MARCELA DOBAL
Ningún analista consultado por el Banco Central espera que el año que viene se cumpla la meta de inflación, que tampoco se logrará este año. Ante esa baja credibilidad, algunos recomiendan que se ajusten los objetivos hacia márgenes más realistas.
La meta oficial es que la suba de precios sea de entre 4% y 6%, pero para los expertos ya es imposible que se logre este año ni en el próximo, por lo que recomiendan fijar una meta menos ambiciosa.
La encuesta mensual de expectativas del Banco Central (BCU) reveló ayer en su edición de diciembre que ninguno de los 11 analistas y bancos consultados espera que se cumpla la meta de inflación el año próximo. Las proyecciones son una suba de precios de 7,01% en 2012 en mediana. El consultado más optimista espera que el incremento sea de 6,40% -superior a la meta- y el más pesimista que alcance un 7,9%.
De todos modos, los analistas esperan que la inflación ceda con respecto al presente año. Sus expectativas para 2011 son de una suba de precios al consumo de 8,20%, ya que en enero-noviembre la suba fue de 7,84% (acumulando 8,40% en los últimos 12 meses), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.
Para que se cumpliera la meta oficial debería producirse una baja de precios muy fuerte en diciembre. Si bien tradicionalmente los últimos dos meses del año son deflacionarios, ya en noviembre se registró un alza y en lo que va de diciembre ya hubo ajustes al alza en el precio de los combustibles y de algunos cortes de carne.
A pesar de que el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, y el presidente del BCU, Mario Bergara, han asegurado que se cumplirá la meta en 2012, los empresarios creen lo contrario, según reveló la encuesta de expectativas de KPMG.
En la consultora Oikos esperan que la inflación sea de 7,6% a fin de 2012 y que el promedio anual sea de 7,7%. "Seguir haciendo declaraciones de que el objetivo principal del gobierno es que se alinee con el objetivo cuando tenemos una inflación mayor parece poco creíble", dijo a El País el economista Pablo Moya.
El analista indicó que "es muy saludable" para los agentes económicos que el gobierno indique cuál es el objetivo en su horizonte, pero señaló que el actual "está muy lejos de la realidad". Agregó que no hubo ni un mes en 2011 en que la inflación anualizada fuera de 6%.
Moya señaló que eran otras las condiciones económicas cuando se fijó el rango objetivo actual tanto del punto de vista doméstico como global, por lo que "no es óptimo" mantenerlo.
A su vez, recordó que el 6% es el tope máximo, pero que la inflación debería converger al centro del rango (es decir, 5%).
En CPA/Ferrere esperan que la inflación al cierre de 2012 sea de 7,2%. El economista Alfonso Capurro, dijo a El País que al hacer proyecciones uno de los aspectos que se tienen en cuenta es "en qué medida el Banco Central tiene un compromiso muy fuerte con la meta y si va a hacer todo lo posible por meter la inflación en el rango".
El analista añadió que haber bajado el rango meta de entre 3% y 7% a entre 4% y 6% en junio "parecía una apuesta demasiado agresiva", ya que mientras tanto Brasil mantenía una meta de 4,5% con un margen de error de dos puntos porcentuales.
"Un `monstruo` como Brasil compra un margen de flexibilidad de cuatro puntos, mientras que en Uruguay nos comprometimos a un objetivo de inflación más restrictivo, cuando nuestros mecanismos de transmisión de la política monetaria tienen mayor rezago", señaló.
Para Capurro, "lo más importante es cumplir la meta", porque de lo contrario "no sirve para nada", e indicó que en los últimos cinco años solo en 33% de los meses se logró cumplirla, mientras que en Brasil el cumplimiento fue del 89%.
El economista indicó que para que el gobierno cumpla con la actual meta debería contraer la política monetaria y el ajuste lo pagaría el tipo de cambio (el dólar tendería a bajar).
Por su parte, el economista Javier de Haedo -quien espera una suba de precios de 6,4% para 2012- dijo a El País que a diferencia de sus colegas no le resulta "un tema dramático" que no se cumpla la meta, ya que la inflación "no está fuera de control sino que se debe a la volatilidad global y la demanda muy fuerte. "En todo caso el gobierno podría ampliar el rango, como ya hizo en momentos de incertidumbre, pero puede no quedar prolijo. Sería como agrandar el arco para ver si entra la pelota", señaló.
En una línea similar, el economista Ramón Pampín, indicó que PwC espera una inflación cercana a 7% para 2012. Consideró que "lo principal es defender el logro histórico de mantener la inflación en un dígito". "Está bueno que los privados exijan que si (como gobierno) te comprometiste a llegar a eso, llegues, pero hay diversas circunstancias que te alejan", matizó. A su entender, si bien en la teoría las metas de inflación deben cumplirse, es importante "no atar a las autoridades de manos", debido a la incertidumbre global y la desaceleración económica local.
Diferencia en canasta de $ 586
La canasta de alimentos y bebidas representativa del consumo mensual de 24 productos por parte de un hogar medio compuesto por tres personas según los valores promedio de mercado alcanzó en noviembre a $ 2.762,61, esto es 0,8% más que en octubre, según datos del Ministerio de Economía. De todas formas, el precio osciló entre $ 2.556,8 y $3.143,4. Esto refleja que en una misma canasta de productos pudo llegar a tener una diferencia de precio de $ 586,6 dependiendo de dónde se la adquiera. De 154 productos los supermercados ajustaron 87 al alza con subas de 1,7% en promedio.