GUSTAVO PENADÉS
Fue aprobado el proyecto de ley para mantener los antecedentes de los menores infractores. Los antecedentes de los menores que han cometido delitos, podrán mantenerse para los casos de violación, rapiña, copamiento, secuestro y homicidio, si el juez impone como pena accesoria -que en realidad no es- su conservación, a efectos que, una vez alcanzada la mayoría de edad, si volviera a delinquir no sea considerado primario.
Los antecedentes serán eliminados pasados dos años desde que el menor cumple la mayoría de edad o luego del mismo período posterior al cumplimiento de la pena, cuando ésta se extendiese más allá de los 18 años. Esta fue la iniciativa del Frente Amplio, que rechazó la propuesta del Partido Nacional para conservar los antecedentes de acuerdo al régimen general que establece el Código Penal para los adultos.
Todo esto es para nosotros muy insuficiente y muestra la enorme debilidad que tiene el gobierno frentista para con el delito y los delincuentes.
¿Cuál es el sentido que tiene todo este tema de los antecedentes? No es otro que la básica distinción entre delincuentes habituales y ocasionales.
Otras veces hemos dicho que es imprescindible que -según elementales criterios de política criminal- para preservar a la sociedad ante la delincuencia y, a la vez, ser justos con el que comete un delito en forma ocasional, se distinga entre éste y el delincuente que hace de la violación de la ley penal una forma de vida.
Esto vale tanto para adultos como para menores. ¿O acaso no sabemos con claridad que existen menores que son delincuentes habituales? ¿Queremos estigmatizarlos al decir esto?
Por supuesto que no. Tenemos que apostar a la rehabilitación de todos, pero si no distinguimos, no lograremos aplicar las medidas correspondientes, según los casos y atendiendo fundamentalmente a su peligrosidad.
Y teniendo siempre nuestra mirada puesta, fundamentalmente, en la seguridad de la sociedad toda.
¿Por qué no incluimos todos los delitos y mantenemos los antecedentes en sólo cinco casos? ¿Por qué lo hacemos sólo por dos años? Y ¿por qué dejamos ese mantenimiento a criterio del juez?
Todo esto es muy insuficiente, muy tímido, muy débil.
Un delincuente no deja de ser habitual si comete otros delitos reiteradamente, además de los que ahora se van a considerar. La habitualidad se mide por la vocación de estar al margen de toda la ley penal y no sólo de una parte de ella.
No hay, además, motivo válido para entender que por ser menor, se deban mantener los antecedentes por un término menor que el establecido para los adultos.
La ley penal debe ser clara, precisa y pareja para todos, y no estar sometida al criterio del juez. El juez de menores ya tiene mucha discrecionalidad. Alguno dispone privación de libertad para el menor y otro lo manda para la casa. Esa discrecionalidad es nociva y ahora se aumenta con el dislate jurídico de que pueda aplicar, ¡como pena auxiliar!, el mantenimiento de los antecedentes o pueda no disponerlo. Debilidad ante el delito y ante la delincuencia, es lo que nos parece que está atrás de toda esta nueva ley.