El Far West tiene un problema más

| Invasión. El último James Bond interpreta a un pistolero misterioso que enfrenta un ataque extraterrestre en "Cowboys y aliens", de estreno próximo

 20110730 443x600

GUILLERMO ZAPIOLA

Como lo señalara hace poco un aficionado norteamericano con sentido del humor, el título es bastante explícito. La película se "Cowboys y aliens", y en ella aparecen vaqueros y "aliens". Es difícil confundirse.

Se estrenó el pasado viernes en Estados Unidos, y llega en agosto a Uruguay. La dirigió Jon Favreau, un artesano que ha exhibido un evidente pulso narrativo en las dos entregas de la serie Iron Man. Actúan entre otros Daniel Craig y Harrison Ford. Y hay vaqueros y "aliens".

Estrictamente, la idea de combinar "western" con ciencia ficción no es absolutamente original (ya se hizo en la novela Sombras sobre el sol de Chad Everett, en algún episodio de la vieja serie televisiva Jim West y en la tercera entrega de Volver al futuro), pero ciertamente no es muy común. Y, en el papel al menos, es ciertamente divertida. Y es exactamente la clase de idea que puede encandilar a Steven Spielberg, quien intervino en la producción de Volver al futuro, y reaparece en esta historia de extraterrestres que aterrizan en el siglo XIX en el Lejano Oeste.

La acción del film arranca con un misterio. Se ubica en Arizona hacia 1873, y presenta a un personaje misterioso (Daniel Craig) que al principio deambula por el desierto. Ha perdido la memoria, tiene en la muñeca un grillete de características un tanto peculiares, y no es bien recibido en el pueblo de Absolution, donde los forasteros están mal vistos, hay miedo y se padece el autoritarismo del cacique local, interpretado por Harrison Ford.

Pronto, sin embargo, el pueblo tendrá problemas peores que los que puede llegar a provocar el forastero Craig. Pronto, enigmáticos merodeadores comienzan a secuestrar a los habitantes del pueblo, se producirán otros sobresaltos, y finalmente se llegará a un acuerdo entre los pueblerinos, el recién llegado y hasta unos apaches vecinos para juntar fuerzas y hacer frente a un enemigo común. Para entonces Craig habrá recuperado parte de su memoria y podrá explicar algunas de las cosas que pasan.

El asunto proviene de un cómic (más estrictamente de una la novela gráfica, que es el nombre que reciben los cómics cuando tienen más páginas y tapas duras, y un precio más alto) creada por Scott Mitchell Rosenberg y escrita por Fred Van Lente y Andrew Foley. Antes que estuviera terminada, sus autores recibieron una primera oferta cinematográfica por parte del productor Ron Howard, quien a la larga terminó involucrado en la empresa junto a Brian Grazer, Alex Kurtzman, Damon Lindelof, Roberto Orci, el propio Rosenberg y por supuesto Spielberg.

filmación. La película fue rodada en Nuevo México para reproducir el ambiente del Oeste norteamericano de segunda mitad del XIX. Concretamente, el pueblo de Absolution se construyó en el territorio del rancho Bonanza Creek, al suroeste de Santa Fe, sobre las ruinas de una villa. Aunque buena parte del equipo del film reconoce que no ha visto muchos `westerns` (excepto los recientes y algunos "revisionistas" como Los imperdonables), hay por lo menos entre los productores un hombre que sabe de qué se trata: Steven Spielberg. Es posible que algunas imágenes del film provengan ya del cómic original, pero alguien se preocupó, por ejemplo, de que una parte de las locaciones, con sus formaciones pétreas y su áspero paisaje, se parecieran al icónico Monument Valley que se convirtiera en un personaje más del cine de John Ford.

En el momento de diseñar a los extraterrestres, Favreau y su equipo optaron en cambio por referentes más recientes. Aunque la anécdota remite obviamente al cine de ciencia ficción de los años cincuenta (lo hace también, incidentalmente, la inminente Super 8, dirigida por J.J. Abrams pero también nítidamente dirigida por Spielberg), sus seres de otro mundo remiten a Encuentros cercanos del tercer tipo y, aún más cerca (en su velocidad y su carácter elusivo) a Depredador. Favreau ha dicho expresamente que no quería que sus personajes humanos terminaran encontrándose con un sobrino de Robby el Robot.

"Hemos tomado prestadas muchas descripciones clásicas de alienígenas, y se les ve a través de los ojos de nuestros protagonistas", ha dicho el director. "Se les ve fugazmente. Recuerden Depredador, recuerden Alien: esa es la imagen que tenemos de los alienígenas. Son peligrosos, está claro, tienen una tecnología mucho más avanzada, y sin embargo tienen una brutalidad muy primitiva".

COMBATE. Contra esos seres que combinan algo de insecto, de anfibio y de animal marino, se enfrentan los humanos. Daniel Craig ha reconocido que pensó en el Steve McQueen de Siete hombres y un destino a la hora de crear a su enigmático pistolero que encierra varios secretos ("un Bourne del siglo XIX", ha dicho alguien), y Harrison Ford parece haber decidido filosóficamente aceptar el paso del tiempo e interpretar a un mandón veterano en lugar de un estricto "héroe de acción". El espíritu es por supuesto el de las viejas matinés, con una sucesión de peligros intermedios (bandidos, indios) que deben ser superados antes de llegar al correspondiente y espectacular duelo final.

Craig reconoce que es una sensación extraña estar en medio de una película que es, al menos hasta cierto punto, un "western". No es un fanático de las formas más clásicas, aunque expresa (quizás porque no quiere quedar como un ignorante) una vaga admiración por John Ford o John Wayne. Sin embargo prefiere cosas como Pequeño Gran Hombre (1970) de Arthur Penn, o los films de Leone con Clint Eastwood. Confiesa de todos modos que siempre quiso interpretar a un vaquero, y que le causó cierta sorpresa descubrir de pronto que estaba interpretando en una película a un clon del Hombre Sin Nombre.

Craig admite que el libreto lo enganchó de inmediato cuando lo leyó. "Es un `western` en serio", dice. "Tiene momentos de humor, pero no se trata de un `gag` detrás de otro. Al principio funciona como una corriente película del Oeste. Y de pronto aparecen los extraterrestres, y todo se da vuelta". La premisa le resultó intrigante, y por eso está en la película.

Un actor versátil que trata de no quedar encasillado solo en 007

Que Daniel Craig era un buen actor se sabía desde hace tiempo. Su registro abarca desde el asesino que ejerce una turbia atracción sobre Truman Capote (Toby Jones) en Infame (2006) hasta el Lord Asrael de La brújula dorada (2007) o el resistente antinazi de Desafío (2008), aunque para el gran público es, sobre todo, el más rudo James Bond 007 desde Connery. Encarnó al personaje en Casino Royale y Quantum of Solace, volverá a hacerlo en la próxima entrega, aún no titulada, de la serie (por ahora se llama simplemente Bond 23) y ha ofrecido una variante del célebre agente con licencia para matar que desmintió totalmente a la periodista británica que cuando supo que había sido elegido para encarnar a Bond escribió que era "too blonde and too bland" ("demasiado rubio y demasiado blando") para interpretar al personaje.

Craig está entusiasmado por volver a ser Bond, especialmente porque va a ser dirigido por Sam Mendes (Belleza americana, Solo un sueño), para quien ya trabajó en un papel secundario de Camino a la perdición. Antes de ello, sin embargo, se estrenarán Las aventuras de Tintin de Spielberg (en la que aportó los movimientos para la "capture motion" de las imágenes del villano mayor) y el "thriller" Dream House, dirigido por Jim Sheridan, sobre una familia que traslada a una casa aparentemente idílica y se encuentra de pronto en medio del misterio y el sobresalto. También actúan Rachel Weisz y Naomi Watts.

Un poco más adelante está The Girl With the Golden Tattoo, la versión angloparlante de la primera novela de la serie Millenium de Stieg Larsson, conocida en castellano como Los hombres que no aman a las mujeres. Claramente, y al igual que Connery, Craig no quiere quedar atrapado por 007.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar