Congreso y Obama no logran un acuerdo

Deuda. Si en quince días no logran un acuerdo, EE.UU. entrará en cesación de pagos

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La Casa Blanca continúa afirmando que confía en que demócratas y republicanos evitarán que Estados Unidos caiga en una cesación de pagos el 2 de agosto, pero a 15 días de esa fecha límite no se vislumbra posibilidad alguna de un acuerdo.

Los jefes republicanos no han vuelto a ver al presidente Barack Obama desde la tormentosa sesión de negociaciones a puertas cerradas que mantuvieron en la noche del jueves en la Casa Blanca. Entretanto, decidieron trasladar la ofensiva contra los demócratas a la Cámara de Representantes.

Allí, donde son mayoritarios, presentarán mañana su propio proyecto de ley "Recortar, topear, equilibrar".

Eso es "recortar" espectacularmente los gastos del Estado federal, "topear" estos gastos en 18% del PBI y aprobar una enmienda constitucional para que el presupuesto federal sea obligatoriamente "equilibrado", la "regla de oro" del conjunto, según señalaron.

Si este proyecto es aprobado, los republicanos aceptarían votar en favor de aumentar el techo de la deuda, hoy establecido en 14,29 billones de dólares y alcanzado ya a mediados de mayo.

"Estoy buscando un medio para aumentar el techo de la deuda, debemos hacerlo, pero primero hay que ocuparse de las causas fundamentales de esta deuda", se justificó el senador republicano Lindsey Graham en declaraciones a CNN.

El proyecto de ley republicano carece de toda posibilidad de ser aprobado en la Cámara de Senadores, controlada por los demócratas, pero el partido opositor pretende presentar a sus electores un texto tangible, concreto, algo que, dicen, el presidente Obama jamás hizo.

El inquilino de la Casa Blanca ya había rechazado, el viernes, la propuesta de que el equilibrio presupuestal fuera consagrado en el mármol de la Constitución, una "postura política", según estimó.

"No necesitamos una enmienda constitucional para hacer nuestro trabajo", señaló. Y advirtió: "el tiempo apremia".

La Casa Blanca despachó ayer a los estudios de los canales de televisión a su director de Presupuesto, Jacob Lew, a quien le encomendó ser conciliador. "Todavía hay tiempo para un gran acuerdo" sobre la reducción de la deuda, dijo él.

Pero no fue preciso en cuanto a qué está dispuesto a aceptar el presidente para pactar con los republicanos.

"Tenemos que reducir el déficit en unos 4 billones de dólares en 10 o 12 años", señaló Lew. Pero "si no es posible (...) deberíamos ir tan lejos como podamos", agregó sin dar detalles.

El Tesoro estadounidense advirtió que después del 2 de agosto, a menos que el Congreso vote un aumento del techo legal de la deuda, Estados Unidos no podrá cumplir con sus compromisos y deberá recortar 40% de sus gastos de un día para otro, una situación peligrosamente cercana a la cesación de pagos.

"Hay una franja que cree que es una buena idea jugar con el fin del mundo", insistió Lew en CNN usando el término bíblico de "Armagedón".

"Si no aumentamos el límite de la deuda, no podremos pagar nuestras cuentas en agosto", advirtió el director del Tesoro.

Obama había ido incluso más lejos la semana pasada, cuando evocó la posibilidad de no pagar las jubilaciones y las pensiones de los veteranos de guerra. "No puedo asegurar que esos pagos puedan llevarse a cabo el 3 de agosto", advirtió.

Tras la deuda, una guerra por el poder

JACKIE CALMES | THE NEW YORK TIMES

Apenas empezó el final de la lucha por incrementar el límite de deuda de Estados Unidos, pero intensos intercambios han puesto en claro que esto no es tanto una negociación presupuestaria de pesos y centavos como un enfrentamiento más amplio por el tamaño y el papel del gobierno.

El presidente Barack Obama quiere una reducción del déficit, incluyendo aumentos de impuestos para los estadounidenses más ricos y las corporaciones. Los congresistas republicanos, aguijoneados por un grupo de legisladores junior inflexibles, quieren un gobierno vastamente más pequeño, restringido por impuestos más bajos. Los dos no son la misma cosa.

Sin embargo, este enfrentamiento está decidido, y parece cada vez más probable que definirá no sólo el historial legislativo de este Congreso, dividido entre una Cámara de Representantes controlada por los republicanos y un Senado controlado por los demócratas, sino también las elecciones de 2012 y las perspectivas de Obama para un segundo mandato.

(...) El drama presupuestario entre la Casa Blanca y los congresistas republicanos se ve subrayado por otro drama de peso entre los republicanos, que expone una brecha ideológica y generacional. En un lado están los conservadores de mayor edad y nivel superior como los dos principales dirigentes, el presidente de la Cámara de Representantes John A. Boehner y el senador Mitch McConnell, líder de la minoría en la Cámara alta, que recuerdan las luchas presupuestarias y los reveses republicanos en los años 90.

Del otro están los legisladores junior orgullosamente intransigentes, muchos de ellos simpatizantes del Tea Party, cuyas filas crecieron con los 87 representantes elegidos por primera vez para la Cámara baja en las elecciones intermedias del año pasado. El representante Eric Cantor de Virginia, líder de la mayoría de la Cámara baja, ha surgido como su abanderado.

El senador John McCain de Arizona, uno de los integrantes de la generación de mayor edad, reflejó la división en una entrevista en Bloomberg TV. "Pienso que Eric Cantor está cumpliendo el mandato de noviembre pasado, que era dejar de hipotecar el futuro de nuestros hijos, mientras que el presidente sigue hablando de gastar más dinero", dijo.

McCain luego respaldó, como no han hecho Cantor y la mayoría de los representantes republicanos, la propuesta de McConnell de dar poder a Obama para elevar el límite de la deuda hasta las elecciones de 2012 en tres etapas, sin aprobación anterior de profundos recortes de gasto. McCain, consciente de la derrota republicana en un choque presupuestario de 1995 con el presidente Bill Clinton, dijo que la propuesta de McConnell absolvería a los republicanos de toda culpa por una moratoria de pago. "Pero es la última opción después de que hayamos explorado todo lo demás, y, francamente, espero que mis colegas no hayan olvidado lo que sucedió en 1995".

Los republicanos dicen que los choques entre Cantor y Boehner son indicativos de los esfuerzos de Cantor por permanecer por delante de potenciales rivales para la presidencia de la Cámara baja algún día, conservando la lealtad de los representantes republicanos de base.

Cantor ayudó a echar a pique las discusiones tras bastidores entre Boehner y Obama. Pero ahora Obama, que a principios de este año instó al Congreso a incrementar el límite de la deuda sin una medida aparejada para los recortes presupuestarios a largo plazo, ha decidido presionar por una mayor reducción del déficit que los republicanos. Esa es la razón de que demande un "paquete equilibrado" de recortes y aumentos de impuestos a los ricos y las corporaciones, mientras que los republicanos rechazan cualquier nuevo ingreso por impuestos.

(...) Para los republicanos, "reducir el déficit implica aumentos de impuestos, o la posibilidad de aumentos, y eso no es algo que quieren hacer bajo ninguna circunstancia porque no encaja con sus necesidades políticas", dijo Stan Collender, veterano analista del presupuesto federal y socio de Qorvis Communications.

La dinámica del partido en las conversaciones sobre la deuda refleja la culminación de una evolución de 30 años en el pensamiento republicano, que data de inicios del gobierno de Ronald Reagan. El cambio va de enfatizar los presupuestos equilibrados a lo que los conservadores que defienden la reducción de impuestos han llamado "matar de hambre a la bestia", es decir, reducir los impuestos y forzar al gobierno a contraerse. La filosofía de matar de hambre es incluso más problemática ahora porque la población está envejeciendo conforme los llamados "baby boomers" se retiran aun cuando los costos médicos siguen aumentando; una combinación que está impulsando las proyecciones de una deuda federal insosteniblemente creciente.

"Los republicanos, aguijoneados por legisladores junior inflexibles, quieren un gobierno restringido".

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