Ciudad de la Costa

Armarse, o no armarse y vender, tal parece ser la disyuntiva de los comerciantes de la Ciudad de la Costa ante la ola de robos y rapiñas de que son objeto. Es que armarse significa estar dispuesto a enfrentar al delincuente, lo que puede ser mortal para el comerciante. O, si tiene suerte, puede terminar con la vida del delincuente, pero entonces cargará con la muerte de un ser humano.

No armarse es convertirse en víctima propicia de los malvivientes y estar dispuesto a entregar una y otra vez el fruto de un trabajo honrado que muchas veces es el sustento de una familia.

La alternativa no sólo es injusta; es absurda en una sociedad civilizada. Desde el Ministerio del Interior se informa que se adoptarán medidas. Esperemos que se hagan realidad y estos ciudadanos puedan vivir en paz.

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