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Antonio Mercader
El éxito de las AFAP terminó por taparle la boca a la izquierda que las torpedeó sin piedad. Bueno, a casi toda la izquierda pues el Pit-Cnt y ciertos sectores del Frente Amplio todavía insisten en eliminarlas. Para eso, hasta hace poco hablaban de convocar a un plebiscito contra las AFAP a realizarse con las elecciones de 2014, pero no tendrán éxito. De a poco se van rindiendo ante la evidencia de sus logros.
Es que a 15 años de aprobada la ley que lo creó, este sistema que combina la solidaridad con la capitalización individual ha probado sus ventajas. Las cuatro Administradoras de Fondos de Ahorro Previsionales poseen más de un millón de afiliados, manejan unos ocho mil millones de dólares y obtienen una rentabilidad de más del 10%, según Luis Costa, presidente de República AFAP, la más fuerte del grupo.
Como en tantas otras cosas, el Frente Amplio debió rendirse ante los beneficios de una reforma de la seguridad social que en su momento tildó de neoliberal, capitalista y poco solidaria. El bombardeo del que fueron víctimas las AFAP provino incluso de la cúpula del Banco de Previsión Social que en los últimos años hizo del asunto una cuestión de principios, dogmática y prejuiciosa como la que más. Esa guerra llegó a tales extremos que en una elección de directores sociales el BPS impuso a los ciudadanos la obligación de votar en sobres que contenían la inscripción "¡No a las AFAP!".
No obstante el corsé de restricciones con que deben conducirse lo que las obliga a realizar inversiones de bajo riesgo y les impide hacerlas en el exterior, las cuatro instituciones sortearon airosas las crisis de 2002 y 2008, según resaltó Ana Lía Piñeyrúa, ministra de Trabajo y Seguridad Social en el período de su implantación (1995-2000). Añade Piñeyrúa que sin la reforma el sistema previsional uruguayo hubiera quebrado sin remedio.
Por su parte, María Dolores Benavente, ejecutiva de Unión Capital, otra de las cuatro, resalta la composición actual del Fondo de Ahorro Previsional a cargo de las AFAP. De acuerdo a sus cálculos, sólo el 34% del total corresponde a aportes efectuados por los trabajadores en tanto que el 66% "es la ganancia obtenida por las AFAP para ellos". Es un dato impactante.
Probada como está su madurez, hoy el sistema necesita aprobar una nueva ley que cambie las condiciones de inversión de los aportes de los trabajadores de modo de contemplar las diferencias de edad y las modalidades del portafolio más adecuado para cada generación. También se impone adoptar medidas para estimular el ahorro voluntario y permitir incluso que los aportantes retiren fondos antes de jubilarse. Como en tantas otras cosas, la tan mentada cultura de gobierno le dio al oficialismo una visión más precisa de la realidad, despojada de las barreras ideológicas que constituyen una rémora en sus acciones de gobierno. Así, gradualmente, la fuerza de los hechos va minando los antiguos dogmas de la coalición de izquierda. Las AFAP gozan de buena salud pese al Frente Amplio lo que demuestra que hubo, hay y habrá energía creadora y vitalidad política más allá de la izquierda.







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