Como cuadra a un país políticamente civilizado, los contendores de las inminentes elecciones españolas, Mariano Rajoy (PP) y Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) se trenzaron en un debate de más de dos horas presenciado por 14 millones de españoles. Según las encuestas, predominó el candidato opositor Rajoy, pero el oficialista Rubalcaba no salió mal parado.
Los candidatos cruzaron argumentos y se interpelaron recíprocamente sin que el diálogo perdiera altura. Al final, con ejemplar tono democrático, cada uno ofreció cooperar con el otro en el cargo que le depararan las urnas, ya fuera presidente del gobierno o jefe de la oposición. Todo un ejemplo que debería resonar fuerte en un Uruguay que desde hace casi dos décadas no conoce ningún debate entre candidatos presidenciales.