MARÍA JULIA POU
Muchas veces, ante la magnitud de los problemas que enfrenta nuestra sociedad, caemos en el desánimo, nos parece que es imposible siquiera comenzar a solucionarlos. Otras veces nos vamos al otro extremo y dedicamos a estas cuestiones largos seminarios y trabajos que pretenden su solución integral. Ni lo uno ni lo otro son conducentes ni apropiados a la mejor manera de encarar los trabajos. Veamos qué se puede hacer en materia de educación, no lo que se debe hacer en una solución integral, solo lo que se puede hacer, comenzando mañana.
De menor a mayor en la escala de decisiones administrativas, veremos que es bastante lo que se puede adelantar. Claro está que dependiendo de la voluntad de quienes integran los organismos de conducción política del sistema público de enseñanza.
Para comenzar un ordenamiento disciplinario de los distintos institutos, ya sea poniendo en vigencia efectiva las ordenanzas actuales o aprobando nuevas. Nadie puede negar que lo primero es el orden, que lo que hace falta antes que nada es devolver la jerarquía al docente, aplicar la disciplina y sus correspondientes sanciones a los alumnos. No más patoterismos impunes ni falta de respeto hacia los docentes. Malos alumnos que perturban las clases y destrozan el local, deben ser sancionados, tanto para su bien como para ejemplo de los demás. Aumentar los días de clase, eliminando parte de las vacaciones de julio y agregando días al comienzo y al final del año lectivo. Más horas y, por supuesto, bien aprovechadas. Pruebas de conocimiento, exámenes y calificaciones, son necesarias para que el propio alumno, sus padres y los mismos profesores puedan medir el avance de los educandos. Fijar claramente los mínimos para pasar de año y dejar en la reiteración del curso a los que no lleguen a ellos, para no mentir a alumnos y padres acerca del resultado real del curso e impedir sorpresas desagradables a la hora de ingresar a otro nivel educativo.
Hacer cumplir las normas de presencia de docentes en sus horas asignadas, eliminando varias causales de falta sin sanción. Modificar el sistema de elección de horas, teniendo en cuenta el cumplimiento de las mismas en el año anterior. Establecer y hacer cumplir un mínimo de enseñanza del programa bajo pena de perder el año los alumnos y ser sancionado el profesor si ese nivel no se logra. Racionalizar geográficamente las horas de docentes en institutos ubicados en barrios distintos.
En materia de obras de reparación tener presente la diferente magnitud de las tareas, para que este verano no quede un solo local en mal estado, recursos abundan cuando no sobran.
Puede parecer poco frente a un problema que sin lugar a dudas es grande sino complejo y que implica una de las cosas más difíciles en materia de asuntos humanos, modificar estructuras mentales y hábitos largamente arraigados. Sin embargo, si preguntáramos a padres, docentes y alumnos realmente interesados en que las cosas mejoren, estarían de acuerdo en estos pasos de ejecución prácticamente inmediata, entre otros motivos porque mostrarían que es posible cambiar.