El expresidente Julio María Sanguinetti se sumó ayer a las críticas hacia el estilo de conducción del presidente José Mujica y lo calificó de "anarquista", un término que días atrás también había utilizado Jorge Batlle.
Sanguinetti comparó los estilos de Tabaré Vázquez y Mujica durante una entrevista que concedió ayer a la radio Sarandí.
"Este -dijo en referencia al mandatario- es más abierto, más dialoguista y menos ejecutivo. Es un anarquista romántico, a diferencia de Vázquez, que es un hombre socialista, del Estado", estimó Sanguinetti.
Agregó que "Mujica no quiere mucho al Estado, impugna los entes autónomos, no quiere a los gerentes de los entes. Tiene un ímpetu de anarquista".
El exmandatario también expuso su impresión acerca de las relaciones entre Uruguay y Argentina, a raíz del encuentro de Mujica y Cristina Fernández, el lunes, durante la inauguración del servicio ferroviario que une a las ciudades de Concordia y Salto.
"He visto muchos abrazos y pocas realidades", dijo Sanguinetti respecto a las relaciones bilaterales, pese a reconocer que están mejor que en la época de los puentes cortados.
"A mí no me parecen grandes cosas (los acuerdos firmados); siguen trancados temas fundamentales como la negociación para la compra de energía de Paraguay, detenida por Argentina, además de otros reclamos comerciales evidentes", señaló, para enseguida rematar: "Diría que después de un momento tan crítico hay un diálogo positivo y cálido, pero de allí a que realmente estemos en el clima de cooperación que necesitamos, estamos lejos".
En relación con la inauguración del llamado "tren de los pueblos libres", Sanguinetti le restó trascendencia: "Es un gesto y nada más", comentó. "No tiene demasiada importancia por el momento".
Una semana antes, en una entrevista al mensuario colorado A dónde vamos, Batlle también ensayó una comparación entre Tabaré Vázquez y Mujica. Definió al primero como "un hombre de ciencia, médico, formado acá y en el exterior", y afirmó que "un hombre así tiene un método, compartible o no pero lo tiene. Pero Mujica es anarquista. No solo ideológico, es también genético".
Batlle agregó que el actual presidente es "pura conversación" y "un hombre astuto para comunicarse, para hablar con lenguaje que la gente recibe hasta con gracia, pero luego no tiene capacidad de hacer".
"Si uno recopila la cantidad de cosas que ha dicho que iba a hacer, puede comprobarse que no ha hecho ninguna", remató Batlle.