El recluso que el pasado sábado se fugó del Centro Nacional del Quemado, logró ayer evadir a la Policía, al momento de ser sorprendido por un efectivo de particular.
Sobre las tres y media de la tarde, cuando Álvaro García Madruga caminaba por una calle del barrio Marconi, fue avistado por un policía de particular que concurría a prestar servicio en dependencias de una comisaría.
El efectivo lo reconoció y le dio la voz de alto. Como el delincuente apuró el paso, el policía volvió a advertirle luego de lo cual disparó su arma reglamentaria.
En ese preciso instante el delincuente se encontró con dos personas que lo ayudaron a escapar.
Según dijeron a El País fuentes policiales, el delincuente estaría herido en una pierna, producto de los disparos efectuados por el mismo policía que intentó detenerlo en dicha zona.
García Madruga se fugó el pasado sábado del Centro Nacional del Quemado (Cenaque), reduciendo al guardia que lo vigilaba en el lugar, a quien dejó esposado.
Según manifestaron fuentes policiales, el delincuente habría pedido al guardia para ir al baño y al salir traía consigo un arma con la que lo amenazó a él y a una enfermera para poder salir.
El peligroso delincuente salió caminando por la puerta del Hospital de Clínicas. Luego García se tomó un ómnibus para alejarse del lugar.
La Policía investiga a las visitas que el delincuente recibió durante su estadía en el Cenaque, ya que se tiene la certeza de que uno de los visitantes dejó el arma en el baño a disposición de García.
García Madruga había sido detenido por el asesinato en el año 1999 de un cambista en el departamento de Rivera.
Luego, este delincuente fue acusado de asesinar de un disparo a un hombre en Piedras Blancas. Además, en 2008, se desarticuló una banda de narcotraficantes, liderada por García desde la cárcel.