RAÚL MERNIES
Un estudio local investigó cuáles son los aspectos que hacen adulto a un individuo. Los hombres, por ejemplo, valoran más que las mujeres la independencia económica, casarse y tener hijos. Las mujeres privilegian terminar la educación formal.
El trabajo realizado por Frank Furstenberg, Natalia Melgar y Máximo Rossi, del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, fue publicado este mes e investigó "la percepción de los individuos, es decir, de qué depende que un individuo considere que otro es adulto", afirmaron los autores, quienes redactaron su estudio sólo en inglés y respondieron a El País por correo electrónico algunas preguntas.
Según Melgar y Rossi, la encuesta utilizada "permitía analizar si el hecho de vivir determinadas experiencias eran suficientes para considerar que una persona es adulta".
Más que resultados globales, el estudio muestra las distintas opiniones que tienen los individuos según sus características. Por ejemplo, los hombres valoran más que las mujeres la independencia económica, el trabajar full-time, casarse y tener hijos como aspectos que hacen a la adultez, mientras que las mujeres valoran más el hecho de terminar la educación formal.
Otro resultado interesante del trabajo es que las personas más educadas valoran menos el hecho de trabajar full-time, casarse y tener hijos como indicadores.
Además, como era esperable, los católicos y las personas más religiosas consideran importante casarse, y los que tienen hijos "valoran positivamente la independencia económica y el trabajo full-time", expresaron los investigadores quienes, además, destacaron que "no hay diferencias relevantes en las opiniones sobre el matrimonio o tener hijos, entre aquellos que tienen hijos y los que no los tienen".
Sobre la relación entre la educación y el ser o no adulto, los autores afirman que "las personas con distintos niveles educativos no muestran diferencias relevantes en sus opiniones sobre la importancia de completar la educación formal. Esto no significa que ninguno lo valore, sino que todos lo valoran por igual". Por otro lado, el nivel educativo sólo genera diferencias de opiniones en tres casos: trabajo full-time, casarse y tener hijos. En estos casos, destacan los investigadores, cuanto mayor sea el nivel educativo del individuo menor la relevancia de estos hechos. "Esto podría estar relacionado con el hecho de que estas decisiones se postergan al mantenerse en el sistema educativo", comentaron en sus respuestas.
Otro elemento que se desprende de la investigación es que los casados valoran más el casamiento como signo de adultez que los que tuvieron experiencias negativas (como los divorciados o los viudos). Al mismo tiempo, los casados valoran menos que estos grupos la independencia económica y el mudarse de la casa de los padres.
En referencia a las respuestas según si la persona vive en Montevideo o en el interior, los resultados muestran que las personas de la capital valoran más el mudarse de la casa paterna y completar la educación formal. Sobre este aspecto, los responsables del estudio agregaron: "En Uruguay, vivir en la capital implica diferencias en oportunidades tanto de acceso al mercado laboral como de acceso a la educación formal. Ambos hechos podrían ocurrir mas fácilmente en Montevideo y por eso podría ocurrir que los montevideanos lo valoren más".
Tanto Melgar como Rossi consideraron interesantes las relaciones de las respuestas de las personas que están directamente vinculadas a un indicador (lo que opinan los casados del casamiento, los padres de tener hijos, etc.) Los resultados mostraron que los que se perciben más ricos tienden a valorar más la independencia económica. Y los casados se inclinan a valorar más el matrimonio. En el caso de la educación no hay diferencias importantes entre los distintos niveles; todos los individuos lo valoran por igual. Tampoco hay diferencias en el caso de la paternidad: este hecho es valorado por igual entre aquellos que tienen hijos y los que no.
Aspectos destacados
Desempleados | El que las personas desempleadas consideren que para ser adulto es poco importante el nivel educativo podría estar vinculado a las características del mercado laboral, apuntaron los autores del trabajo. "Las tasas de desempleo han sido relativamente bajas desde 2004 y el desempleo se ha concentrado en jóvenes y adultos con baja calificación. Estas personas, que han transitado hacia la vida adulta sin completar la educación formal, no valoran este hecho como relevante", comentaron.
ingreso Según el ingreso, los autores concluyeron que cuanto más rico se considere un individuo, más valora la independencia económica, y al mismo tiempo, menos valora el tener hijos. "Esto podría vincularse al hecho de que en general las personas más ricas tienden a tener menos hijos", comentaron.
casa Haber dejado la casa de los padres es más valorado por los hombres que las mujeres, y menos valorado por aquellos que tienen entre 45 y 64 años, los casados y los funcionarios públicos.