El joven de 23 años, que en la madrugada del domingo fue baleado en la cara a la salida de un boliche en Punta Gorda ( ver nota relacionada ), está internado en CTI y su salud se debilitó en las últimas horas.
La víctima de la gran reyerta quedó en estado de coma y luego se le debió inducir un coma farmacológico, explicó a radio Carve la tía del herido.
La salud del joven había mejorado parcialmente, dado que le habían logrado sacar el respirador artificial y estaba respirando por traqueotomía. Luego, en la noche de ayer los médicos informaron a la familia que tuvieron que volver a colocar el respirador.
Además, el joven sigue teniendo sangre en los pulmones. "Está un poquito más delicado; los pasos que había dado hacia delante los dio para atrás", dijo la tía.
Este jueves se le realizará una intervención quirúrgica para evitar una infección y la formación de coágulos en la cabeza, donde la bala entró y salió por la zona de la boca y rompió el hueso y quemó tejidos.
De acuerdo a las versiones manejadas por la familia del joven herido, los problemas a la salida del boliche bailable comenzaron por los malos tratos de los patovicas a los jóvenes.
Además, según lo relatado a la misma emisora, los jóvenes presentes en el lugar aseguran que los guardias de seguridad comenzaron a disparar al aire con un arma de fuego.
Algunos dicen que uno de los patovicas también comenzó a disparar hacia donde estaban los jóvenes.