Pague más por menos

JUAN ORIBE STEMMER

Afines de mayo, Cepal estableció su Observatorio Regional de Banda Ancha para actuar como una fuente de información para el diseño y seguimiento de las políticas públicas orientadas a la universalización de la banda ancha. La banda ancha es una tecnología que permite conectarse a Internet y transmitir una cantidad cada vez mayor de información, por ejemplo, a través del cable telefónico o de la TV cable, generalmente sin interferir con otros usos (caso del servicio ADSL). La velocidad de transmisión tiene dos dimensiones: la capacidad de recibir información (bajada) y la de enviarla (subida). La unidad de medida es el mbps.

Los avances realizados para conectarnos al mundo a través de Internet pueden estimarse respondiendo a tres preguntas: ¿qué proporción de la población tiene acceso a Internet?, ¿cuánta información se puede subir o bajar, por segundo? y, por último ¿cuánto cuesta conectarse?

La cantidad de usuarios de Internet ha aumentado en la región. En el caso de Chile el número de usuarios creció del 16,6% de la población en el año 2000 al 32,5% en el 2008. Otros países han tenido un avance similar. En el mismo período, en Argentina pasó del 7% al 28,1% y en el Brasil del 2,9% al 37,5%. En Uruguay los usuarios pasaron del 10,6% al 40,2%. Aún así, nos encontramos por debajo de los países con mayores niveles de desarrollo humano. Para usar un ejemplo, en Nueva Zelanda (tercer lugar en el índice de Desarrollo Humano del PNUD), la proporción de usuarios de Internet trepó del 47,5% en el año 2000 al 71,4% en el 2008. El Uruguay está retrasado por lo menos una década respecto de ese país.

La encuesta Net Index suministra información que se actualiza constantemente, sobre la calidad de los servicios de Internet. De acuerdo a su evaluación, la velocidad promedio mundial de bajada de datos es de 8,75 mbps. El promedio de la Unión Europea es de 12,23 mbps y el de los países de la OECD es 10,91 mbps. Estamos muy lejos de esos indicadores. En una tabla que contiene datos sobre la velocidad de bajada en 172 países, Chile se encuentra en el lugar 56 (6,27 mbps), Brasil en el 67 (5,40 mbps), Argentina en el 91 (3,26 mbps) y Uruguay en el 130 (1,72 mbps). Corresponde agregar aquí que en la tabla que mide la velocidad para subir datos, nuestro país se encuentra en el lugar 156 (0,40 mbps). En contraste, Nueva Zelanda está ubicada en el sitio 42 (8,06 mbps), en el caso de la velocidad de bajada de datos y en el lugar 54 (2,11 mbps), en el caso de la velocidad de subida de datos.

El tercer aspecto a considerar es el costo. En la Unión Europea el precio promedio es de US$ 5,17 por mbps; en la OECD el precio es US$ 6,11; y en Nueva Zelanda es US$ 9,31. Hace unos días El País informó que "en Uruguay se paga casi tres veces más que en Chile y Argentina por velocidades de bajada y de subida menores que en esos países".

¡Qué contradicción! Somos un país pobre que paga más que los del Primer Mundo, y que en algunos países de la región, por servicios de Internet que son de menor calidad.

Sería oportuno preguntarnos por qué sucede eso.

"En Uruguay aumentó el número de usuarios de Internet, pero el servicio es pobre y caro".

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