Trabajadores de la salud buscan más garantías para entrar a zonas rojas

Inseguridad. El SMU inició gestiones con emergencias móviles, MSP y Ministerio del Interior para fijar criterios de trabajo en áreas críticas Médicos recibieron amenazas verbales y con armas | w Es infrecuente la agresión a médicos y al transporte

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V. RUGGIERO / D. FRIEDMANN

Ingresar en determinadas zonas en Uruguay implica riesgos. Recibir amenazas verbales, con arma de fuego y pedradas son los peligros más frecuentes que enfrentan la Policía y los servicios de salud. El SMU convocará al gobierno por el tema.

Cada vez puede hablarse menos de "zonas rojas" por la extensión de la inseguridad, según coincidieron fuentes médicas y del transporte consultadas por El País. De todos modos, hay barrios que para algunos servicios esenciales -salud, seguridad y transporte- son particularmente complicados por el nivel de agresión con que son recibidos.

Integrantes de empresas que prestan servicios de emergencia móvil y fuentes policiales identificaron 11 puntos en Montevideo en los que ingresan con recaudos, entre ellos Cerro Norte, Marconi, Los Bulevares y Paso de la Arena. (ver mapa)

Allí han sufrido diferentes formas de violencia. Personal de la salud amenazado con armas de fuego, médicos corridos por un vecino con cuchillo en mano, agresiones verbales, ambulancias que son recibidas con pedradas e incluso tiros, robos de móviles médicos y equipos, son algunos de los problemas que enfrentaron emergencias móviles en determinados barrios de Montevideo en los últimos tiempos, informaron fuentes médicas.

Este tema comenzó a ser abordado en los últimos días por el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) con el propósito de unificar criterios entre todas las emergencias móviles -hoy son fijados por cada firma- y garantizar la seguridad de los trabajadores.

La Policía también es frecuentemente agredida. Según el comisario de una seccional, cuya jurisdicción abarca "zonas complicadas", las pedradas son algo "de todos los días" para los efectivos policiales.

Los taxis también lo sufren, pero de manera aislada. El personal de entes y servicios públicos suele ser insultado y amenazado verbalmente.

Enfrentar riesgos al cumplir con servicios esenciales en determinados barrios no es un fenómeno exclusivamente montevideano. La situación se repite en algunos departamentos del interior del país (ver apoyo).

EMERGENCIAS. El SMU comenzó días atrás a abordar la seguridad de los equipos de las emergencias médicas a raíz de un planteo de trabajadores del servicio de emergencia de Salud Pública (105), informó a El País Gustavo Grecco, integrante del Comité Ejecutivo de la gremial. "Cada empresa tiene criterios distintos. Nunca se hizo algo para que todos nos pongamos de acuerdo en qué hacer", dijo Grecco.

Las emergencias médicas y también los trabajadores están de acuerdo con llegar a pautas comunes, añadió.

La primera etapa que llevó adelante el SMU -que ya culminó- fue reunirse con representantes de emergencias capitalinas. En los próximos días la gremial convocará a los ministerios de Interior y Salud Pública, expertos legales y en ética para continuar trabajando.

El objetivo es llegar a pautas comunes y contar con las herramientas que "permitan ingresar en todos lados pero en condiciones de seguridad. Hay que brindar asistencia a quien tiene derecho pero hay que discutir las condiciones. La intención del cuerpo médico es no estigmatizar, sino elaborar una serie de pautas para trabajar en mejores condiciones", dijo Grecco y agregó que "los trabajadores de las emergencias enfrentan los temas más complejos en cuanto a seguridad que hay en el sindicato; son los más expuestos".

Los incidentes que enfrentan son variados e incluyen ambulancias baleadas, robos de cardiodesfribriladores, agresiones y amenazas. "Son cosas que han pasado y pasan. En particular, en cada llamado que salen de noche enfrentan un riesgo", dijo.

Que actualmente no haya un criterio común para actuar implica, en la práctica, que algunas emergencias van a todas las zonas de Montevideo, pero otras excluyen algunas. Hay también empresas que previo a ir a ciertas áreas piden apoyo policial a través del 911.

Zonas como Cerro Norte, Unidad Casavalle y Marconi, entre otras, son señaladas reiteradamente como complicadas. Por ejemplo, el SEMM no ingresa en algunas áreas "chicas" de Montevideo, indicaron en esa empresa.

A quienes pretenden asociarse y residen en esos puntos de la ciudad se les explica que deben movilizarse por sus medios hasta determinado lugar, donde el equipo de salud puede ingresar sin estar en tan alto riesgo. Cuando se trata de una situación límite la empresa contrata a una firma que sí ingresa, servicio del que prefirieron no brindar más detalles.

"Nos han robado equipos, hay ambulancias que han recibido tiros", explicaron y añadieron que las agresiones "han ido en aumento". Además de los problemas con personas ajenas a quienes van a asistir, también registran agresiones de familiares.

Emergencia Uno y Suatt van a cualquier punto de la capital. UCM, en tanto, también cubre todas las zonas de Montevideo, aunque tiene identificado determinados puntos conflictivos para los que solicita apoyo policial antes de ingresar.

A esos lugares la empresa envía ambulancias y no móviles más pequeños que se utilizan para casos no urgentes, ya que la experiencia les indica que esas unidades "imponen más respeto" y son menos agredidas. De todos modos, en el último tiempo personal de esa firma ha tenido problemas aun cuando van en ambulancia: "El otro día corrieron con un cuchillo a una colega y otra vez le pusieron un revólver a uno de los choferes", contaron.

Consultado por El País, el gerente asistencial de UCM, Jorge Díaz, señaló su preocupación por el cambio de códigos. "Lo que ha cambiado es el respeto por los códigos. Antes te veían de túnica blanca, por ejemplo en el barrio Borro, y no te tocaban. Pensaban que otro día ese médico podía ingresar a ayudar a su madre. Ahora eso ya no corre", sostuvo.

POLICÍA. El Ministerio del Interior insiste en que no existen hoy zonas impenetrables en Uruguay y en que se superó la situación crítica que se vivía en marzo de este año en tres barrios de Montevideo (Los Palomares en Cerro Norte, el Borro y Marconi) y tres zonas de Salto (Don Atilio, Fátima y Quiroga). Hasta esa fecha la Policía no podía ingresar sin respaldo de las fuerzas de choque.

El propio ministro del Interior, Eduardo Bonomi, había reconocido que eran territorios controlados por los delincuentes y afirmó que se estaba dando un proceso de "feudalización". "La delincuencia corre a la Policía. Se trata de un hostigamiento a las autoridades constituidas", indicó a El País en ese entonces.

"Hoy eso no ocurre más y la impenetrabilidad a determinadas zonas es un mito", dijo esta semana el jefe de la Unidad de Comunicación del Ministerio (Unicom), Fernando Gil, a El País. Para argumentar su afirmación, Gil mencionó los operativos de saturación. "Son el fiel reflejo de que la Policía entra a todos lados", agregó.

Sin embargo, ante la rapiña a un delivery en La Unión, efectivos de la Seccional 15 le respondieron al trabajador que recuperaron su moto pero no pudieron detener a los delincuentes porque "se metieron en el cante", en referencia al asentamiento instalado en la calle Isla de Gaspar y Larravide.

En Las Piedras, en tanto, policías vieron con asombro que periodistas ingresaran en el asentamiento La Juanita de esa ciudad y comentaron a los propios comunicadores: "Nosotros no entramos ahí y ustedes se metieron como si nada, están regalados".

Efectivos policiales de diversas seccionales montevideanas dicen que ingresan en todos los barrios pero, cada uno en su jurisdicción, reconoce zonas en las que "se complica" entrar de noche. En la Seccional 17, por ejemplo, comentaron que "a veces" no entran en las viviendas del Padre Cacho en el Borro. Dicen que las ambulancias piden una prestación de garantía (ser acompañados por efectivos) para atender allí un paciente y que suelen recibir piedras cada vez que un patrullero se asoma por la zona.

En la Seccional 23, en tanto, afirmaron que casi todos los traslados los hacen efectivos policiales. "La gente nos dice que llaman para acá porque no consiguen una ambulancia que los atienda", comentó un efectivo. Dijo que la zona "es en general complicada" pero afirmó que no sufren "problemas más allá de las pedradas". En las seccionales 12, 13, 18 y 22 indicaron que no tienen problemas y que no registran pedidos de colaboración de emergencias móviles salvo para trasladar algún paciente violento por problemas psíquicos.

Los taxistas tampoco tienen límites de zonas ni de horarios para brindar el servicio. Según Óscar Dourado de la patronal, llegan a todos los barrios.

Juan Acevedo, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Taxi (Suatt), dijo que son rapiñados "en cualquier parte de la ciudad. Por eso no estigmatizamos una zona".

Interior aún tiene códigos distintos

Los servicios esenciales en el interior del país llegan, en general, a todos los barrios. Aunque en varios departamentos hay "zonas conflictivas", ninguna es "impenetrable" para la Policía, servicios de salud y transporte. Tal es el caso del departamento de Durazno. Allí El Varona, una populosa barriada al oeste de la ciudad es considerada como una zona "problemática" debido a la proliferación de bocas de ventas de pasta base. Sin embargo, los servicios esenciales entran sin mayor dificultad.

En Maldonado tampoco existen barreras para la Policía y emergencias móviles tanto públicas como privadas. Pero hay empresas de taxis que no entran durante la noche al conocido barrio Kennedy para evitarles "inconvenientes" a los taxistas.

Soriano, en tanto, superó en los últimos años la situación más crítica que tenía en materia de seguridad en la zona de la ex chacra Postiglione, donde se formó un barrio por el realojo del asentamiento Aparicio Saravia. Cuando ingresaba allí la Policía los patrulleros eran apedreados.

También tenía problemas el personal de UTE. "Mucha gente se cuelga para tener energía sin pagar y eso genera rechazo a los funcionarios que debían pedir compañía policial para ingresar", comentó el jefe de UTE de Soriano, Sergio Romero.

CANELONES. Según Elbio Barboza, jefe de Relaciones Públicas de Jefatura de Policía de Canelones, no hay zonas consideradas "patrimonio de los delincuentes", aunque admitió que hay "lugares conflictivos".

Javier Trías, vocero del sindicato del taxi, dijo que las zonas "difíciles para trabajar" no fueron excluidas. Mencionó dentro de esas áreas el barrio Estadio, donde días atrás se hizo un megaoperativo. Dijo que allí han sufrido "varios asaltos" pero reconoció que también son rapiñados en otros puntos, incluso en el Centro.

Empresarios del sector comercial, en tanto, reconocieron que hay lugares donde no entran: "el corazón" del Barrio Olímpico o el fondo del barrio La Cantera. (Producción: corresponsales)

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