PILAR BESADA
En una política de renovación del plantel docente, Secundaria enfrentó al Codicen y se expone a incurrir en desacato. Para la directora del Bauzá, la estrategia de Secundaria "es una señal de que las personas con formación no sirven al sistema".
"En septiembre cumplo 35 años de trabajo, y voy a pedir prórroga. Quiero que me contesten que no le soy útil al sistema", desafió la directora del Liceo Bauzá, Graciela Bianchi.
La directora señaló que "todos los días vía fax están llegando ceses de profesores" al liceo Bauzá, en una política que impulsa el Consejo de Educación Secundaria de cesar automáticamente a los profesores e inspectores que alcancen los 35 años de trabajo. Según Bianchi, esta estrategia "genera un vacío institucional" y constituye "una decisión política de que desaparezca una generación de docentes".
Esta política del Consejo fue cuestionada también por el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que le advirtió a Secundaria que los ceses de funcionarios se deben realizar a fines de febrero y no a mitad de año. Sin embargo, Secundaria siguió adelante con su política, con lo cual, según fuentes del Codicen, puede incurrir en desacato.
Idear. Bianchi hizo estas afirmaciones ayer durante una jornada sobre innovación en centros educativos, en la que disertaron además el miembro del Codicen, Daniel Corbo, y dos representantes del Liceo Jubilar, un liceo católico privado de acceso público.
El evento fue organizado por la asociación civil Idear, un instituto de formación política y gestión pública que surgió en el marco de la agrupación nacionalista "Héctor Gutiérrez Ruiz", identificada con la lista 250 que dirige el diputado Jorge Gandini.
Durante su disertación, Corbo afirmó que el modelo actual de liceo está "agotado", y que el actual "mosaico de asignaturas" que conforma el programa de Secundaria "no le permite a los adolescentes comprender el mundo".
Para Corbo, se debe generar una nueva visión "que ponga al centro educativo como eje del sistema", para evitar instituciones despersonalizadas y con docentes "taxi".
Por su parte, los representantes del Liceo Jubilar -la asistente social Florencia Sienra y el licenciado en Ciencias Sociales Frederic Larbanois-, explicaron el funcionamiento del centro educativo ubicado en el barrio Casavalle, que atiende a 175 alumnos. A pesar de estar en un contexto crítico, el liceo tiene niveles mínimos de deserción y repetición.
Sienra comentó que el Liceo Jubilar "funciona como una familia", donde los padres participan activamente y hay un alto nivel de exigencia académica y de conducta.