EDUARDO BARRENECHE
La Policía considera que la liberación de unos 400 presos en los últimos meses, por cumplir los dos tercios de su pena, incide en el aumento de la inseguridad. En 30 días, el Ministerio del Interior elevó a la Justicia 100 solicitudes de liberación.
El tema de la seguridad llegó a uno de sus puntos más críticos en la percepción de la opinión pública. En el último mes ocurrieron varios hechos de gran impacto: el homicidio de un empresario en un semáforo; la trágica muerte en Carrasco de la joven Federica Alonso, a quien su padre disparó un balazo al confundirla con un ladrón; la ejecución de un policía por parte de dos menores; el asesinato de una adolescente en Rocha, la desaparición de otra en Montevideo, y el horrendo caso del padre que fue asesinado y descuartizado por su hijo drogadicto.
Fuentes de la Jefatura de Montevideo indicaron a El País que el incremento actual de la violencia se debe a que en los últimos meses fueron liberados unos 400 presos y que una buena parte de estos reincidieron.
La tasa de reincidencia de los individuos liberados es de un 70%, según datos del Ministerio del Interior. La mayoría comete delitos más graves que los que los llevaron a purgar una condena en la cárcel.
Ayer, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo a El País que no cree que "estas pocas liberaciones anticipadas que se hicieron tengan relación con un incremento de la inseguridad. No se ha verificado que los que han salido, salgan a delinquir. Además estamos tratando de que salgan con trabajo".
Bonomi agregó: "Lo que pasa es que está aumentando la cantidad de gente que delinque; en las cárceles hoy se hacen posgrados de delincuencia y eso lo tenemos que cambiar".
El ministro explicó que "hay determinadas condiciones que generan delincuentes. Si nosotros solamente reprimimos sin cambiar las condiciones, se van a seguir generando delincuentes. Por más efectiva que sea la policía en agarrarlos, los jueces en procesarlos y meterlos en una cárcel, se va a estar reproduciendo permanentemente la delincuencia. Tiene que haber algún elemento que atenúe esas causas. No se puede apostar todo a la eficacia policial".
En base a la Ley de Humanización de Cárceles de 2005, la Secretaría de Estado envía a la Suprema Corte de Justicia una lista de reclusos que ya han cumplido con dos tercios de la pena, y un informe favorable del Instituto Nacional de Criminología.
En el correr de este año, el Ministerio del Interior ordenó a jerarcas de las cárceles realizar un seguimiento estricto de cada recluso para que, al día siguiente de que éste cumpla los dos tercios de su pena, pueda tramitar su pedido de libertad ante el magistrado. Autoridades de la cartera pretenden apurar los tiempos de ese trámite para disminuir la superpoblación carcelaria.
A fines de septiembre de este año, 1.300 de los 9.000 presos habían cumplido los dos tercios de la pena. De esa cifra, un 70% tenía el perfil -buena conducta- para solicitar la excarcelación al amparo de la ley de humanización carcelaria.
En tanto, fuentes penitenciarias señalaron a El País que todos los días hay liberaciones de presos en base a las condiciones de la Ley de Humanización de Cárceles aunque relativizaron las cifras manejadas por la Policía. Sí reconocieron que en el último mes habían solicitado 100 liberaciones de presos porque éstos habían cumplido los dos tercios de la pena y además contaban con un informe favorable por buena conducta.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Rehabilitación no lleva un registro de las liberaciones otorgadas por la Justicia, ya que éstas se efectivizan un mes o dos después de iniciado el trámite y no puede determinar si la libertad se obtuvo por la Ley de Humanización o porque el interno cumplió con la pena.
En cambio, fuentes judiciales dijeron a El País que sí hubo un aumento de las solicitudes de excarcelaciones e informes más laxos por parte del Ministerio del Interior, aunque esa suba no es de la magnitud que indica la Policía.
Las fuentes carcelarias sostuvieron que el incremento de la violencia se debe a que los delincuentes salen a "hacer caja" para contar con dinero para las fiestas y comprar los regalos para sus hijos. "Es común que en esta época del año aumente la criminalidad", dijo un jerarca del Instituto Nacional de Rehabilitación.
El primer problema
La inseguridad y la delincuencia siguen siendo la principal preocupación de los uruguayos, según una encuesta de Cifra realizada entre el 19 y 27 de noviembre. Más de la mitad (53%) considera que la inseguridad es el principal problema del país, y otro 19% piensa que es el segundo. La inseguridad y la delincuencia son el tema que más preocupa a todos los grandes grupos, tanto en Montevideo como en el interior. Las únicas diferencias que se observan son de grado: la inseguridad les preocupa más a las clases medias que a las más acomodadas o a las menos acomodadas, a la gente con educación secundaria, y a las personas que se identifican con la derecha más que a los que se sienten de izquierda. Pero incluso entre estos últimos el 48% opina que la seguridad es el principal problema del país hoy, dice la encuesta.
La educación es el segundo problema que más preocupa a los uruguayos. Así lo dijo el 33% de los encuestados por Cifra. La educación preocupa más a los más educados, a los de mejores ingresos y a la izquierda, a los adultos en edad de tener hijos en el liceo y a las personas de mayor nivel socioeconómico.