FEDERICO CASTILLO
Aratirí comenzará en octubre a enviar funcionarios al seguro de paro, y aunque será menor, seguirá la actividad en la minera. El sindicato confía en que el año que viene se retomará el proyecto a pleno. En Cerro Chato temen más desempleo.
Los trabajadores de la empresa minera Aratirí irán en tandas al seguro de paro: 26 personas por mes desde octubre y hasta el 31 de enero. Este sistema permitirá mantener cierta actividad en la minera ubicada en la zona de Cerro Chato y Valentines, pero es evidente que las obras se enlentecerán y el impacto ya se siente. El pueblo comenzó a volver a un ritmo más cansino, el habitual antes que la empresa desembarcara en 2009.
Tras el freno que el grupo inversor Zamin Ferrous le puso al proyecto, y mientras una comisión multipartidaria discute la conveniencia de aprobar o no un megaemprendimiento minero, en Cerro Chato todos esperan saber, entre la incertidumbre y el optimismo, cómo seguirá la historia
Heber Motta, un comerciante embanderado con el proyecto en la zona, señaló que ya se siente "nostalgia" de ver un pueblo con actividad a pleno, con maquinas y camionetas yendo y viniendo.
"Hubo un parate, se siente", dijo Motta, y no dudó en graficar la situación con su propio negocio. Su estación de servicio ahora vende 160.000 litros menos de gas oil cada mes. Como para no sentir nostalgia.
Y más allá de los envíos al seguro que concretará Aratirí, también se teme que haya una reacción en cadena en otros sectores, en comercios o emprendimientos del pueblo.
Motta, por ejemplo, contrató a 12 funcionarios más para atender la demanda provocada por la minera. "Ahora me estoy aguantando para no mandar gente al seguro. Lo hago por los muchachos", dijo a El País.
El presidente del sindicato de Aratirí, Francisco Da Silva, coincidió en que tras la llegada de la minera se abrieron, por ejemplo, algunos pequeños talleres en el pueblo, que hoy peligran porque "el trabajo ha mermado mucho".
También destacó que ahora los propios funcionarios de la minera se encargan de hacer tareas como caminería o trabajos en las plataformas de perforación que antes correspondían a empresas tercerizadas.
Da Silva dijo que solidariamente el gremio planteó que los trabajadores de las tercerizadas tengan los mismos beneficios que obtuvieron ellos en caso que haya envíos al seguro de paro.
Acuerdo. Luego de una negociación larga, en la que se sortearon múltiples diferencias, el gremio de Aratirí acordó con la empresa un envío al seguro de paro que los conforma.
En un comunicado conjunto, la empresa y los trabajadores señalaron que esta situación obedece a un "normal proceso de reducción de las actividades de exploración características de este tipo de proyectos" y la "incertidumbre en los plazos de aprobación de autorizaciones para el inicio de la fase constructiva del proyecto".
Da Silva dijo que lo "fundamental" es que se garantizó el mantenimiento de las fuentes laborales para todos los trabajadores.
Agregó que se logró una compensación de un 35% de lo perdido por licencia, aguinaldo y salario vacacional.
Por otra parte, el sindicato presentó una nota al Ministerio de Trabajo para pedir un seguro de paro especial, que permita a los trabajadores mantener el 80% del salario. Si hay respuesta positiva, recién la segunda tanda de los enviados al seguro podrá acogerse a ese beneficio, reconoció Da Silva.
Lo que sí ya está arreglado es que exista una capacitación para los funcionarios que queden temporalmente desempleados. Se está trabajando en conjunto con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y con la ONG local Cerro Chato Plan. "Seguramente aprovechamos este impasse y nos vamos a entrar a capacitar para las tareas que se nos pueden presentar en un futuro", dijo el presidente del sindicato, quien descartó que la empresa va a retomar a pleno sus actividades el año que viene. "Ni que tal vez, somos optimistas", afirmó.
El gerente general de Aratirí, Fernando Puntigliano, aseguró en declaraciones a El Acontecer de Durazno que la empresa seguirá con su proyecto y espera "que se procesen con la mayor celeridad posible las autorizaciones necesarias para iniciar el plan constructivo".
Divididos
La llegada de la minera Aratirí dividió las aguas entre los que están a favor y en contra del proyecto. Y este enfrentamiento se traslada a cuestiones cotidianos. Un claro ejemplo de esto ocurrió durante la organización del tradicional Raid Hípico. Según contaron a El País pobladores de Cerro Chato, debido a que los organizadores del evento están de acuerdo con la minera, no recibieron la ayuda (donaciones o lo que fuere) que antes era habitual. "Hasta deseaban que llueva para que les vaya mal", contaron. Para el presidente del sindicato de Aratirí, Francisco Da Silva, "hay gente que tiene diferentes puntos de vista sobre el proyecto, y me parece bien porque cada uno defiende lo suyo".