Cuando Lindsay Lohan fue esposada y perdió su libertad condicional, se llegó al punto más bajo de su carrera. Actriz prometedora, cantante y otrora estrella adolescente, Lohan no encuentra forma de reencausar su trayectoria. Si es que quiere.
La razón por la que fue arrestada este miércoles en una audiencia en Los Angeles es que la jueza Stephanie Sautner determinó que violó su libertad condicional al haber sido expulsada del albergue para mujeres en el que tenía que cumplir con servicios comunitarios.
En abril una jueza dictaminó que debía cumplir 360 horas de servicio comunitario en la organización Downtown Women`s Center de ayuda a mujeres sin hogar. Nueve de las citas que tenía allí se cancelaron de improviso y la única vez que fue pasó solamente una hora.
"La mayoría de la gente en libertad condicional no hace las cosas perfectas" dijo Shawn Holley, abogada de la actriz, sin querer hacer un chiste.
Tras la audiencia del miércoles se le marcó una fianza de cien mil dólares que pagó de inmediato. La instancia fue complicada ya que, entre otras cosas, un fiscal recomendó que Lohan fuera sentenciada a prisión. Esto se resolverá dentro de diez días, el 2 de noviembre, en una nueva audiencia. Lohan se ha movido siempre por encima de los problemas que la acosan. Cuando el año pasado debió enfrentarse al juez por una acusación de conducir alcoholizada, se fue de fiesta a Cannes y aparecieron en Internet fotos en las que se la veía en la noche y con drogas. Este año no solamente no fue al centro para mujeres sino que, según la jueza, demoró seis meses en completar un curso para rehabilitar ladrones compulsivos y, además, no asistió a los encuentros pactados con un sicólogo por viajar un mes por Europa.
Tres películas habían bastado para convertir a Lohan en una de las mayores superestrellas de los adolescentes en Hollywood. Fueron Un viernes de locos (2003), Chicas pesadas (2004) y Herbie, a toda máquina (2005). Cuando se estrenó la tercera Lohan tenía diecinueve años, ya había grabado un disco y copaba todas las revistas. Tiempo después actuó a las órdenes de Robert Altman en Noches mágicas de radio y ahí buena parte de la crítica comenzó a coincidir de que, además de ser famosa, linda y millonaria, también era una buena actriz esperando una oportunidad mayor.
Más o menos al mismo tiempo algunas voces preocupadas se levantaron en Estados Unidos, señalando que las mayores referentes para las adolescentes de ese país eran Lohan, Paris Hilton, Nicole Richie y un puñado más de chicas de las que básicamente se sabía que vivían de fiesta con veintipocos años, entre drogas, mucho alcohol y dinero de sobra. Richie y Hilton encaminaron sus carreras, una como madre y la otra como celebridad y empresaria. Lohan no pudo hacerlo.
Siguieron más fiestas, más alcohol, más drogas y varios choques con la ley. Esto la llevó a recibir una sentencia que la mandó por poco más de un mes a la cárcel, de donde salió antes del plazo por sobrepoblación carcelaria, supuestamente. La sentencia judicial determinó su internación en una clínica para limpiarse del alcohol y las drogas, de la que salió a comienzos de este año. Poco después se la señaló como culpable del robo de una joya que le habían prestado para un evento promocional y, al mismo tiempo una empleada de la clínica la acusó por comportamiento agresivo.
Si bien pasó este transe, fianza de por medio, los problemas no se detuvieron.
Y si bien los problemas legales y la internación forzosa del año pasado la hizo suspender un prometedor papel en el cine (iba a encarnar a la actriz porno Linda Lovelace) este año pudo participar de otras dos películas. Una de ellas es Underground comedy, una película en la que actúa junto a Rob Schneider, Michelle Rodriguez y Adrien Brody. La otra es Mob Street, dirigida por Chazz Palmintieri, cuyo tema es la relación entre el FBI y la mafia en Wall Street. Mientras tanto este revés judicial que vive amenaza que pueda cumplir con sus compromisos y retomar su carrera en el cine. Desde la comedia Labor pains, del 2009, no ha sido protagonista de ninguna otra película. Esta semana debería cumplir dieciséis horas de servicio comunitario, según la jueza. Si lo hace o no, es otra historia.
BASADO EN AGENCIAS