Una delegación de rematadores se reunió ayer con el director de los Servicios Veterinarios, Francisco Muzio, para plantearle algunas dificultades que están generando los últimos cambios en las certificaciones del ganado bovino, basados en la exigencia de la trazabilidad individual.
"El cambio es que se controla por la caravana individual que el animal no tenga el famoso asterisco 26 (no tiene 40 días en el predio y tiene que ir directo al frigorífico). No puede ir en ningún caso desde un lugar de concentración", explicó Muzio a El País. Esta situación complica a los productores que mandan pocos animales a feria, restringiéndoseles esa opción.
Por otro lado, el animal que no tenga la trazabilidad no podrá ser incluido en la cuota Hilton -se destina a la Unión Europea-, pero sí podrá ingresar a una planta exportadora y ser faenado con cualquier otro de los destinos.
"Estamos buscando soluciones para las situaciones que se puedan regularizar de alguna forma cuando el animal presenta algún asterisco que pueda ser regularizable", aseguró el jerarca. La idea es regularizar la mayor cantidad de bovinos posibles, siempre y cuando sean salvables. Por otro lado, Muzio se mostró flexible a poder encontrar una solución a la problemática planteada.