Dadivoso

Conviene recordar que fue Tabaré Vázquez como intendente de Montevideo quien dadivosamente propició la reserva de cargos, para hijos de municipales, que acaba de ser derogada a iniciativa del propio Frente Amplio. De este modo, el partido de gobierno empieza a desmontar la maquinaria de privilegios con la que Vázquez malcrió a los municipales agrupados en Adeom. Una maquinaria financiada por los contribuyentes capitalinos, que desde entonces vienen soportando a un gremio insaciable y a unos pésimos servicios de la comuna.

La norma derogada era de 1993 y acordaba un 15% de las vacantes en la intendencia, a los hijos de los funcionarios. Era una más, en el elenco de concesiones con las cuales el entonces Intendente quiso congraciarse con sus subordinados. Reducción a seis horas del horario de trabajo, aumento de salarios de más del 50% y una suerte de pacto abierto al futuro para otorgar otros beneficios. Quienes sucedieron a Vázquez debieron soportar no solo el constante reclamo basado en aquel manirroto pacto inicial sino además, una escalada constante en las peticiones de una Adeom cada vez más envalentonada.

Ni Arana, ni Ehrlich, ni mucho menos Olivera lograron pararle los pies a un sindicato capaz de agredir al grito de "canceroso" a un jerarca con una enfermedad terminal o de detener la recolección de basura durante las fiestas de fin de año. Ahora, con la decisión de la Junta Departamental de privar a los hijos de los municipales de esa suerte de derecho sucesorio, la izquierda parece querer revisar su errada política de tolerancia hacia el corporativismo que hoy atenaza a Montevideo y al país.

Es de esperar que el ejemplo cunda a nivel municipal y nacional.

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