El peso argentino se mantuvo estable este lunes a 4,26 por dólar, según el promedio de bancos y casas de cambio.
Según informan medios argentinos el volumen de operaciones fue escaso, tanto por los nuevos requerimientos para la compra de dólares como por desinformación acerca de los detalles del nuevo sistema.
Hoy el gobierno argentino comenzó a aplicar duros controles en el mercado de cambios destinados a frenar la hemorragia de capitales, que acumula en el año unos US$ 22.000 millones.
El ente recaudador fiscal AFIP lanzó a la calle a miles de inspectores que se instalaron en las 4.400 sucursales bancarias y 300 casas de cambio, además de montar un dispositivo de regulación informática de la compra de divisas.
"El que demuestre ingresos puede comprar dólares. Apuntamos al origen de fondos, no al destino", afirmó a la prensa el ministro de Economía, Amado Boudou, vicepresidente electo que asumirá junto con la presidenta Cristina Kirchner el 10 de diciembre, al iniciarse su segundo mandato.
A menos de diez días del contundente triunfo electoral de Kirchner con casi el 54% de los votos, se acrecentó una tensión cambiaria que se arrastraba desde los últimos meses, en un mercado que espera una devaluación, según analistas.
"El problema es que se percibe como inconsistente una política de dólar quieto (a 4,26 pesos por billete verde) con una inflación de más del 20% anual", opinó el economista Federico Sturzenegger, presidente del comunal Banco Ciudad.
Sturzenegger dijo que "o el gobierno empieza a mover el dólar más en línea con la inflación o baja la inflación".
La política de tipo de cambio administrado con tendencia a devaluar la moneda rige desde 2003, cuando se inició la ´era kirchnerista´ con la presidencia de Néstor Kirchner, difunto marido de la mandataria y en los hechos cogobernante con ella durante siete años.
"No habrá sobresaltos, la flotación administrada va a seguir como en los últimos ocho años", declaró Boudou.
En lo que va del año, la fuga de capitales alcanzó US$ 22.000 millones, cerca del récord de US$ 23.000 millones en 2008, en plena crisis mundial y huelga de las patronales agrarias, según el Banco Ciudad.
En base a AFP y Ámbito Financiero.