PABLO MELGAR
Dos expertos británicos en Defensa advirtieron que es posible un conflicto bélico por los recursos naturales en la región. Desde ese ángulo recomendaron al sistema político y a los militares unificar criterios en materia de seguridad nacional.
"Mirando lo que viene en el horizonte, es la competencia por los recursos naturales, es una preocupación de muchos países. Se reconoce que en varias décadas esa competencia podría llevar a un conflicto armado", aseveró a El País la doctora Laura Cleary, docente de la Universidad de Cranfield y de la Escuela de Gestión y Tecnología de la Academia de Defensa del Reino Unido.
La experta británica dictó un curso sobre gestión de Defensa a personal militar y miembros del gobierno uruguayo junto al coronel Graeme Olley, integrante del Ejército británico.
Se trata de la segunda vez en lo que va del año que la embajada británica en Montevideo auspicia actividades de formación en asuntos de Defensa; la anterior fue en febrero.
Cleary puntualizó que ese eventual conflicto tendría lugar en "varias décadas" por lo que hay "suficiente tiempo para encontrar una alternativa para solucionar esa competencia" por los recursos naturales.
No obstante, el coronel Graeme Olley destacó que personalmente no visualiza un conflicto en el mediano plazo entre estados del continente.
La tesis de los expertos británicos es similar a la que se maneja en el Ministerio de Defensa y en el Estado Mayor de la Defensa (Esmade). Allí se observa con "preocupación" la posible escasez de recursos naturales en las próximas décadas en otras regiones del mundo.
En ese sentido, se maneja que la eventual escasez podría determinar que la zona pase a ser apetecible para algunas potencias militares. Los analistas castrenses ponen foco en que la región cuenta con el Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce del mundo.
En ese marco los docentes británicos apuestan a fortalecer los lazos entre la sociedad civil y las jerarquías militares.
"El objetivo fundamental es fortalecer el diálogo entre los militares y el sector público para definir la política de defensa que debe estar basada en un concepto amplio de seguridad", aseveró Cleary.
En Uruguay la ley de Defensa que aprobó el Parlamento el gobierno pasado, que aún no está reglamentada, incluye una mayor aproximación de la presencia civil en la vida militar.
"Es vital que el poder electo cívico participe de la seguridad y en la forma en que se apoya a la Defensa. Los militares no tienen el único conocimiento para otorgar seguridad en un país. Después de 25 años en el Ejército, creo que sería una muy mala idea dejar a los militares solos que definan la seguridad y la Defensa", agregó Olley.
En tal sentido, la doctora Cleary aseveró que Uruguay no es el único país que está pasando por "un período desafiante para la reforma de su Defensa". Al mismo tiempo reconoció que Gran Bretaña y Uruguay tienen problemas comunes en el área de seguridad nacional.
"En momentos en que la seguridad está cambiando continuamente, ¿cómo hacer para fijar las reglas correctas para los militares? ¿Cómo usar a los civiles para apoyar las capacidades de Defensa? ¿Qué recursos se le asignan a esas capacidades? Esas preguntas son las mismas en Georgia, Chile o en el Reino Unido", afirmó la experta.
Acerca de la función que les cabe a los militares en la definición de las grandes líneas estratégicas de Defensa, el coronel Olley subrayó que deben aconsejar y aplicar las órdenes que define el poder político.
"Nuestro rol es dar los consejos más honestos sobre las capacidades militares, son los políticos quienes toman las decisiones porque de lo contrario no tendríamos democracia", subrayó el militar.