en la vejiga de la otra niña.
Hace dos meses habían sido sometidas a otra operación para separar una de las piernas que compartían. Hijas de un chofer de camiones y un ama de casa del sur de Chile, quienes ahora luchan por recuperar a María Paz.
El 29 de junio de 1993, los siameses Marcelo Antonio y José Patricio fueron separados en una maratónica intervención quirúrgica, también en el Hospital Calvo Mackenna, de Chile. Entonces los hermanos tenían nueve meses. Habían nacido el 2 de octubre de 1992. Estaban unidos inicialmente por el tórax y compartían el corazón y el hígado.
Tras la cirugía, y cuando salieron en camitas separadas del pabellón, la prensa que estaba apostada en el lugar y los especialistas celebraron la odisea.
El equipo médico logró separar a los hermanos con éxito. Sin embargo, pocos meses después, Marcelo Antonio contrajo un rotavirus que le ocasionó daños neurológicos graves, dejándolo en un deteriorado estado de salud. El pequeño falleció cuando tenía ocho años, por una infección respiratoria.
José Patricio, en cambio, tiene la vida normal que parecía tan difícil de conseguir. Le gusta el ajedrez y vive con su madre y su abuela en Renca. Estudia Análisis de Sistemas y él mismo paga sus estudios con una pensión estatal que recibirá hasta que sea autovalente económicamente.
Dice que nunca pudo superar la muerte de su hermano, aunque "estoy en proceso. Creo que es un tema que nunca se va a cerrar", según publica La Cuarta.
Su mayor temor en la universidad era que sus compañeros lo vieran distinto. El mismo miedo que tiene cada vez que alguien se le acerca. "Es un nerviosismo que me vayan a reconocer. No quiero que me hagan las mismas preguntas de siempre, que me pregunten qué está haciendo mi hermano o qué pasó con él", explica.
Al enterarse del caso de las siamesas María José y María Paz, el joven comentó: "Me causa un presagio de alegría. Al igual que sus padres, yo siento y quiero que ellas salgan bien (de la operación), que sobrevivan. Los mejores ánimos y fuerza para ellos, está en las manos de Dios". AFP - AP