Tensión mundial de cara a un reclamo en ONU por un Estado palestino

| Incertidumbre. Israel y EE.UU. intentan frenar al gobierno de Abbas; temen clima explosivo con árabes y acción de Hamas

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NUEVA YORK | THE NEW YORK TIMES

En los días previos a que los palestinos desafíen al gobierno del presidente Barack Obama al solicitar la incorporación a la ONU y su reconocimiento como Estado, existe un creciente temor de que el conflicto árabe-israelí ingrese en una nueva etapa explosiva.

Una decisión palestina de cambiar su búsqueda de un Estado para ejercer presión internacional legal y política sobre Israel, combinado con el temor israelí en un tiempo de sublevaciones regionales, lleva a muchos a pronosticar el desastre, especialmente después del ataque a la Embajada de Israel en El Cairo y a la expulsión del embajador israelí de Turquía.

Los palestinos sostienen que, desde hace años, su vida es un desastre y que es tiempo de cambiar de enfoque. Sostienen que su esfuerzo en Naciones Unidas, junto con el acceso a foros legales internacionales, será seguido de negociaciones renovadas con lineamientos más claros.

Los israelíes advierten que la acción palestina terminará con toda posibilidad de negociar.

En los hechos, nadie sabe hacia dónde conduce el planteo palestino. Los detalles del pedido para ser miembro de la ONU todavía están en etapa de definición -mañana, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas visitará El Cairo para presentar su plan a la Liga Árabe- y parte de lo que ocurre es juego de posicionamiento político. Pero, en el terreno, hay indicios ominosos. El Ejército israelí ha realizado ejercicios ante la eventualidad de agitación violenta de parte de los palestinos.

Mientras, una compleja sucesión de emprendimientos diplomáticos se lleva a cabo para enlentecer o al menos dar forma al proceso en Naciones Unidas. Poco optimismo acompaña el esfuerzo. Tony Blair, el ex primer ministro de Gran Bretaña, que representa al Cuarteto -el grupo diplomático enfocado en Medio Oriente se compone de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas- busca una nueva base de negociaciones entre israelíes y palestinos. Los israelíes están agradecidos, los palestinos molestos. Las autoridades de la mayoría de los países están escépticas.

Los diplomáticos de Estados Unidos advirtieron la semana pasada a Abbas de las consecuencias imprevisibles de su intento de reconocimiento como Estado. Dijeron que tener el poder de someter a autoridades israelíes a la Corte Penal Internacional puede parecerle atractivo, pero solo empeorará la situación. Asimismo, indicaron que si la Autoridad Palestina vacila, Hamas llenará el vacío y agregaron que la única manera de avanzar es a través de negociaciones directas.

"Los estadounidenses quieren preservar el paradigma existente", dijo el diplomático de otro país. "Pero, muchos les dicen que siguen viviendo en el último siglo. Nada ha pasado en ese paradigma. Es hora de avanzar".

La voz más prominente entre los que sostienen ese criterio es la de los franceses, cuyas autoridades, incluyendo al presidente Nicolas Sarkozy, indicaron en privado que el proceso de paz de Oslo, que comenzó en 1993 y ha sido el marco de las interacciones israelí-palestinas desde entonces, ha cumplido su ciclo. Sostienen que es hora de negociaciones entre Estados, entre Israel y una eventual Palestina.

Los diplomáticos franceses intentan ayudar a los palestinos a dar forma a una resolución de ONU que describe al Estado en función de las líneas de 1967, junto con un acuerdo de trueque de tierras con Israel, pero enlentece al reconocimiento bilateral entre un Estado Palestino y otras naciones. Eso busca, en parte, atraer a los alemanes, que no se muestran entusiastas. Los europeos estiman que su unidad en este tema es importante.

Israel está horrorizado. Sus líderes señalan que abandonar el marco de los acuerdos de Oslo significa destruir toda esperanza de negociación, debido a que destruirá la base legal. Si una resolución de ONU definiera a Palestina dentro de las líneas de 1967, eso significa que 500.000 israelíes serán definidos como ocupantes de otro país.

"Si los palestino van a ONU, comenzará un largo funeral para el proceso de paz", dijo el ministro de Diplomacia Pública de Israel, Yuli Edelstein, a un grupo de visitantes a Tel Aviv.

OPCIÓN. Abbas está considerando dos rutas en ONU. Su preferencia es por comenzar por la solicitud de ser miembro pleno, a través del Consejo de Seguridad, de 15 miembros. Estados Unidos ha anunciado su promesa de aplicar el veto.

Si esa vía fracasa, Abbas podría ir directamente a la Asamblea General de 193 miembros, donde no existe el poder de veto y hay una mayoría propalestina. Sin embargo, la Asamblea no puede dar la calidad de miembro de ONU a Palestina. Solo puede declarar que tiene la calidad de país observador. Pero, la palabra clave es Estado, debido a que eso permite incorporarse a una serie de agencias y grupos de tratados, incluyendo la Corte Penal Internacional, la Corte Internacional de Justicia y Unesco, entre otros.

En caso de hacer el reclamo ante el Consejo, será establecida para estudiar la solicitud. Ese proceso podría llevar un día o un mes. El representante de Estados Unidos podría solicitar un aplazamiento, para darle tiempo a Blair y otros para proponer una nueva fórmula de negociación.

Si los palestinos van a la Asamblea, probablemente presenten la solicitud el miércoles próximo y busquen una votación dos semanas después. Una vez admitidos -es una conclusión que se da por sentado- Palestina se integraría a todos los foros legales internacionales.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil El Araby manifestó, después de reunirse con los palestinos en los últimos días, que "es obvio que la Autoridad Palestina y los países árabes se inclinan por hacer el pedido ante la Asamblea". Donde una votación exitosa para ellos podría elevar el estatus de "entidad observadora" a "Estado observador", una calidad igual a la de la Santa Sede.

POSTURAS. El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, incrementó la presión sobre Estados Unidos e Israel al exponer ante los ministros de la Liga Árabe que el reconocimiento de un Estado Palestino "no es una opción, sino una obligación". El apoyo a los palestinos de parte de Erdogan no constituyó una sorpresa, aunque el tono imperativo de su respaldo, junto con el deterioro de las relaciones con Israel, enfatizan la creciente simpatía de Turquía hacia la aspiración palestina de soberanía. "Enarbolemos la bandera palestina y dejemos que esa bandera sea un símbolo de paz y justicia en Medio Oriente", afirmó Erdogan, un líder con creciente influencia y un aliado de la OTAN.

A su vez, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, anunció que realizará gestiones hasta último momento para impedir una votación.

"Todos sabemos que más allá de lo que ocurra o no ocurra en ONU, el día siguiente no habrá el tipo de cambios que desea ver Estados Unidos para avanzar hacia la solución de dos Estados que apoyamos con firmeza", sostuvo Clinton. "La única manera de alcanzar una solución duradera es mediante negociaciones directas entre las partes y el camino hacia eso está en Jerusalén y Ramallah y no en Nueva York".

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