Tras aplastante victoria, Macri va por más

| Buenos Aires. Se postula a las elecciones de 2015 y exige un mejor diálogo a Cristina "K"

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BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA

El reelecto jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, reveló ayer que propuso a la presidenta Cristina Fernández mantener "otro tipo de relación, más madura" y confesó que ya piensa en una "propuesta" para las presidenciales del año 2015.

El líder de Pro, un día después de su victoria aplastante ante el candidato kirchnerista Daniel Filmus, habló sobre su futuro político y abogó por una normalización de las relaciones políticas entre la administración de la Ciudad y la de Cristina Fernández de Kirchner.

"No me siento en el rol del gran opositor. En todo caso, ocuparé un lugar de proponente de alternativas. Hay un lugar para dialogar y construir. El Pro tiene cuatro años más para armar una propuesta nacional", afirmó el jefe de gobierno de Buenos Aires.

En una conferencia de prensa que encabezó en el barrio de La Boca luego de la habitual reunión del gabinete de la Ciudad de los lunes, Macri asumió que "con el triunfo de ayer (por el domingo) el proceso natural sería construir una propuesta nacional para el 2015". Antes, el líder opositor había manifestado que la elección que se disputó en la Ciudad de Buenos Aires tenía un carácter "local", aunque también implicancias de tipo "nacional" .

Respecto a las próximas elecciones nacionales del 23 de octubre, el jefe de gobierno adelantó que se reunirá con todos los candidatos presidenciales después de las primarias del 14 de agosto, y dijo que hasta entonces Pro sólo dará apoyo a sus candidatos a nivel provincial. Son varios los opositores que esperan ser elegidos por Macri, que se bajó de la candidatura presidencial y decidió ir por la reelección en la ciudad cuando los sondeos no lo favorecían.

Macri también aseguró que, al mismo tiempo que pondrá su "empeño en la gestión de la ciudad" de Buenos Aires durante los próximos cuatro años y lo hará también para "construir la propuesta nacional" para el año 2015.

y Cristina llamó. "Fue el primer llamado telefónico en tres años y medio, fue una sorpresa. Me dijo `lo felicito, ingeniero`, y yo le dije `presidenta, gracias por su llamado, realmente lo valoro mucho`", relató esta mañana Macri a la local Radio 10. El jefe de gobierno había contado en la tarde del domingo, en medio de los festejos, que se produjo esa conversación .

"Estaba en casa, al rato me llamó y le agradecí mucho el llamado. Estaba en la mesa del comedor, en calzoncillos y remera", señaló el mandatario porteño, quien también reveló que en el momento antes en que se produjo la conversación, "justo pasaba la hija de mi mujer y me dice que estaba sonando el teléfono así que fui, lo busqué y dialogamos".

Según el jefe de Gobierno metropolitano, la jefa del Estado le transmitió: "Quiero que extienda la felicitación a todo su equipo, han sido justos ganadores. Para nosotros también ha sido importante (la elección) porque hemos terminado siendo la fuerza más importante de la Capital después de Pro".

Macri dijo que felicitó a la presidenta por el segundo puesto conseguido por el kirch-nerismo y le manifestó: "Esperemos que sea este el punto de partida para otro tipo de relación, más madura y en la cual podamos encarar las miles de cosas que podemos hacer si la potencia del gobierno nacional se suma al esfuerzo del gobierno de la ciudad".

Posible reunión. Por su parte, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, felicitó en la mañana de ayer al reelecto jefe de Gobierno porteño y aseguró que "seguramente" la presidenta lo reciba en Casa Rosada.

Además, en declaraciones al programa Baires Directo, que se emite por el canal de televisión local Telefe, el ministro coordinador destacó que el resultado obtenido por el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Filmus, convierte al kirchnerismo en la "segunda fuerza en la ciudad".

Fernández, además, subrayó que Macri ganó "con legitimidad" y aseguró que si éste "solicita" una reunión con la presidenta Fernández, "seguro" que se hará. "No veo por qué no, si ya ha habido reuniones con Néstor y con Cristina. Para los gobernadores la presidenta siempre se hace un lugar", dijo.

"Sacamos 35,75 por ciento de los votos, un 24 por ciento más que en la primera vuelta. Eso nos transforma como segunda fuerza en la ciudad, que siempre nos fue adversa, y la primera nacional", analizó el jefe de Gabinete en entrevista con el canal Telefe. Macri obtuvo el 64,25% de los votos.

Un nuevo líder de alcance nacional

La Nación / GDA

Surgió un nuevo liderazgo político en Argentina. Mauricio Macri ya no es sólo el candidato triunfante que, en 2007, certificó por primera vez que podía ganar la Capital. Con elecciones mejores que las de hace cuatro años, el jefe de gobierno porteño se convirtió también en un referente insoslayable de la política nacional. La duración de esa representación (que será más virtual que palpable durante un tiempo) dependerá de él mismo, en primer lugar, y del destino muy próximo que les aguarda a los otros líderes opositores.

Convencido de que su palabra tiene ahora un precio político, Macri no se inclinará por ningún candidato opositor antes de las primarias del 14 de este mes. Oscila, en verdad, entre la simpatía política que siente por Eduardo Duhalde y la conveniencia que le significaría Ricardo Alfonsín. El electorado de Macri, o una inmensa mayoría de él, es antiperonista.

A pesar de que el fuerte discurso antikirchnerista de Duhalde consiguió conquistar a los sectores medios altos y altos de la Capital, todavía prevalece una clase media que mira al expresidente como una expresión cabal del peronismo que reprueba. Alfonsín viene, en cambio, de un partido, el radicalismo, que los porteños votaron mayoritariamente durante décadas, hasta en la gran crisis de 2001. El problema que tiene Macri con Alfonsín consiste en que el discurso de éste no representa al intenso y amplio sentimiento antikirchnerista.

Macri podría inscribirse en esa corriente de peronistas (Daniel Scioli es un ejemplo) que apuesta a un segundo y último mandato de Cristina Fernández. Cualquier otro próximo presidente tendría potencialmente ocho años de eventual poder. Sin embargo, hay dos factores que frenan a Macri ante esa especulación. Uno es la certeza de que el país podría terminar muy mal si sobrevinieran cuatro años más de kirchnerismo. "Otro mandato sería insoportable para la Argentina", suele asegurar.

El segundo factor es, quizás, el más decisivo. El kirchnerismo fue la primera expresión política que entrevió en Macri a un adversario que podría relevarlo no solo del liderazgo político; también creyó que podría encarnar un vasto cambio en los paradigmas ideológicos del país. Néstor Kirchner apoyó sin ganas a Aníbal Ibarra en 2003 (que por entonces le ganó a Macri) porque se convenció de que el líder de Pro era el único en condiciones de reemplazarlo a nivel nacional.

En 2007, Macri le ganó por fin al kirchnerismo, pero éste comenzó desde entonces una incesante gestión de acoso político, económico y judicial al jefe del gobierno. Otra vez, el kirchnerismo no buscaba recuperar la Capital, sino destruir al probable adversario. Ahora, Macri está convencido de que un eventual segundo mandato de Cristina sería para él la travesía de un largo y árido desierto. "Con los jueces que tiene el kirchnerismo y sin mayoría en la Legislatura porteña, no sabemos si terminaríamos el mandato", resumen a su lado.

Es cierto que los kirchneristas tienen jueces todoterreno, pero es más cierto que Macri no tendrá mayoría parlamentaria. Esa condición minoritaria significará un doble desafío para él: esquivar las trampas políticas y hacer la gimnasia de un diálogo más amplio con otras fuerzas para alcanzar mayorías.

Su porvenir, además, estará condicionado por el destino de Miguel del Sel en Santa Fe. Elecciones importantes en dos de los cuatro grandes distritos nacionales, Capital y Santa Fe, son las conquistas que le dieron a Macri el pergamino de líder político nacional.

Macri y Del Sel son expresiones de un péndulo social que comienza a moverse hacia el centro de la geografía política. El primero en descubrirlo fue Scioli, que corrió en el acto detrás del péndulo. En tres días, lo felicitó efusivamente a Del Sel; se congració con los otrora aborrecidos productores de trigo, y se fue, encima, a regodearse en medio de intrascendencia en el living de Susana Giménez. "La clase media está mirando para otro lado", suele deslizar el gobernador bonaerense.

¿Para qué lado? Scioli intuye que un importante sector social ya se cansó de tanta declamación de progresismo. Su eterna competencia con Macri nace con una desventaja: Macri no necesita cambiar para ser centrista.

Cristina se quedó ayer con menos votos en la Capital que los que consiguió su marido en 2007 con el mismo Daniel Filmus como candidato. Eso es, precisamente, lo que llevó a Macri al paraíso de la política. Macri debería tomar nota de que difícilmente le tocará otro mes como julio de 2011, pero la presidenta debería subrayar la constatación de que existe una transformación del clima político.

"Es el clima, es cierto, pero no es la realidad", decía anoche un kirchnerista cabal. De nuevo, el kirchnerismo da vuelta la interpretación de los hechos según su ventaja circunstancial. ¿O acaso el célebre y propagado "Cristina ya ganó" no era también producto de un clima político determinado?

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