La disminución de los hielos marinos del Ártico, que está afectando el hábitat de especies clave como el oso polar, no tiene precedentes en los últimos 1.450 años.
Así lo concluye un estudio que publicó Nature esta semana a partir de la más completa reconstrucción del avance y retroceso de esa masa polar que se ha hecho hasta ahora.
La investigación sostiene que una variación tan radical como la que se observa no se ha producido anteriormente de manera natural. En cambio, estaría vinculada con el calentamiento global generado artificialmente por la actividad humana.
Los resultados se obtuvieron con la ayuda de testigos (muestras) de hielo, sedimentos de lagos, anillos de árboles y registros históricos.
El autor principal del estudio, el canadiense Christophe Kinnard (35), pertenece al Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas, que aborda temas relacionados con el desierto de Atacama.
Se trata de la primera vez, según Kinnard, que se hace una reconstrucción paleoclimática del Ártico enfocada en los hielos del mar. Su trabajo involucró la obtención de estas muestras en Canadá, Groenlandia, Alaska y la zona submarina frente a Rusia.
"Observamos que los hielos nunca llegaron a reducirse tanto como ahora. En 10 años alcanzó la disminución mayor en los últimos 200 años", señala. "Hubo períodos en que la cobertura de hielo marino también disminuyó, pero nunca tanto como en el período reciente".
Para Kinnard, esto confirma con evidencia histórica otros estudios que usan modelos matemáticos y proyectan que para 2030, o antes, la capa de hielo podría desaparecer casi por completo durante el verano.
Sin embargo, reconoce que todavía falta profundizar más en la prehistoria del mar glacial ártico para confirmar que efectivamente el deshielo actual nunca tuvo precedentes. EL MERCURIO/GDA